El genio de la base pasa al banquillo

Jason Kidd, segundo en asistencias en la historia de la NBA, dejó el básquetbol a los 40 años y comenzará su carrera como entrenador en Brooklyn Nets

En dos semanas, Jason Kidd pasó de ser jugador activo a entrenador de básquetbol. Y dará el paso desde New York Knicks a sus vecinos Brooklyn Nets. Quedan atrás 19 temporadas, un solo título de la NBA y una carrera que lo convirtió en uno de los mejores bases de las últimas décadas.

El jueves fue su presentación oficial. “Los equipos campeones se construyen sobre la base de jugar sin ningún tipo de egoísmo y siendo responsables, y eso es lo que espero como entrenador de esta franquicia”, expresó a modo de presentación.

“Jason Kidd tiene una larga y legendaria historia con los Nets y con la ciudad de Nueva York. Él tiene el fuego interior que necesitamos. Como jugador consiguió todo lo que los Nets tratamos de lograr y nos llevará hasta ese objetivo. Bienvenido a casa, Jason”, dijo el dueño del equipo, el ruso Mikhail Prokhorov.

Kidd jugó en los Nets cuando la franquicia estaba instalada en New Jersey.

En su primera temporada en el equipo, 2001-2002, fue el segundo jugador más votado a MVP de la temporada. Le ganó Tim Duncan.

Con Kidd, los Nets se convirtieron en uno de los equipos fuertes de la NBA. Alcanzaron dos años seguidos las finales cayendo en 2002 con Los Angeles Lakers y en 2003 con San Antonio Spurs.

Su debut se produjo en la temporada 1994-1995 jugando para Dallas Mavericks. Fue rookie (novato) del año junto a Grant Hill.

En 2008 volvió al equipo y en 2011 ganó su único anillo de la NBA, con un inspiradísimo Dirk Nowitzki, ante Miami Heat ya con LeBron James.

Tras retirarse, Kidd declaró a ESPN que lo más grande que consiguió en su carrera fue ese título y las dos medallas doradas con Estados Unidos en Juegos Olímpicos (Sídney 2000 y Beijing 2008).

Si bien solo ganó un título en la NBA y nunca fue MVP, Kidd bien puede considerarse uno de los mejores jugadores en su puesto, el de base, de los últimos años.

Hay números que dan cuenta de ello. En sus 17 temporadas regulares promedió 12,6 puntos, 8,7 asistencias, 6,3 rebotes (a pesar de su 1,93 metros) y 1,9 robos en 1.391 presencias.

Nunca fue un gran tirador. De hecho, en sus últimos 10 partidos de su vida, en los playoffs con New York Knicks, no logró anotar.

“No llegué a la liga como un tirador o anotador, y creo que no me iré como uno. Solo intenté jugar este deporte de la forma correcta. Cuando envejeces, el Padre Tiempo sigue invicto”, reflexionó.

Pero sí fue un excelente asistidor. Las estadísticas le reservan el segundo lugar en la historia de la NBA en ese rubro: 12.091, solo superado por John Stockton con 15.806.

A esa calidad, Kidd le sumó 10 presencias en el All Star Game (Juego de las Estrellas) y cinco en el equipo ideal.

Tras sopesar la idea de ser comentarista de básquetbol en los medios de comunicación, ahora se viene el Kidd entrenador.

“Tendrá una transición natural al pasar de su papel de jugador líder en el campo a entrenador con la mentalidad inteligente y equipo de primera fila que queremos establecer en Brooklyn”, expresó el gerente general de los Nets, Billy King.

Con Kidd en el banquillo, los bases imponen una marcada presencia entre los directores técnicos de la NBA (ver cuadro).

El dinero ya no lo movía: le quedaban tres años de contrato con US$ 3 millones que embolsar por temporada. Pero Kidd sintió que el fuego se le apagó. Ahora se prende la llama del entrenador.


Populares de la sección

Comentarios