El infierno de Jorge García

Pareció tocar el cielo con las manos cuando lo llamó el Chelsea, mandó a su familia a estudiar inglés para ir a Londres y terminó su carrera de la peor forma

La ropa, las toallas, los zapatos, el vestuario de Chelsea. Todo le llamó la atención. Con apenas 17 años lo metieron en otra galaxia. De los peligrosos callejones del Borro a la espectacularidad de Londres. A Jorge García no le daban los ojos para captar tantas imágenes. Por su cabeza desfilaron innumerables sueños. Y se hizo a la idea de vivir en Europa.  

“Cuando me llamaron para decirme que me iba no lo podía creer. Londres es espectacular, lo que más me gustó fue la gente, que es muy amable y se preocupaba si precisaba algo. Y el hotel, que era allí mismo en las instalaciones del club, y las canchas, todo... ¡Todo! Llegaba al entrenamiento y tenía todo pronto esperándome: la ropa, las toallas, tres pares de zapatos. Y al otro día cuando volvía estaba otra vez todo limpito. ¡Pensar que acá me tenía que llevar el bolso!”, expresó cuando volvió en una nota con Últimas Noticias.

Apenas desembarcó en Montevideo mandó a su novia a estudiar inglés. Canal 4 lo entrevistó en su humilde morada del Borro donde se probó una camiseta de Chelsea. Su mamá  Elizabeth trabajaba en una policlínica y su padre Carlos se las ingeniaba con un puesto de frutas y verduras. Todo quedaría atrás. La casa de los García era una locura con este nuevo sueño.

Era cuestión de horas como lo dijo el presidente de Danubio, club donde jugaba García, el 18 de febrero de 2004: “García aún no debutó en Primera división y cuenta las horas para integrarse a uno de los equipos más poderosos desde el punto de vista económico”, había adelantado Arturo Del Campo a El Observador. Y destacó que el juvenil “dejará de vivir en la pobreza para hacerlo en una de las principales ciudades del mundo”.

García, nacido el 19 de agosto de 1986, había despertado el interés del elenco inglés luego de su actuación en el Sudamericano sub 17 de Bolivia donde jugó todos los partidos y marcó tres goles.

El tiempo pasa…
Pero aquella locura inicial de la casa de los García fue perdiendo el encanto. El tiempo comenzó a pasar. Jorge, que había sido ascendido al primer equipo danubiano, esperaba su oportunidad.

Pero claro, de la tranquilidad ficticia de contar el dinero que aún no tenía pasó al nerviosismo porque el teléfono no sonaba.

La carrera continúo su curso. Los años pasaron, García se consolidó en Primera, fue campeón Uruguayo con la franja en su pecho pero los problemas de conducta se empezaron a suceder.

Su entorno, las juntas, jugar en Primera y ser reconocido, tener dinero, un buen auto, las mejores ropas y los lugares bailables de onda para salir. Todo conformó un cóctel explosivo difícil de manejar.

De lío en lío
Su primer incidente conocido fue en su propia casa: Jardines del Hipódromo. Jorge dejó el auto pero un policía le llamó la atención porque allí no se podía estacionar. La discusión terminó con García detenido. El incidente ocurrió el 22 de mayo de 2006 y fue procesado con prisión por atentado.

En setiembre de 2007 le pegó a un policía en el boliche Mariachi y cuando lo detuvieron replicó con una salida increíble: “Yo soy el hijo de Paco Casal”. García zafó de la cárcel al pagarle al policía agredido. Pero lo que no sabía era que el oficial agredido era primo de su compañero Ribaír Rodríguez.

Cuentan que al otro día, cuando ambos coincidieron en el entrenamiento, Ribaír se lo quería comer y el grupo tuvo que mediar.

La directiva de Danubio, comandada por Arturo Del Campo, tomó cartas en el asunto. Primero sacó a García del barrio Borro y lo mandó a Pocitos. Y además le pagó un psicólogo para ayudarlo. Pero el teléfono de García no paraba de sonar. Quienes se decían sus amigos lo volvían a tentar.

Hay testimonios de que era común verlo bajar de un carro de caballos en algún almacén de la zona de Las Acacias para comprar bebidas. Jorge volvió al barrio.

La madrugada del 20 de diciembre de 2007 manejaba su auto cuando, alterado por los efectos del alcohol, se metió a contramano por Carlos Quijano. Detenido por la Policía comenzó a gritar: “¡Yo juego en Danubio y salgo enseguida!”. El teléfono de la casa de los Del Campo volvió a sonar. Cuando le dieron la noticia, Arturo no lo podía creer.

Otra vez a hablar, otra vez a reflexionar. Pero los problemas parecían seguir a Jorge. La noche del 10 de octubre de 2008 dijo que sacó el perro al patio cuando aparecieron un montón de policías y se lo llevaron. La fuerza del orden denunció que estaba “en estado de ebriedad, causando incidentes y el amigo portaba un revólver”.

El 31 de diciembre de 2008, García conducía su nuevo vehículo sin libreta y fue detenido. Últimas Noticias denunció que “según la Policía, intentó solucionar el inconveniente de forma irregular y marchó a la 17ª”.

Danubio se cansó
Por aquellos años el club de Maroñas lo había ayudado a montar una escuelita de fútbol en su barrio para ayudar a los niños.

El plantel y el cuerpo técnico que en aquel entonces comandaba Martín Lasarte lo visitaron y colaboraron con la causa llevando alimentos, ropa y pelotas.

El presidente Del Campo expresaba: “Esta es una obra de Jorge, y a veces cuando uno en la vida se encarrila y entiende algunas cosas Dios ayuda. Él hoy se siente punto de referencia para muchísima gente. Voy a contar una cosa muy linda que pasó en los peores momentos de Jorge. Hablando con él, le pregunté qué haría si le iba muy bien mañana, si hacía mucho dinero. ‘Ayudar a mi gente, Arturo’, me contestó”.

Pero el romance se terminó de romper el 1º de noviembre de 2010. A la hora 8.15 el jugador fue detenido por un patrullero en Saravia y San Martín. El control de espirometría de alcohol dio 1,6, y además se le incautaron gramos de cocaína. Al momento de ser detenido García cometió un acto de desacato y su caso pasó a la Justicia, que decidió dejarlo en libertad.

Fue el final de su vínculo con Danubio, que no le renovó contrato. Mucho antes se había alejado su representante Pablo Bentancur. El presidente Del Campo señaló en aquel entonces al sitio web de El Observador: “El esfuerzo para ayudarlo se hizo, pero es muy difícil. Hace un tiempo que tiramos la toalla”.

Chau fútbol
A Jorge le costó encontrar equipo. Los antecedentes con que cargaba alejaban a los dirigentes de cualquier posibilidad de contratarlo. Pensó en largar todo y subirse a un carro de chorizos con su padre como reveló en el programa Las Voces del Fútbol.

Cerrito le brindó una nueva oportunidad y luego desembarcó en Cerro.

Hasta que un 9 de febrero de 2013 falleció su mamá luego de recibir un balazo en la espalda. La Policía vinculó el caso a un ajuste de cuentas por venta de drogas.

La vida ya no sería la misma para Jorge. Los amigos de verdad intentaron ayudarlo. El 2 de marzo Jorge escribió en su cuenta de Facebook, donde en la foto de portada aparece con el Chino Recoba: “Yo ya me di cuenta de todo nunca me pensé q mis amigos no me saluden mira q cambiar x mi hijo y la familia y amigos siempre lo voy a tener con migo”. Más de un centenar de personas hicieron clic aprobando la frase de Jorge.

Horas después su destino cambiaba radicalmente; ayer fue procesado con prisión por el asesinato de su padre, pero fue declarado inimputable tras una pericia psiquiátrica y la jueza lo derivó al hospital Vilardebó. 


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