El delantero que quiere ganarle a la adicción

Jugó dos mundiales juveniles, dejó a Suárez en el banco y entrenó en Chelsea; hoy va a una clínica deportiva para dejar el alcohol

"Si hay algo de lo que me arrepiento es de todas las ventajas que di como jugador. Tomaba vino cortado, en caja, cerveza, mucha cerveza. Eso me mataba. Estaba muy hinchado y me ahogaba enseguida. No podía correr. El alcohol hace muy mal".

Esas palabras retumban en el vacío y podrían corresponder a cualquier vieja gloria del fútbol, contando una anécdota en un deslucido bar montevideano.

Sin embargo pertenecen a un jugador de 26 años, que tuvo como suplente a dos de los mejores delanteros del mundo y que mientras usted lee estas líneas va ganando el partido más importante de su vida: luchar contra su adicción al alcohol.

La historia de Elías Ricardo Figueroa es una historia de valentía.

Es que el pibe nacido en Casablanca, un pueblo descolgado del mapa en Paysandú con menos de 350 habitantes, de origen humilde y al que no le dio vergüenza trabajar de tripero en un frigorífico local, se encandiló con las luces de la fama y de sus goles recorriendo el mundo.

Como todo trabajador al que le prometen y no le cumplen, Figueroa debió soportar el peso de sostener a una familia que lo apoyó siempre y los sueños de una transferencia al exterior.

“Mi sueño era llegar a Montevideo y jugar en Primera División. Estoy agradecido con Liverpool para toda la vida y me quiero retirar jugando ahí, pero la frustración de todas las transferencias que no se concretaron me quemaron la cabeza”, cuenta Figueroa en el living de su casa, ubicada a menos de diez cuadras de la cancha de Liverpool, que comparte junto a Alicia y Quique, sus padres.

Las paredes juegan su propio partido contra las manchas de humedad, pero no logran borrar los logros de Figueroa con la selección uruguaya juvenil. Apenas se abre la puerta, dos camisetas de esas que todos los niños suelen tener, les dan la bienvenida a los huéspedes.

Tenía 15 años cuando Gustavo Ferrín y Ángel Castelnoble lo vieron correr por un potrero sanducero y lo invitaron a jugar en la sub 16 de Uruguay. El joven Figueroa quedó atónito, dejó el frigorífico y se vistió antes de jugador de Uruguay que de un club profesional, hasta que llegó a Liverpool. 

En el club negriazul se aburrió de hacer goles. Hasta que llegó la fama, las entrevistas, los rumores y los vicios. Tres veces estuvo a punto de subirse a un avión y dos veces viajó para volverse sin nada.

Cuando Groningen se llevó a Suárez, Luis viajaba para ser el complemento del pibe de Liverpool, ya que la idea de los holandeses era que Lucho jugara por las bandas y Figueroa de 9.

La transferencia quedó en la nada, al igual que otro intento de Racing de Santander por no tener pasaporte comunitario.

Luego viajó a Chelsea, donde sintió que podía brillar en la élite: “Ni bien pisé Londres vi a Mourinho pero me recibió su ayudante, que trabajaba con los jugadores que no habían jugado la Liga de Campeones. Yo me juntaba con Hernán Crespo y con Ricardo Carvalho, que hablaban español. Me presentaron a los compañeros y me mandaron a la cancha. Jugué con la 9 ante Middlesbrough y ganamos 1-0. En ese equipo jugamos Lampard, Robben, Gudjohnsen y yo y me anularon un gol por offside. Casi me muero”, recuerda Figueroa.

Lo mismo sucedió meses después con Sporting Braga de Portugal. El juvenil llegó al aeropuerto junto a Luis Aguiar y lo bajaron del avión, mientras el canario pedía explicaciones.
Pero el golpe más duro lo tuvo en Atlético Mineiro: “Viajé a San Pablo, pasé la revisación médica, me presentaron y nunca supe que pasó. Yo trataba de aislarme, pero eso salía en todos los medios y me mataba. Pensé en dejar el fútbol”.

Con el confesionario abierto, Figueroa mira con perspectiva algunas anécdotas que hoy lo llevan a reírse: “Antes de un partido con Defensor me concentraron en Lomas de Zamora solo durante 15 días para que no saliera y pudiera bajar de peso. Estaba en 94 kilos. De la bronca me maté haciendo pesas y cuando me paré en la balanza había pasado los 100. Se querían morir”.

"Al Lolo Favaro en Liverpool le pedí para ir a bailar en una concentración y me mandó a dormir".

Desde ese momento comenzó su descenso: “Yo me crié con mi abuelo que era un hombre de la noche. Tenía mucho boliche encima y me los conocí todos. Había perdido las ganas y tenía vergüenza de entrar a la cancha. Estaba muy excedido de peso. Me gritaban de todo desde la tribuna y eso me dolía porque era joven”, dice Figueroa.

"Mis problemas son con el alcohol. Nunca tomé drogas. Muchas veces me presenté a entrenar con resaca y sin estar en condiciones".

Sin embargo, como hombre, asumió la responsabilidad y no culpa a su entorno: “No puedo decir nada malo de mis amigos porque jamás me obligaron a nada. Mis amigos son de Casablanca y mi primo que está siempre al lado mío, además de Emiliano Alfaro que es el gran amigo que me dejó el fútbol y que me ayuda mucho en todo momento. Mis problemas son con el alcohol. Nunca tomé drogas. Gracias a Dios nunca se me cruzó por la cabeza hacerlo. Tampoco le hice mal a nadie tomando, me hacía mal a mi mismo pero ahora quiero olvidar esos momentos”.

Figueroa quiere volver a ser y entrena todos los días en la clínica deportiva Fútbol con Inteligencia. 

Asegura que la contención de sus representantes Pablo y César García fueron la clave para hacer el esfuerzo: “Yo caí que tenía un problema porque veía sufrir a mi familia, que todo el tiempo me hablaba de cambiar los hábitos. Un día me desperté muy triste, mal anímicamente y decidí que era el momento de cambiar. No le dije nada a mis padres, porque ya le había prometido muchas veces dejar el alcohol y no había cumplido. Hoy estoy en una etapa de cambio radical, que muchos esperaban y yo también, muy ansioso. Me di cuenta de una cantidad de cosas que habían pasado en mi carrera que eran errores. Estoy tratando de ser el mismo de antes, de disfrutar dentro de una cancha de fútbol y para eso entreno muy duro todos los días, además de dejar las cosas malas”.

“Luis (Suárez) vino a casa para llevarme a comer y mi hermana no lo reconoció. Ahora se quiere matar (risas). Ellos triunfaron porque siguieron la línea adecuada. No les guardo rencor. Yo me equivoqué”. 

Figueroa no quiere anticiparse y sabe que hasta diciembre no jugará en ningún equipo: “Hago trabajos aeróbicos, fútbol y pesas. Hoy entrenan muchachos que están en actividad”.
Figueroa tiene las cosas claras: “Sé que esta es la última oportunidad que tengo de no fallarle a mis padres, que sueñan con verme a jugar otra vez. Yo soy un tipo que tuvo errores, pero tengo hambre de demostrarle a la gente que puedo salir adelante. Todos nos equivocamos y tenemos derecho a otra oportunidad”.

El grabador se apagó hace rato. Es hora de conversar con la familia. Su madre lo mira orgullosa y lo dice tarde, aunque su mirada evidencia hace tiempo el sentimiento. Ella, más que nadie, sabe que Elías va a volver a jugar. Al fin y al cabo, es su hincha número uno.

Las selecciones de Figueroa:

Sudamericano sub 17: Uruguay fue vice campeón en 2005 

Plantel: Yonatan Irrazábal, Mauro Goicochea, Alejandro González, Maximiliano Arias, Martín Díaz, Damián Suárez, Marcel Román, Vicente Olivera, Cristian Paz, Michel Acosta, Diego Arismendi, Marcelo González, Gerardo Vonder Putten, Maximiliano Flores, Emiliano Alfaro, Enzo Scorza, Gustavo Aprile y Elías Figueroa.

Mundial sub 17: Uruguay no pasó la fase de grupos

Plantel: Yonatan Irrazábal, Mathias Rolero, Mauro Goicoechea, Gary Kagelmacher, Martín Díaz, Damián Suárez, Alejandro González, Maximiliano Arias, Michel Acosta, Marcel Román, Elías Figueroa, Gerardo Vonder Putten, Enzo Scorza, Maximiliano Flores, Diego Arismendi, Cristian Paz, Marcelo González, Santiago Alvarez, Vicente Olivera, Emiliano Alfaro.

Sudamericano sub 20: Uruguay terminó tecero

Plantel: Yonatan Irrazábal, Yai Fontes, Gary Kagelmacher, Alejandro González, Martín Cáceres, Martín Díaz, Damián Suárez, Juan Manuel Díaz, Cristian Paz, Marcel Roman, Mathías Cardacio, Gerardo Vonder Putten, Maximiliano Lombardi, Diego Arismendi, Edinson Cavani, Elías Figueroa, Leandro Silva, Enzo Scorza, Federico Laens y Juan Surraco.

Mundial sub 20: Uruguay fue eliminado en octavos de final

Plantel: Yaí Fontes, Mauro Goicochea, Yonatan Irrazabal, Gary Kagelmacher, Alejandro González, Juan Manuel Díaz, Mauricio Prieto, Damián Suárez, Martín Cáceres, Mathías Cardacio, Marcel Román, Bruno Montelongo, Diego Arismendi, Enzo Ruiz, Gerardo Vonder Putten, Emiliano Alfaro, Elías Figueroa, Tabaré Viudez, Juan Surraco, Edison Cavani, Luis Suárez.


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