El equipo lo amparó

El pibe Ramos entró con buen pie, protegido por un conjunto que funciona con total solidez

La solidez de Nacional le permitió solventar con facilidad el partido frente a Juventud de las Piedras sin que Ignacio González y Álvaro Recoba fueran figuras. Le alcanzó con la entrada de Gonzalo Ramos, un pibe de 22 años que salió a la cancha con la misión de elaborar el juego sin siquiera haber jugado un minuto en Primera. Y, si bien el estreno no resultó deslumbrante, participó de los dos primeros goles, pidió la pelota y tocó de primera. Disimuló la ausencia de Nacho y eso es bastante.

Nacional es un cuadro hecho, que juega cada partido con mayor confianza, que no se desordena y que tiene jugadores que desnivelan en cualquier momento. Ganó los últimos cuatro partidos con ocho goles a favor y apenas uno en contra, el que le hizo ayer Alejandro Reyes con un remate de zurda desde afuera del área que se metió en el ángulo. Le hacen pocos goles y siempre mete alguno.

Dentro de ese ambiente entró Nano Ramos. Con las espaldas bien cuidadas y con delanteros que están on fire. También con laterales que ocupan toda la banda, como pasó en el primer gol cuando el partido se estaba desperezando. La gente estaba buscando al número 14 para ir familiarizándose con su juego, cuando de pronto Nano se juntó con Díaz y el lateral izquierdo cruzó el remate contra un palo.

Se animó a ejecutar la pelota quieta, remató de zurda sobre los 10 minutos después de una pared con el Flaco Fernández, intentó una pared con Álvarez pero este no lo entendió y en el segundo tiempo amortiguó un centro de Díaz para que Alonso metiera el segundo.

Fue una de sus últimas intervenciones. Por él ingresó Recoba, nada más y nada menos. Pero no fue una de esas tardes inspiradas del Chino. De todas formas el partido ya estaba liquidado (Porta hizo el tercero enseguida). Demostró Nacional que puede ganar más allá de los nombres.


Fuente: Juan J. Díaz @diazjuanjose

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