El "Jano" de la gente

Alejandro Foglia fue recibido por una caravana a su llegada de los Juegos y admitió a El Observador que dejará el laser y pasará a clase finn

Fueron días de mucha emoción, de alegría compartida por todo un país a la distancia por un octavo puesto en la clase laser en los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

La gente en un país económicamente pobre en lo deportivo, también aprendió a celebrar esfuerzos, no solo primeros lugares y eso, también merece un  reconocimiento especial. Para ellos es el número 1, como versaba una bandera en la mesa que presidió la conferencia de prensa del deportista uruguayo del momento.

Alejandro “Jano” Foglia fue octavo en el mundo en su especialidad –primero en Latinoamérica– luego de recorrer cuatro años de idas y vueltas, de trabajar a sol y a sombra, no solo arriba de su embarcación, sino también para poder financiar gran parte –más de la mitad– de lo que costó su aventura olímipica.

Por eso no ruborizó a nadie que se realizara una caravana desde el aeropuerto hasta la sede del Yacht Club Uruguayo.

“Fue muy lindo y superemotivo. Me habían comentado que habría una caravana desde el aeropuerto, pero no me imaginé que hubiera tanta gente en la calle. Bocinas de los coches, banderas uruguayas por todos lados; la verdad, fue espectacular”, comentó Foglia a El Observador, luego de una nueva jornada de mucha emoción.

El avión de Jano llegó antes de lo previsto y ni siquiera sus padres o su familia lo esperaban mientras lo hacían pasar a la sala VIP.

“El avión llegó antes a Montevideo y me hicieron entrar a la sala VIP. ¿Si era mi primera vez? Claro, nunca antes había estado allí, pero la gente del Ministerio de Turismo y Deporte y también del Comité Olímpico Uruguayo (COU) la habían reservado. El tema es que llegué y no había nadie de mi familia esperándome por haber llegado antes. Me fueron a esperar (Ernesto) Irurueta –director de Deportes–, la ministra (Liliam) Kechichian y (el presidente del COU, Julio César) Maglione, quienes después también se sumaron a la caravana hasta el Yacht Club”, comentó el regatista uruguayo.

Allí llegó el momento de mayor emoción. Cuando le dieron el micrófono para que dijera algunas palabras, Jano Foglia se quebró.

“Es que empecé a hablar para contar todo lo sucedido y vi a mis padres emocionados y no pude más”, explicó a El Observador.

“Después, pude respirar un poquito y empecé a contar la historia de los Juegos Olímpicos”.

Consultado acerca de la ayuda de su otra hermana, Mariana, Alejandro dijo que fue determinante. “Ella me ayudó en la parte mental y para mantener también todo lo que tiene que ver con lo emocional, que es fundamental para cualquier deportista. Estuvo en la India y Estados Unidos y realizó un curso con el Master del Pe, que es oriental y utiliza la meditación como rutina de vida, a lo que agrega técnicas de respiración y concentración”.

Maglione le entregó un nuevo reconocimiento por parte del COU por haber recibido el diploma olímpico. “Fue otro tema emocionante. Siempre es lindo que a uno le puedan reconocer los logros deportivos”, explicó Foglia.

A su vez, admitió que “el COU conmigo se portó impecable. Me dio la beca y yo no podía pretender que me dieran más. Estoy super agradecido. Lamentablemente no es suficiente para cubrir los gastos, pero a mí no me gusta que me pasen por arriba mis rivales y por eso salí a conseguir más apoyo y puse todo de mí”.

Es que Foglia fue fundamental consiguiendo trabajo para paliar la parte económica. “El ciclo olímpico de cuatro años cuesta alrededor de US$ 100 mil. Más allá del aporte del COU y del Estado, al final, antes de los Juegos, me apoyó DirecTV. Pero eso alcanza unos US$ 40 mil. El resto lo conseguí yo llevando barcos de Barcelona a Alemania y de Alemania a Inglaterra. Así solventé el resto”.

Foglia dijo además que “ojalá que lo mío sirva para que otros deportistas se motiven y que todo arranca de uno mismo. Si no hay ganas de trabajar duro y a un 100%, es mucho más complicado”.

Con relación al futuro, Foglia indicó a El Observador que cambiará la clase laser por la finn porque “conozco la pista de Río y hay poco viento. Estoy en 85 kilos y tengo que llegar a 95 para no perder competitividad con el resto”.


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