El derrumbe chileno: Sampaoli se quiere ir pero los dirigentes no lo dejan

Hace seis meses la selección trasandina parecía en camino a la cima del mundo; hoy se desangra en escándalos y sampaoli se va
Hace seis meses, el fútbol sudamericano asistía a un cambio de era. Chile, país históricamente dotado de gran talento pero sin triunfos, ganaba la Copa América y no dejaba dudas: con Argentina y Brasil en baja, se erigía como el mejor del continente. Con un largo proceso encabezado por Jorge Sampaoli, que bebía en la escuela de Marcelo Bielsa, Chile armaba una gran generación de jugadores liderada por Alexis Sánchez y Arturo Vidal, y obtenía la copa en gran forma. Para mejor, con un estilo futbolístico definido, que le daba la chance de, con cuatro años hacia adelante, dar un paso definitivo hacia la élite mundial. Sampaoli, además, era nominado por la FIFA entre los tres mejores DT del mundo, junto a Pep Guardiola y Luis Enrique.

Pero meses después, se derrumbó todo. Ayer, el entrenador se involucró en una insólita pelea con la federación. Dijo que se quiere ir, que no tiene confianza con los nuevos directivos de la federación, acusó a la prensa de demonizarlo, pero adelantó que quiere que lo liberen para no tener que pagar la rescisión de contrato, mientras el nuevo directorio de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP) dice que si se quiere ir deberá pagar la cláusula.

En el medio, Chile debió suspender los dos amistosos que tenía pactados para febrero. Y lógicamente, nadie tiene idea de quien conducirá el equipo para la quinta y sexta fecha de la Eliminatoria, en marzo.

El escándalo
¿Que pasó en el estos meses para que todo se fuera por la borda?

La derrota 0-3 con Uruguay en el Centenario fue el principio del fin. Los trasandinos recibían un golpe inesperado, el DT perdía la línea insultando a Edinson Cavani. Valdivia se iba expulsado al final del partido y Eduardo Vargas se enganchaba en insultos con el público.

Mientras, el entonces presidente de la ANFP, Sergio Jadue, huía a EEUU a colaborar con la Justicia en el Fifagate, luego que quedara comprometido en la causa y decidiera entregarse para evitar una condena. Tras él, empezaron a descubrirse detalles del manejo de dinero, que involucraban a Sampaoli.

En diciembre se filtró el contrato de US$ 90 mil mensuales que cobraban el DT y su cuerpo técnico, pero la polémica surgió cuando se conoció el premio que cobraron por ganar la Copa América, y sobre todo, la forma: US$ 4.650.00, que fueron pagados en una cuenta en Islas Vírgenes, para evadir puestos.

Sampaoli pasó a ser involucrado en las acusaciones de corrupción. El argentino puso el grito en el cielo, denunció una traición de los nuevos directivos que asumieron después de Jadue por la filtración y acusó a la prensa de lavarle la mente a los chilenos. Según Sampaoli, la maniobra de depositar el dinero en paraísos fiscales fue del expresidente Jadue, y él estaba limpio.

La insólita vuelta de tuerca
La salida pasó a ser, para todos, algo inminente, aunque la ANFP dijo que quería retenerlo. Pero la novela tenía más capítulos, en especial el de ayer.

En conferencia de prensa, primero Sampaoli amagó con quedarse: "No es verdad que no quiero vivir ni trabajar en Chile. Hace siete años que estoy aquí, experimenté momentos inolvidables. Mi proyecto social y afectivo sigue estando vinculado a Chile; pienso seguir viviendo en Santiago", señaló. Después atacó: "Se filtró mi contrato, violando la confidencialidad se especuló que tenía cuentas en paraísos fiscales. Me hicieron ver como una persona que evadía impuestos".

Sin embargo, en entrevista con Fox Sports,dijo que la salida era "cuestión de horas" y que en realidad depende que la federación no lo obligue a pagar la cláusula de salida. "Hoy todo induce a que no voy a seguir trabajando. Tengo que encontrar la buena voluntad de los dirigentes para salir. Me parece que para el futbol chileno lo mejor es salir", dijo.

La duda, más allá de quien sea el nuevo entrenador, es si podrá mantener lo que hizo Sampaoli: unir a un plantel propenso a los divisimos y los excesos, y que el propio argentino no pudo controlar al 100%, como lo mostró el escándalo con el accidente de Arturo Vidal durante la copa. Encima, ayer se supo que Vargas y Valdivia fueron suspendidos por 2 y 4 partidos respectivamente tras los incidente con Uruguay. Irónico: mientras hace unos meses la celeste parecía no tener salida con Suárez y Cavani suspendidos, y Chile tocaba el cielo con las manos, ahora Uruguay tiene todo a su disposición y los chilenos están ante la crisis más grande en años. La revolución que esbozó parece estar haciéndose añicos. Síntoma de que, a veces, la felicidad futbolística dura muy poco.

"Hoy todo induce a que no voy a seguir. Tengo que encontrar la buena voluntad de los dirigentes para salir. Me parece que para el futbol chileno lo mejor es salir. Si hago caso a mi abogado podría renunciar e irme por la ventana, pero seria culminar esto de la manera que quieren los malos que son los que producen lo que consume la gente".
"Hoy todo induce a que no voy a seguir. Tengo que encontrar la buena voluntad de los dirigentes para salir. Me parece que para el futbol chileno lo mejor es salir. Si hago caso a mi abogado podría renunciar e irme por la ventana, pero seria culminar esto de la manera que quieren los malos que son los que producen lo que consume la gente".
US$ 4,6
Millones. El premio que cobró Sampaoli y su cuerpo técnico por ganar la Copa América. Ese dinero fue pagado por el expresidente Jadue -requerido por la Justicia de EEUU- en un paraíso fiscal, complicando la situación legal del DT.