“El fútbol es algo que debe traer alegría”

El expresidentehabló por primera vez tras alejarse del club al que revolucionó con su estilo de conducción, que replicó en otras instituciones y en la AUF; confesó que nunca pensó en ser presidente y que, cuando asumió esa función, tuvo miedo

"Nunca imaginé que pudiera ser presidente de Nacional, aunque tengo amigos que me dicen que a determinada edad quieren ser presidente del club, o que sueñan con serlo alguna vez. En mi caso, nunca soñé ni aspiré estar en esa función. Fue una de las sorpresas que me dio la vida”, relata Ricardo Alarcón con su característico hablar pausado, y agrega: “Voy a ser sincero: a mi me pasó que el club me fue embretando y un buen día no pude girar el tronco (hace el gesto con su cuerpo, gira el tren superior de un lado a otro) para zafar, tuve que ser presidente, y lo asumí con mucho respeto y gran miedo. Porque los valientes son los que tienen miedo y lo afrontan. Los que no tienen miedo son los locos. Y yo no soy loco”.
Lejos de la presidencia de Nacional (estuvo entre 2006 y 2012), y de la mediatización a la que lleva esa función, en el silencio que estableció para su alejamiento del fútbol, Alarcón aceptó la propuesta de El Observador.

¿Cómo vive lejos del fútbol?
Con más sufrimiento y alegría, porque se van los filtros que tiene un presidente. Cuando uno es dirigente, sabe que después de cada partido hay un nuevo objetivo que alcanzar. Entonces nunca tiene tiempo de lamentarse o excederse en los festejos.

¿Seis años en el fútbol fueron mucho tiempo?
Fueron el 10% de mi vida, que no es poca cosa.

"Todos queremos ganar deportivamente, pero Nacional no se puede resumir a salir campeón en la cancha. Nacional tiene que ganar en todas las canchas, tiene que ganar en la vida, y ganar en la vida para mí es ser el referente cultural”

¿Disfrutó los seis años?
Sí, mucho, mucho, porque vivo la vida con intensidad y todos los días juego a vivir.

Antes de ser presidente, tenía una vida tranquila…
No sé si más tranquila, era diferente. Lo que no tenía era tanta exposición pública. Eso es lo que ocurre cuando uno asume en un cargo de esa naturaleza, y no solo por ser presidente de Nacional, sino porque el mundo cambió. La prensa también utiliza videos, porque ustedes están grabando esta nota. Y están las redes sociales. El cambio tecnológico fue muy fuerte y asumió una velocidad tan grande que nos desestabilizó a todos. Esos cambios tuvieron una gran influencia en la necesidad humana de una mayor comunicación, y eso, necesariamente, trae problemas muy serios a la gente que está más expuesta. Entonces, los requerimientos son muchos y uno no está preparado para responder a todas esas inquietudes.

Un aspecto clave de sus mandatos fue la comunicación.
Desde un primer momento lo que establecimos fue una estrategia de comunicación para la institución, porque Nacional no es solo un club de fútbol, es mucho más que eso. Nos planteamos que todos tomáramos conciencia de la responsabilidad que teníamos al integrar esta colectivdad. El fútbol es una expresión cultural, y como tal debe manejar determinados códigos y valores. Y debe de tener referentes y hay que trabajar, en no generar violencia, en manejar valores éticos que nos parecen sustanciales. Debimos insistir de manera permanente en gritar determinadas cosas. Creo que uno no debe gritar violencia, fastidio, broncas, lo que uno debe gritar es alegría y cosas importantes y de valor, sin hipocresía sino con realidad. También hay que convivir con  las personas que piensan de otra forma.

¿El fenómeno Cultura Nacional fue concebido como tal o se fue dando casualmente?
Está basado en lo que estamos hablando. La sociedad cambió y nos planteamos cómo encarar este fenómeno; por eso surgió la necesidad de rescatar los valores históricos, de las grandes gestas deportivas y a través de eso nos dimos cuenta que había otras cosas que había que manejar y que necesariamente debíamos comunicar. Había que comunicar cosas para que los niños, los jóvenes, los adultos, los abuelos tuvieran como herramientas para poder trabajar en la casa, en las familias, en las escuelas y se generó toda esa correntada impresionante, ese torbellino de gente que empezó a utilizar las camisetas de Nacional, que empezó a ir al Parque Central y que generó la identidad. Luego, lo más importante, se generó esa misma identidad en otros clubes y en el fútbol uruguayo. El tema en el club ya no fue solo el fútbol, se armó el club de Donantes de sangre que nada tiene que ver con el fútbol, pero sí tiene que ver con los valores y el orgullo de pertenecer a una colectividad que quiere ganar deportivamente pero bajo determinadas normas. Quiere ganar sin pisotear al contrario. Ganar pero sin humillar. Es ganar con respeto, porque cuando uno respeta es respetado. Ese fue el estilo. Y no lo hicimos porque se nos ocurrió, sino porque entendimos que la gente quería eso y se afilió a eso.

Eso se mantiene en el tiempo y se ve hoy en la tribuna.
Claro, porque todos queremos ganar deportivamente, pero Nacional no se puede resumir a salir campeón en la cancha. Nacional tiene que ganar en todas las canchas, tiene que ganar en la vida y ganar en la vida para mí es ser el referente cultural. Los hinchas de Nacional somos hinchas que debemos tener los brazos abiertos, tenemos que ser el cuadro que lidera al deporte nacional y que a través del deporte se llega a todas las áreas. Nunca fuimos un club con soberbia, aunque nos vieron así. Por esa razón, en un momento, nos planteamos si nuestras expresiones generaban envidia o éramos soberbios. Eso fue algo que siempre cuidamos. Lo que pasó fue que en el fútbol se hablaba de otra cosa y la gente muchas veces confundió tolerancia con debilidad, y pensó que porque se trabajaba en ese estilo, se arriaban las banderas de otras cosas. Acá no se arría ninguna bandera. Al contrario, se le da sustento. Y creo que eso es lo importante. Por eso, hoy por hoy –y no quería hablar sobre la actualidad del club–, es cuando más apretados tenemos que estar defendiendo a nuestra institución, porque no tengo ninguna duda que los dirigentes hacen el mayor esfuerzo para ganar y salir campeones. Entonces hay que ser muy respetuosos de los que llevan adelante la institución, porque tienen las mejores intenciones. A veces las cosas no salen como están previstas.

"Hoy veo que Peñarol está haciendo una tarea fantástica, está trabajando muy bien con sus hinchas. Está cambiando la forma y el estilo. Yo sufrí mucho con el gol que erró el Chino (el penal a Gracilaso por la Copa), y me dijeron que en el partido siguiente de Peñarol colgaron una pelota en la tribuna, y eso me pareció fantástico, porque en otra época hubieran colgado un muerto… operó un cambio. Y que esto no es para sufrir, sino para divertirse”

Hay un antes y un después de ser presidente.
Sin dudas, porque uno no puede negar la responsabilidad que tiene. Cuando uno va a la cancha en un clásico y ve el estadio lleno, los presidentes de Nacional y Peñarol son responsables de lo que ocurra con los 60.000 que están en el estadio y los 60.000 que se encuentran fuera. Los jugadores, los otros dirigentes, los comunicadores también tienen una gran responsabilidad. No puede ser que por un partido, por un árbitro se corran riesgos, porque el fútbol siempre da revancha e insisto, porque creo que una de las cosas menos importantes de la vida es el fútbol. El fútbol es algo que nos tiene que traer alegría. Al fútbol se juega entre amigos, no entre enemigos.

Sin embargo se vive al revés.
Porque hay un pequeño grupo de personas que quiere que su rival coma el polvo de la derrota y se quiere pisotear al que se presenta como enemigo. El fútbol tiene que aprender de otros deportes, como el rugby.

¿Perdió dinero en el fútbol?
Sí, pero no porque lo puse o lo doné. Perdí porque dejé de trabajar, porque no atendí mi negocio. Pero como el dinero no es todo en la vida, cada ser humano tiene que saber que la vida le pone determinadas responsabilidades y tiene que asumirlas.

"Nunca soñé ni aspiré estar en esa función (de presidente). Esa fue una de las sorpresas que me dio la vida. Me pasó que un buen día no pude girar el tronco para zafar y tuve que ser presidente. Lo asumí con mucho respeto y gran miedo. Porque los valientes son los que tienen miedo y lo afrontan”

¿Por qué el día que asumió como presidente dijo que su hermano es de Peñarol?
Porque es de Peñarol.

Fue una estrategia para que luego, más adelante en su mandato, no se lo endilgaran.
No. Cuando hice la campaña para la primera presidencia dije que si querían ver a Nacional campeón, que no me votaran.

¿Cuál fue el logro más importante de los seis años?
Que la gente entendió que el fútbol es un medio para ser feliz, y que el objetivo y la naturaleza de Nacional es hacer feliz a gente. Se puede hacer feliz a la gente con un partido de vóleibol, con uno de tenis. Nacional es una colectividad que se junta para divertirse, para festejar. Eso es lo más importante. Jugamos al fútbol y como lo jugamos queremos ganar. Y queremos salir campeones. Cuando uno logra el buen clima en toda la colectividad se logran cosas fantásticas.

Ricardo Alarcón

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