El gran provocador, a punto de salirse con la suya otra vez

A un paso de ganar la Premier, se ratificó como el hombre políticamente incorrecto del fútbol moderno

Hace mucho tiempo que José Mourinho se acostumbró a ser un tábano. En un fútbol alineado a la corrección política del mundo, el portugués se ha posicionado en un lugar parecido al de la mala palabra, y no tiene problema en aguijonear los conceptos “buenos” del fútbol mundial.

El toque, la posesión, la búsqueda de espacios, la creación sobre la destrucción: todo lo que impuso aquel Barcelona de Guardiola, que replicó la España de 2010 y dejó su huella en el fútbol mundial, tuvo en Mourinho a su némesis. La corriente mayoritaria tuvo sus cambios, claro: Alemania, Bayern, Barcelona o Real Madrid siguen apostando al toque, a poblar la cancha con habilidosos, pero con un agregado: la preparación física para retroceder a todo el equipo para pasar rápidamente a posiciones defensivas.

En cambio, Mourinho sigue inamovible en la suya, con un esquema que casi no ha cambiado con los años: cuidar el arco propio primero, cerrarse en defensa, pasar rápido y en pocos toques al ataque, aprovechar las chances y defender. Pero defender mucho. Corriendo, escalonando y cerrando espacios, con un nivel de compromiso difícil de igualar. Ese esquema lo tiene a un solo punto de ganar la Premier League cuatro fechas antes del final, para olvidar la desazón de la eliminación de la Champions y ampliar una impactante serie de títulos: ocho ligas nacionales, cuatro copas, dos copas de la Liga, cuatro Supercopas, dos UEFA Champions League y una UEFA Europa League.

Es un dilema tan viejo como el fútbol: el espectáculo vs la defensa. La misma discusión que tomó ribetes históricos cuando el portugués estuvo en Real Madrid, del que se fue por tener perfil más alto que sus jugadores, algo que explicó en su momento (ver frases).

Ese sistema defensivo lo obligó a abandonar Chelsea, cuando el ruso Avramovich se cansó del “aburrimiento”. Finalmente, el dueño de Chelsea se tuvo que rendir ante la realidad y trajo de vuelta al portugués.

El debate revivió el último domingo, cuando Chelsea empató con Arsenal 0-0, con lo que prácticamente selló la Premier. Mientras los jugadores azules tiraban la pelota afuera, la hinchada “Gunner” cantaba: “Chelsea, Chelsea, aburrido”. Y Mou largaba su lengua filosa –su otro atributo definitorio-: “Aburrido es ser aficionado de un club y esperar 10 años para ganar un título”, dijo respecto a la sequía de Arsenal, un equipo de la escuela del buen fútbol pero perdedor. “Para mí, jugar bonito es salir a cada partido sabiendo cómo tienes que jugar y lo que tienes que hacer”, agregó.

No es la única frase de Mou, especialista en provocar, pero también en empujar los conceptos futbolísticos lejos de la zona de confort de muchos. “Cuando la gente habla de “jugar lindo” saca los goles de la cancha. Es como se juega al fútbol en la luna. Y la luna no es buena para jugar al fútbol. Hay cráteres, no goles”.

“Se habla que los equipos que ‘juegan bien’ son los que tienen gran posesión. Parece que los goles no importaran. Se habla de equipos aburridos y se concluye que un equipo que metió los mismos goles que otro es aburrido. ¿Pero uno que tuvo el 70% de posesión pero no anotó no lo es? Cuando sea viejo quizás el fútbol sea un juego sin goles y solo disfrutaremos ver como se pasa el balón. Quizás poner el balón en la red no sea más un objetivo, e impedir que el otro lo haga tampoco importe ya”, dijo hace poco.

Los números ponen en duda la percepción general: Chelsea ha sido el segundo equipo más goleador de la Premier, con 65. Pero además, es, por lejos, el que tiene menos goles en contra: 26.  La impresión general es por los partidos clave, donde ha puesto como defensivos a jugadores de la clase de Drogba, Diego Costa o Cesc a marcar y a sacarla. Pero quizás su mayor mérito no está en lo que los ingleses llaman “park the bus” y los uruguayos “poner la bañadera atrás”. Está en su sistema defensivo incansable, su arte de impedir goles, y sobre todo, su instinto ganador, que lo ha transformado en uno de los más grandes, aún yendo a contramano del mundo.

"El fútbol comenzó hace un par de siglos y el objetivo era una cosa. Ahora parece que el objetivo es otro. Se trata de poner la pelota en la red del rival y mantenerlo fuera de su propia. Cuando el fútbol se convierta sin goles, se va a decir que es aburrido. Dirás llevar los objetivos de vuelta ".
“Tengo un problema: estoy mejorando en todo lo relacionado con mi trabajo desde que empecé”
"Guardiola es un entrenador fantástico, pero yo he ganado dos Ligas de Campeones, y él solo ha ganado una. A mí me avergonzaría eso”
“A veces ves gente linda sin cerebro. A veces hay gente fea inteligentes, como los científicos. Nuestro terreno es ese”
“Hay que estar listo para provocar a sus jugadores para tratar de crear algunos conflictos con la intención de sacar lo mejor de ellos”.

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Partidos en cero. Chelsea tiene una media de 0,80 goles en contra por partido y 1.97 a favor.


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