El fin del mecenazgo

Parma, que disfrutó del dinero dulce de la fraudulenta Parmalat como propietaria, tiene una deuda de U$S 227 millones y anunció la quiebra

Dicen que todo lo que sube rápido baja a la misma velocidad. El club italiano Parma es un ejemplo vivo de ese dicho popular perfectamente aplicable al fútbol.

Es que el equipo parmesano, dueño de una historia rica en títulos entre 1991 y 2001 y siempre bajo sospechas de fraude por permanecer al grupo ParmalatSpa, está al borde de la quiebra.

El presente es digno de una película terror.

Los jugadores no cobran sus salarios hace seis meses, tampoco tienen agua caliente en las instalaciones, varios integrantes del plantel abandonaron el equipo, el personal de transporte y seguridad renunció –lo que llevó a que la última fecha ante Udinese sea aplazada–, pasaron tres presidentes en dos meses y la deuda alcanzó su techo de U$S 227 millones.

Una de las últimas altas que había tenido el equipo era la del uruguayo Cristian Rodríguez, quien llegó sin conocer la situación y con la única misión de sumar minutos de cara a la próxima Copa América de selecciones.

“En este mes que estuve acá ya han pasado tres presidentes y aún no se sabe bien cuál es el tema. Me pasó de llegar al vestuario y que Cassano me diga: ‘Vos tenés que estar loco de venir a este club’. Y ahora la verdad que tenía razón. Un compañero se tenía que hacer una resonancia y el médico le dijo: ‘Pero te la tenés que pagar, porque nosotros no cobramos hace mucho’”, dijo Rodríguez a Sport 890, al tiempo que manifestó el deseo de irse de Italia y manejó la posibilidad de llegar a Peñarol, algo que fue descartado desde la óptica reglamentaria.

La situación es un caos y desencadenó la llegada de Giampietro Manenti a la presidencia, luego del paso de Ermir Kudra y Tommaso Ghirardi en 60 días.

La bola de nieve creció cuando la Federación Italiana decidió aplazar el duelo ante Udinese, por falta de personal de seguridad en el estadio Ennio Tardini, además de que el suministro eléctrico corre riesgo, ya que la deuda es grande.

Los juegos de la reserva también fueron suspendidos, ya que los funcionarios de transporte dejaron de trabajar hasta que no se les cancelen los haberes impagos.

Pero no todas fueron pálidas en la historia del club emiliano. En el período 1991-2001, los hinchas se cansaron de festejar títulos para un equipo acostumbrado a estar a la sombra de los grandes nombres, como Juventus, Milan, Roma e Inter.

Jugadores de la talla de Gianluigi Buffon, Fabio Cannavaro, Faustino Asprilla, Lilian Thuram, Dino Baggio y la legión argentina compuesta por Juan Sebastián Verón, Matías Almeyda, Ariel Ortega, Roberto Sensini y Hernán Crespo, tuvieron mucho que ver con la década dorada del club.

Lo que jamás imaginaron los hinchas fue el fraude que se escondía detrás de las incorporaciones rutilantes, algo que igual llamaba la atención, ya que se trataba de un equipo menor en el país de la bota.

El colapso financiero que golpeó a la empresa italiana Parmalat, dueña del equipo, en 2003, sacó varios trapitos al sol y encendió las alarmas.

Un vacío de € 14 millones en los libros contables de la multinacional italiana dirigida por Calisto Tanzi, fue el agujero negro del imperio lácteo.

El fraude, asociado a flujos ilícitos de dinero a cuentas sin declarar en las Islas Caimán, tuvo un soporte publicitario que resultó letal, además de ramificar los rubros comerciales.

En ese sentido, la empresa láctea adquirió al club de fútbol Parma, el equipo Brabham de Fórmula 1 en 1980 y el equipo Prost Grand Prix en la década de 1990, la cadena televisiva OdeonTV, la agencia de viajes ParmaTour y el club venezolano Deportivo Italia.

Salvo este último negocio, que fue vendido en 2004, el resto de los emprendimientos quebraron.

La caída del imperio Parmalat fue un escándalo mundial que arrastró el nombre de cuatro bancos internacionales como Deutsche Bank, Unión de Bancos Suizos (UBS), Citigroup y Morgan Stanley, lo que generó un pedido de préstamos bancarios para poder subsistir.

Tanzi fue condenado a 18 años de prisión en 2010. A los hinchas de Parma les toca pagar ahora.


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