El día que Pep se equivocó

Guardiola falló en la táctica; además, la derrota ante Barcelona hizo que muchos cuestionaran su legado en Bayern




El fútbol puede ser muy ingrato. Y eso lo sufre hoy como nadie Pep Guardiola. Si hasta ayer era un genio y el hombre que marcó una era del fútbol mundial, hoy las críticas caen por los cuatro costados. Su planteamiento ante Barcelona, en la ida de las semis de Liga de Campeones, terminó en un 0-3 y una casi segura eliminación. Es cierto, la magia de Messi, capaz de destrozar cualquier táctica, hizo la diferencia. Pero su arquero Manuel Neuer tuvo un partido espectacular –tapada en un mano a mano con Luis Suárez incluida–, lo que habla de que su equipo sufrió lo peor que le puede pasar al DT catalán: ser maniatado e intrascendente. Y sumar otro sinsabor con Bayern, al punto que muchos cuestionan su legado.

Guardiola, creador de la máquina de jugar al futbol de Barcelona entre 2010 y 2012, jugó como nunca a detener al rival. Pero lo hizo con la única arma que conoce: arriesgar. “Defender con nueve en el área o presionar arriba con once… no hay chance de parar a Messi. No hay sistema o DT que detenga un talento de esa magnitud”, dijo Pep antes del partido.

Otros, como Mourinho, hubiesen optado por los nueve atrás. Pep usó la otra, con una vuelta de tuerca: hizo una brutal presión en toda la cancha (foto). También estableció marca personal individual en toda la cancha. Pero además, el sistema lo llevó a una táctica suicida: defender con tres en el fondo, para presionar a los que creaban el juego en el mediocampo, consciente que la batalla estaba ahí.

El resultado fue lo ambiguo que se podía imaginar: Bayern cortó varios ataques de Barcelona, pero cada vez que la pelota pasó, las chances fueron clarísimas: una fue de Suárez y la tapó Neuer, en otra la defensa salvó in extremis cuando ingresaba Neymar.

El fracaso de Guardiola quedó patente a los 20 minutos, cuando pasó a una línea de cuatro para tapar los agujeros. Logró hacer más de pie, pero nunca logró su objetivo: asistir a los delanteros Lewandoski y Muller, que lucharon de forma desigual toda la tarde.

“Nunca vi algo igual. Es imposible de mantener lo de Bayern, pero brillante para mirar”, decía durante el partido Gary Neville, exdefensa y hoy comentarista de TV. “Fue fascinante mirarlo, la presión alta, el hombre a hombre por toda la cancha. ¿Valiente? Si, pero también inconsciente”, agregó Jamie Carragher, otro exfutbolista que hoy es comentarista.

Gracias a Neuer, Bayern había logrado salir a flote. Pero lo más doloroso para Guardiola fue que su cuadro fue un partenaire. Y Messi liquidó todo para un 3-0 lapidario.

Pasado el ruido, los números fríos son preocupantes para Pep. Es bicampeón de Alemania, pero como destaca una nota de The Bleacher Report, de los ocho partidos ante los máximos rivales de la Bundesliga, solo ganó dos. Además, acumula su segunda goleada en dos años en instancias decisivas de Champions, luego del 0-4 de Real Madrid hace un año.

Muchos se preocupan por su legado: le queda un año de contrato, pero no ha logrado renovar del plantel, lo que se sintió ante la avalancha de lesiones. Ribery tiene 33, Robben, Lahm y Schweinsteiger 31. ¿Qué hay detrás? Poco.

Guardiola sigue siendo el que moldeó el fútbol de esta era. Y tiene el carisma para  que su equipo vuelva a ser dominante. Pero quizás hoy se enfrente a la mayor crisis existencial de su carrera.


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