El fenómeno Fabián Coito

Comulga con las ideas de Tabárez, pasó por todas las juveniles y fue campeón dos veces
Hay tres reglas básicas en la selección: juego, resultado y comportamiento. Se repite constantemente. No importa el motivo. Cada vez que los jugadores se juntan para ponerse la celeste, reciben la prédica.

El mensaje baja desde la cabeza del seleccionador mayor al grupo que es el reflejo de los más chicos. Los juveniles miran, observan, porque desde edades tempranas imitan a sus ídolos.
"Cuando vienen chiquilines de 13 años al Complejo lo que nosotros les pedimos es que saluden cuando lleguen a un lugar a las personas que están ahí y después que agradezcan cuando alguien hace algo por ellos. Muchos lo tienen incorporado, pero otros lamentablemente no y eso es fundamental para favorecer la convivencia", expresó Óscar Washington Tabárez este año en un ciclo de charlas promovidas por la Fundación Celeste.

Claro que para llevar adelante la tarea necesitaba rodearse de la gente adecuada. No es lo mismo tratar con chicos de 13 años, adolescentes después y jóvenes más tarde.

Fabián Coito es el único entrenador de Uruguay que pasó por todas las etapas. Y, a decir de los que lo conoce, tiene una particular forma de llegarle y trasmitir el mensaje a los jóvenes.

No es común que, cómo pasó al llegar del último Mundial sub 20, los padres de los propios chiquilines le agradezcan al entrenador lo que hace por sus hijos. Habla de que hay aspectos que van más allá del juego.

El fenómeno Fabián Coito engloba muchos aspectos que trascienden lo deportivo. Uruguay es un país donde todo parece medirse de acuerdo a si la pelotita entró o pegó en el palo. Y en el cual se endiosa al jugador que metió el último penal o se entierra al que lo marró.

Sin embargo, el técnico dejó su sello. Deportivamente, colocó permanentemente a la selección entre los cuatro mejores de cada evento. En una sola oportunidad se fue eliminado en octavos de final en 11 torneos que dirigió en juveniles, donde pasó por sub 15, sub 17, sub 20 y hasta una sub 22, con la que compitió en los Juegos Panamericanos.

"Ya no piensan en aprovechar la selección como trampolín, sino integrarla y formar parte. Estar en el complejo, tener sentido de pertenencia. También del hecho de que tarde o temprano van a tener una charla con los jugadores de la selección mayor y como lo vemos como un proceso, el destino final pasa a ser parte un día de la mayor"

Con ese equipo se coronó campeón. Un título que Uruguay no conquistaba desde 1983. Asimismo, este año se consagró campeón Sudamericano Sub 20. Luego de 36 años Uruguay volvió a levantar una copa que se le había vuelto esquiva, que durante ese tiempo varias generaciones y figuras del fútbol celeste la disputaron sin poder ganarla y que en los últimos 10 años, con el proceso Tabárez, había estado muy cerca.

En la altura de Quito, donde había alcanzado la última conquista aquel 8 de marzo de 1981, con dos goles de Joaquín Ardaiz, Uruguay le ganó al local Ecuador por 2-1 y se proclamó campeón.

Además de los resultados, Coito llevó adelante lo que la cabeza del proceso pretendía. La cuestión no solo pasó por resultados sino que se trabajó de forma integral. La persona primero. Con mínimos detalles como saludar, fomentar el estudio porque no todos los que inician el camino tienen su futuro asegurado ni vivirán absolutamente del fútbol. Entonces deben entender que hay que estar preparado para afrontar la vida desde otro lugar.

Se incorporó la figura del psicólogo deportivo. Y se cambió la cabeza de los seleccionados. Antes los juveniles utilizaban a los combinados como trampolín, y ahora quieren ser parte del proceso de la mayor. En nota con Referí, antes de partir al último Mundial, el entrenador brindó pinceladas de su pensamiento.
"Nosotros le damos mucha importancia al respeto. Se puede fallar, pero cuando se falla en forma reiterada indudablemente que no hay intención de incorporarlo. Respeto hacia el compañero, hacia los funcionarios, hacia el funcionamiento del grupo, al árbitro, al rival. Y cuando en un futbolista esto no existe, difícilmente podamos mantenerlo dentro de los planteles".

"Muchas veces he tenido padres que te dicen que te agradecen lo que les decís, pero ellos consideran que sus hijos van a ser futbolistas. Y a los dos años ya no juegan ni estudian. Hay que hacer entender al chiquilín que hay cosas que solo se ganan en el liceo, como la capacidad de madurar intelectualmente"

Por eso la molestia cuando ocurrieron los actos de inconducta en el hotel con los venezolanos.
El técnico de la juvenil celeste ejerce docencia y lo demuestra en hechos. En esta última etapa de su proceso fue duramente atacado y cuestionado por el representante de Rodrigo Amaral.

Daniel Fonseca lo puso en la mira, pero el entrenador se mantuvo fiel a su estilo y su forma de conducirse. Habló personalmente con el jugador involucrado. Los hechos son elocuentes. Coito, además de los resultados deportivos, logró lo que requiere el proceso: nutrir de jugadores a la selección mayor. Y ese es un aporte significativo porque Tabárez recibe un "producto" elaborado.

El juvenil que va a la mayor ya conoce las normas, la forma de conducirse, el manejo del grupo, entonces su ingreso al grupo se hace menos traumático. Los jóvenes convocados saben ser pacientes y esperar su oportunidad, nunca brindan una declaración fuera de lugar. Llegan formados.
Por estas horas, cuando culminó su contrato con la AUF, muchos asociación su figura con la de Tabárez. Por características, por perfil, por su modo de abordar las situaciones que se plantean. Los neutrales apuestan a su continuidad.

Coito recorre el camino desde el inicio con Tabárez. Comulga con sus ideas, pero no desde su llegada al combinado, sino desde cuando el ahora técnico tenía 19 años y jugaba en Wanderers, cuando una charla informal de fútbol se transformó en muchas más sobre la forma de ver el deporte.
El futuro dirá el lugar que le corresponde. Por lo pronto va dejando su huella.

Jugadores transferidos bajo su conducción

  • Jugador selección del club al club
  • Diego Polenta Sub 15 2007 Danubio Genova
  • Salvador Ichazo Sub 15 2007 Danubio Torino
  • Gonzalo Barreto Sub 15 2007 Danubio Lazio
  • Nicolás Mezquida Sub 15 2007 Peñarol SK Brann
  • Gastón Brugman Sub 15 2007 Peñarol Empoli
  • Emiliano Velázquez Sub 15 2009 Danubio At. Madrid
  • Gastón Silva Sub 15 2009 Defensor Torino
  • Rodrigo Aguirre Sub 15 2009 Liverpool Udinese
  • Gianni Rodríguez Sub 15 2009 Danubio Benfica
  • Elbio Álvarez Sub 15 2009 Peñarol Benfica
  • Kevin Méndez Sub 17 2013 Peñarol Roma
  • Gastón Pereiro Sub 20 2015 Nacional PSV Eindhoven
  • Mauricio Lemos Sub 20 2015 Defensor Rubin Kazán
  • Mauro Arambarri Sub 20 2015 Defensor Burdeos
  • Erick Cabaco Sub 20 2015 Nacional Nancy
  • Jaime Báez Sub 20 2015 Defensor Fiorentina
  • Franco Acosta Sub 20 2015 Fénix Villarreal
  • Guillermo Cotugno Sub 20 2015 Danubio Rubin Kazán
  • Santiago Bueno Sub 17 2017 Peñarol Barcelona

Pasaron por Fabián Coito y llegaron a la selección mayor

José Giménez: Reservado y confirmado en 2013 para los partidos con Perú en Lima y Colombia por las Eliminatorias.

Gastón Silva: Citado de apuro un día antes del partido contra Colombia por la lesión de Martín Cáceres. Se quedó con el puesto.

Emiliano Velázquez: Al igual que Silva fue citado de apuro un día antes del partido contra Colombia. No tuvo la misma suerte que Silva.

Diego Rolan: Citado para el amistoso del nuevo ciclo con Japón en Sapporo. Fue titular con Cavani en ofensiva.

Diego Laxalt: Debutó en las Eliminatorias en el triunfo ante Venezuela en el Centenario, en octubre de 2016. Es parte del proceso.

Diego Polenta: Capitán de los procesos de Fabián Coito en Sub 15 fue convocado en marzo de 2016 por Tabárez.

Michael Santos: Otro jugador que heredó Tabárez de los Panamericanos y al que hizo jugar unos minutos en 2016 con Costa Rica.

Federico Ricca: Formó parte del proceso de Coito en la selección que ganó los Juegos Panamericanos. Fue convocado para la mayor.

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