El fútbol uruguayo está en una encrucijada

Para que los clubes avancen a nivel internacional, los protagonistas consideran necesario cambiar los calendarios, rever licencias, jugar más partidos y poner menos objeciones

La participación de Peñarol, Wanderers y El Tanque Sisley en la Copa Total Sudamericana fue una estrella fugaz. Dos partidos y afuera. Un hecho que sorprende por lo habitual. En los últimos 25 años, los clubes uruguayos llegaron a etapas de definición de los torneos continentales solo en dos ocasiones: Nacional fue semifinalista de la Copa Libertadores en 2009 y Peñarol finalista en 2011. Antes y después, resultaron goleados por la desilusión. ¿Cuál es el motivo? Los protagonistas directos opinan, brindan sus puntos de vista, coinciden en algunos aspectos y disienten en otros, porque la razón no es solo una.

Todos están de acuerdo en que se necesita una mejor organización de los campeonatos internos para no llegar a los torneos internacionales en desventaja futbolística, pero discrepan en las formas de hacerlo.

Mientras Rafael Fernández, integrante de la Mesa Ejecutiva de la AUF, órgano que se encarga de la confección de los calendarios del fútbol local, dijo a El Observador que “hay que rever el convenio con la Mutual” para cambiar las fechas de las licencias, Fabián Pumar, dirigente del gremio de futbolistas, expresó que “las licencias las votaron los dirigentes; no es un invento nuestro”.

El punto de vista de los entrenadores lo dio Gerardo Pelusso, quien alcanzó la semifinal de la Copa Libertadores con Nacional en 2009 y también con Universidad de Chile en 2010: “Hay que buscarle la vuelta a la programación interna, que coincida y no brinde ventajas frente a los equipos del exterior. Tenemos que juntarnos todos: Mesa Ejecutiva, Mutual y algún técnico, para organizarnos mejor”.

Alejandro Lembo, futbolista hasta el último Torneo Clausura y que ahora se prepara con la intención de ejercer como gerente deportivo, indicó que “lo último que tocaría son las licencias de los jugadores porque las tienen bien  merecidas”, pero “se puede discutir un cambio de estructura” en la organización de los torneos.

Las  partes coinciden en que no existe una sola razón para los sucesivos fracasos. “Hay un problema de base, de raíz, que ya conocemos, y es que los jugadores uruguayos de alto rendimiento están todos afuera”, dijo Pelusso.

Pero además, “hay temporadas en las que la liga uruguaya termina el 5 de diciembre y de ahí al 20, cuando empieza la licencia de los jugadores, no se hace nada. Se vuelve a la actividad en los primeros días de enero, cuando se podrían aprovechar mejor los tiempos y empezar antes”.

Recordó el entrenador que “cuando hicimos una gran campaña con la Uchi en la Libertadores, terminamos la actividad local en octubre, dimos libre en noviembre y el 1º de diciembre empezamos la preparación. Llegamos a la Libertadores bien preparados”.

En la Sudamericana pasa algo similar: “Los equipos chilenos y paraguayos que eliminaron a los uruguayos están jugando sus torneos locales y en Uruguay no; el único que jugó en condiciones similares fue River contra Blooming y fue justamente el que se clasificó”.

Según Pumar, “todo el mundo sabe que un jugador de élite necesita 70 entrenamientos para alcanzar la alta competencia y en Uruguay, cuando alcanzan ese nivel, se termina el campeonato”.

Pero para el secretario general de la Mutual, no es error de los jugadores que eso pase: “Andá a decirle a Bella Vista que juegue dos meses más de campeonato, que pague vitaminas, que pague una buena concentración... Es lindo hablar y echar culpas, pero que aumenten los salarios”.

Rafael Fernández entiende que la falta de competencia no es una excusa porque “los equipos pueden hacer amistosos, jugar partidos internacionales”, pero está de acuerdo en que falta jugar más al fútbol: “No es posible que haya equipos que juegan solo 30 partidos por año. Así es imposible ser competitivos. Habría que jugar copas de verano, primero para que entre dinero en los clubes, con el apoyo de la televisión y de espónsores, y segundo para que haya más actividad, 10 u 11 meses de fútbol”.

Lembo tiene otra visión y es que “los equipos uruguayos siempre estamos en desventaja frente a los de otros países, porque siempre tenemos que jugar una fase más”. Agregó que “todos tenemos la culpa de los fracasos, pero también todos la tenemos de los éxitos”.

El exzaguero expresó que “el fútbol tiene la magia de que no siempre los equipos con más billetera son campeones, sino los mejores grupos y eso va en la inteligencia de quienes los forman y en sus integrantes”.

La sensación que queda es que la selección nacional es una isla, un ejemplo de organización desde la cabeza del técnico Óscar Tabárez y por eso trascendió en los últimos años. El resto del fútbol local deambula a fuerza de voluntad, talento individual, tires y aflojes, pero cada uno de los protagonistas avanzan (o no) por caminos separados.  


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