El fútbol de la inclusión

Jóvenes latinoamericanos de zonas socialmente vulnerables jugaron en Uruguay en el Quinto Encuentro Latinoamericano de Fútbol Callejero

En las zonas marginales de Guayaquil el fenómeno delictivo de las pandillas mete miedo. Sin embargo, jóvenes de esa extracción social participaron, convivieron y se divirtieron sin generar problema alguno en el Quinto Encuentro Latinoamericano de Fútbol Callejero que culminó este jueves en Montevideo.

La delegación ecuatoriana contó sus experiencias el miércoles en un seminario que se llevó a cabo en Mundo Afro, la organizadora del evento.

En Guayaquil, la ONG Ser Paz, adoptó el fútbol callejero sin muchas esperanzas. Pero los resultados fueron asombrosos. Lograron seis entregas masivas de armas, que luego fueron aplanadas, y en la disertación participaron dos jóvenes que fueron jefes de pandillas opositoras. Hoy son amigos.

“El fútbol callejero está asociado a un trabajo de inclusión social como una forma de solución de conflictos en sectores de problemáticas sociales arraigadas”, contó a El Observador Ernesto Irurueta, director nacional de Deportes.

El evento contó con la colaboración de varias carteras del estado: Turismo y Deporte, Defensa, Interior, Educación y Cultura, Desarrollo Social, Trabajo, Salud Pública, además de la Intendencia, la Asociación Rural, la Embajada de Estados Unidos y la Unesco. 

Adán Parreño, director de Mundo Afro Rivera y coordinador del programa del Fútbol Callejero en Uruguay, contó a El Observador la historia de este deporte: “Nació en 1998 en el Cono Urbano de Buenos Aires, cuando varios exjugadores profesionales advirtieron que este deporte podía servir para salvar a chicos afectados por flagelos sociales”.

Ese primer grupo se llamó Defensores del Chaco, que fue el que este jueves se consagró campeón en las finales disputadas en 18 de Julio, enfrente a la Intendencia.

“Nosotros empezamos a desarrollar el fútbol callejero hace siete años en Rivera, para difundirlo al resto del país”, contó Parreño.

Jóvenes de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Paraguay y Perú se costearon el viaje para llegar a Montevideo donde se les cubrieron los gastos de hospedaje, traslados y alimentación.

“En Uruguay hemos rescatado chicos que pretenecían a grupos de delincuentes o víctimas de adicciones”, dijo Parreño.

“En Colombia y Costa Rica también sufren el fenómeno de las pandillas, pero en Sudamérica tenemos el problema de la delincuencia juvenil”, agregó.

Pero el fútbol callejero le gana a la violencia. Y de paso, borra las fronteras para crear lazos de hermandad.  


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