El golero que aprendió llorando: Torgnascioli fue el mejor arquero

A Franco Torgnascioli, que se formó llorando de niño cuando le hacían goles en el baby fútbol, le alcanzó media temporada para consagrarse como el mejor del Campeonato Uruguayo
Mamá, yo me voy... No aguanto más acá". Las palabras reunían un alto contenido emotivo. Acostumbrado al silencio de las primeras horas de la tarde en Salto. La siesta. El barrio, los amigos y la eterna tranquilidad del pueblo chico, Franco no quería ni subirse a un ómnibus en la capital. Estaba decidido a abandonar todo. A dejar de lado su sueño de convertirse en golero profesional.
"Fue todo complejo. Cambiar de ciudad, no vivir en casa, era todo muy diferente, me fue mal en el estudio. Todos los años arrancaba el liceo pero me quedé en quinto", comenzó rememorando el golero de Danubio, Franco Torgnascioli en charla con Referi.
Y siguió con el relato de aquellos tiempos duros: "¿Qué era lo que extrañaba? Es todo muy diferente, criado en el interior, allá estudiaba y el fútbol era secundario. Acá el fútbol era un trabajo. En Salto tenía moto, acá andaba caminando. No todo el mundo toma ómnibus en el interior. Yo acá no me quería subir a los ómnibus. La familia, no vivir en tu casa, vivir con gente que no conocés, que al inicio, hasta que no hacés amistad, es gente extraña",
Un buen día Franco llamó a su casa y mandó el mensaje. No aguantaba más. "Llamé a mi vieja y le dije que me volvía, pero ella me dijo aguanta que algún día te vas a arrepentir. No jugaba y era suplente. El titular medía dos metros y era jugador de la Sub 17, y me acuerdo que le decía 'mirá mamá acá no atajo nunca más'.
Pero en el momento menos esperado, cuando cumplía su segundo año en Cuarta división, llegó un llamado que modificó sus planes: Fue ascendido al primer equipo como tercer golero. Eran tiempos donde el arco tenía como dueño a Esteban Conde y el suplente era Mauro Goicoechea.
Pero habría más contratiempos en el camino. Cuando Conde emigró y el camino al arco principal se presentaba más despejado, el club contrató a Irazún y en el siguiente semestre desembarcó Diego Pérez. Fue una puñalada al alma.
"Me tocaba un partido cada mil años", recordó. Y buscó una salida para tener arco. "En aquel entonces tenía representante y me dijo de la posibilidad de Boston River. El tema es que estaba Salgueiro y no jugué ni un partido. Entonces volví a Danubio donde el Pecho Sánchez me pidió que me quedara. Llegó Carrasco y quedé como suplente pero cuando asumió Leo Ramos contrataron a Juan Castillo y volví a pedir para salir".
Entrenó en Miramar, fue a Cerrito, pero terminó en Boston River. Luego tuvo la chance de ir a Racing pero Danubio lo llamó porque se iba Goicoechea y quedaba Salvador Ichazo como único golero.
Otra vez a la sombra. Otra vez a ocupar un lugar en un banco de suplentes que parecía eterno. Otra vez la dura y silenciosa lucha del golero.
Hasta que la venta de Ichazo lo sorprendió porque pasó de ser considerado como tercer golero, de ser cedido a préstamo, a la titularidad del arco danubiano.
"El Pipa (Rodríguez, entrenador de goleros) me había dicho que me querían dar la confianza si se iba Salvador. Y cuando se fue me cumplieron. Hay mucho mérito de Ramos y el cuerpo técnico porque no es fácil hacer debutar un arquero en Copa Libertadores", dijo el uno.
Franco se aferró a la oportunidad con uñas y dientes. En sus primeros partidos se le plantearon las dudas naturales de un debutante. Salida en falso, pelota que se escapa, un mal saque con el pie. Hasta que un par de tapadas le brindaron la confianza para consolidarse en un arco con historias de buenos goleros.
Del debut recuerda: "tener una ansiedad terrible. No tenía nervios, sino ansiedad de jugar. El siguiente partido fue con San Lorenzo (por la Copa Libertadores), una experiencia única". Torgnascioli jugó por primera vez contra equipos brasileños y quedó sorprendidó: "Me asombró la contundencia. Son muy buenos a la hora de definir, no te perdonan, cualquier error termina el gol".
Poco tiempo le bastó a Torgnascioli para consolidarse en el arco de la franja. Tal fue su crecimiento que finalizada la temporada la prensa lo votó como el mejor golero del Campeonato Uruguayo con 33 votos. Franco le ganó la pulseada a goleros de la experiencia de Gustavo Munúa (25 votos) y Martín Campaña (20).
Sobre la premiación, Torgnascioli dijo que era el premio "a la perseverancia, a las ganas, a no renunciar, a no bajar los brazos y creer que siempre podés llegar si tenés las metas claras. Mi madre jugó un rol fundamental porque cuando me quería ir, ella con cero ganas porque no quería que su hijo sufriera diciéndole que se quería volver a Salto, me impulsó a quedarme".
Y concluyó: "Ganar este premio te da un orgullo personal y agradecimiento a los compañeros porque sin ellos no lo podría lograr".
Atrás quedaron los tiempos donde no quería ir al arco en Saladero porque lloraba de bronca e impotencia cuando le hacían goles. En el recuerdo queda la charla con su madre cuando quería abandonar todo. En la memoria queda la lucha por encontrar un arco donde atajar. A Franco le bastó una oportunidad para consagrarse como el mejor golero del campeonato.

Su ficha
Franco Torgnascioli
Fecha de Nacimiento: 24/8/1990
Lugar de nacimiento: Salto
Trayectoria: En baby fútbol jugó en Saladero de su ciudad natal hasta los 10 años. Luego pasó a Peñarol donde jugó hasta los 15 y volvió a cambiar de equipo pasando a Ferrocarril. Hasta que vino a la capital para enrolarse en Danubio. Tuvo breves pasajes por Cerrito y Boston River.
Títulos: Apertura y Uruguayo 2013-2014 donde fue suplente de Salvador Ichazo.
Selección: No fue seleccionado.

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