El dudoso legado del Mundial

Millonaria inversión para realizar el torneo dejó conclusiones y los JJOO serán a bajo costo
El Mundial 2014 dejó un dudoso legado a nivel edilicio, algo que preocupa a las autoridades de Brasil de cara a los Juegos Olímpicos.

La Copa del Mundo estuvo marcada por obras inacabadas, estadios demasiado grandes que terminaron convertidos en elefantes blancos, y tuvo una baja participación de iniciativa privada, lo que llevó a organizar unos Juegos Olímpicos de Rio 2016 con la consigna del bajo costo.

Los estadios son el legado más visible de la Copa del Mundo, que se organizó en 12 ciudades de Brasil. Algunos, como el Arena Corinthians de Sao Paulo o el Maracaná de Rio, se usan con frecuencia, pero en otras ciudades, como Manaos (norte), donde no hay cultura de fútbol, el riesgo de que esas moles de cemento queden inutilizadas es muy grande.

Muchas obras de infraestructura planificadas en el marco del Mundial quedaron igualmente en el papel. Un año después del torneo, el gobierno aseguró que se entregaron 36 de los 44 proyectos prometidos para el evento, aunque la prensa local asegura que la cifra es muy inferior.

El estadio Arena Amazonas de Manaos por ejemplo recibirá seis partidos del fútbol olímpico. Dos años atrás fueron cuatro del Mundial, con selecciones importantes como Portugal, Italia e Inglaterra.

Fuera de eso, recibe normalmente un puñado de partidos. Los modestos clubes locales, ninguno en la primera división, reclaman que los costos del estadio son muy altos, lo que obliga a la Federación Amanzonense a programar los encuentros en otras canchas.

En intentos para llenar las 40.500 sillas de esa imponente construcción, clásicos brasileños se disputan en la ciudad amazónica. Los cariocas Flamengo y Vasco disputaron la semifinal del torneo regional de Rio allí en abril.

El estadio de Natal, casi en desuso y escenario del famoso mordisco de Luis Suárez a Giorgio, recibió un clásico Flamengo-Fluminense para darle utilidad.

Corrupción en escena
La televisión Globo presentó en marzo pasado un balance de los "cadáveres" del Mundial, como las estaciones de un ferrocarril en Fortaleza, que hoy sirven de vertederos de basura, o el tranvía en Sao Paulo,que está parado.

Y la palabra corrupción, muy usada por estos días en Brasil, no escapa del legado mundialista.

El exgobernador de Mato Grosso, Silval Barbosa, está investigado por malversación de fondos en la construcción del tranvía de Cuiabá para el Mundial y que, aún a dos años de que el torneo finalizara, está aún sin terminar.

Fuente: AFP

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