El gran salto de Urrutia

El piloto cierra números para correr en la antesala de la categoría top
Santiago Urrutia está a un paso de cerrar el año más importante de su carrera deportiva, con el ingreso a la Indy Lights, la "categoría de ascenso" de la Indycar Series, la más importante de autos de Fórmula de Estados Unidos. Hacia allí están yendo decenas de pilotos que se van del ecosistema F1, que maneja costos prohibitivos.

Urrutia realizó las primeras pruebas del año esta semana en el circuito de Homstead, Miami. Fue como una entrevista de trabajo con el equipo Schmidt-Peterson Motorsport, una de las mayores escuelas de pilotos de aquel país, ya que ha formado a siete de los últimos 12 campeones de la categoría, en un auténtico trampolín para la Indycar.

En esa audición, la actuación de Urrutia fue sobresaliente: fue segundo en la totalidad de las pruebas, a una milésima del primero. Fue casi que un anuncio de lo que puede ser la temporada. En el equipo en el que está, y con su talento, Urrutia tiene puede chances de pelear el título y con eso el "ascenso" a la Indycar Series en 2017.

El único que logró ganarle, por milésima de Félix Rosenqvist, actual campeón de la Fórmula 3 europea, y superó a Ed Jones, de la F3 Open. Para tener una idea del poderío de los pilotos en competencia: ambos superaron en 2014 a Max Verstappen, actual piloto de Fórmula 1 en Toro Rosso.
"La situación está muy bien encaminada. Santi se fue ayer para Indianápolis, el lunes tiene reuniones y la idea es cerrar con ellos. Tiene ofertas de varios equipos, pero Schmidt es muy bueno. Queda confirmar algunos espónsores que no tenemos al 100%", contó a Referí Carlos Urrutia, padre de Santiago.

El dinero
Claro que, como casi todo en el primer mundo del automovilismo, el dinero juega tanto o más que la capacidad conductiva. Y allí es donde Urrutia siempre ha tenido que remar de atrás. De hecho, han sido sus logros el factor clave para encontrar dinero debajo de las piedras, para continuar su carrera.
Ese fue el motivo del cambio de categoría en 2015. Tras una temporada en la que no tuvo buenos resultados en la GP3, la segunda categoría antes de la Fórmula 1, decidió probar en EUU.

El presupuesto para mantenerse en la GP3 era del doble de la Pro Mazda (US$ 600 mil contra 300 mil, a números muy gruesos), por lo que decidió probar en el universo estadounidense, empezando por la tercera categoría.

La presión era enorme: salir campeón de la Pro Mazda o despedirse del automovilismo. Es que de ganar el título tendría derecho a una beca de US$ 590 mil para el 50% del presupuesto de un equipo de IndyLights. Corriendo contra sus rivales y contra la presión de continuar su carrera, Urrutia se quedó con el título y las credenciales para subir un escalón.

La situación se repite para este año: ganar o complicar l su carrera. "Para Santiago es normal. Nunca ha tenido dos tiros. Nunca repitió un año en una categoría porque no ha podido. Tenía que dar el salto porque no tenía opción. No teníamos dinero para seguir en Europa, y sabía que al pasar a EEUU ganar o ganar. Por suerte lo pudo hacer y hoy está en misma situación", relata el padre.

"Lo bueno es que es un equipo consolidado en Indycar", opina Carlos sobre Schmidt. "Si arregla ahí y le va bien puede tener una puerta abierta a la máxima categoría".

Ser campeón de la Indy Lights asegura presupuesto para tres o cuatro carreras de la Indycar. "Es lo bueno que tiene EEUU, que no pasa en Europa, donde si no tenés un padrino te volvés aunque seas el mejor piloto del mundo", opina Urrutia padre.

Por todo eso, este verano ha sido intenso: por un lado las gestiones deportivas que derivaron en la prueba con Schmidt-Peterstn, por otro lado las económicas para conseguir la otra mitad del presupuesto para competir.

Hoy está a un paso de poder cerrar ese capítulo: tiene promesas firmes de Ancap y Banco de Seguros (los dos principales), y también Antel, Nativa, Agro Lavalle y otros espónsores. Además, el equipo también hizo un esfuerzo para bajar en alrededor de un 35% el presupuesto a presentar por parte del uruguayo. Es que para Schmidt-Peterson es una prioridad y, a esta altura sería un problema dejarlo ir a otro equipo, sobre todo cuando ha hecho varias pruebas y accedido a mucha información interna de la escudería.

A esta altura, según pudo saber Referí en base al entorno del piloto, le faltan US$ 25 mil para cerrar el presupuesto, que pueden llegar desde Uruguay o incluso desde EEUU, donde el expiloto chileno Eliseo Salazar trabaja como su agente.

Además, el acuerdo con Schmidt también incluiría que el piloto se instalara a vivir en Indianápolis, sede del equipo, para poder entrenarse y dar un salto hacia adelante en su formación. Todo eso es lo que está en juego en estos días, cuando la gran esperanza del automovilismo uruguayo intente la pole position de su futuro.

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