El defensor de una ilusión

Adrián Capelli llegó de apuro a dirigir a Atenas y con el agresivo estilo de su defensa hace soñar al barrio Sur

Defensa muchachos, defensa. Con la defensa se ganan los partidos. Si estamos concentrados los 40 minutos y no nos distraemos protestándole al juez o escuchando a la tribuna, las cosas salen”. Adrián Capelli habla. Sus jugadores escuchan. Y el mensaje prende, porque Atenas es el equipo sensación de la Liga Uruguaya de Básquetbol.

“Soy bastante fanático del tema defensivo”, confiesa a El Observador minutos después, cuando el entrenamiento termina.

Es viernes al mediodía y antes, le mostró a sus jugadores –secuencia por secuencia–, cuáles son las armas ofensivas que deberán neutralizar de Malvín, el rival al que enfrentó anoche por la cuarta fecha de la Súper Liga.

“Si un equipo defiende, tiene chances de lograr cosas importantes, si un equipo mío no defiende no me gusta. Ofensivamente me gusta que el equipo sea solidario, que pase la pelota sin egoísmos, pero también prefiero darle libertad al jugador sin ser tan estructurado.

Hago hincapié en la defensa no solo por lo importante que es en el juego sino porque me gusta que corran la cancha”, explica.

Los conceptos basquetbolísticos corren por sus venas. Capelli se reconoce entrenador desde que tiene memoria. Es argentino. Nació en Junín y jugó en forma amateur en Sarmiento.

“Cuando tenía 12 años era monitor que allá se le dice a los chicos que ayudan a los profesores. A los 15 años ya dirigía a los minis y a los 18 a los infantiles”, recordó.

En 1998 ya era asistente técnico de Argentino de Junín y tres temporadas después se estrenó como entrenador jefe logrando el ascenso del club a la máxima categoría de la Liga Argentina.

Tras pasar por Independiente Pico, Bragado y volver a dirigir a Argentino, Capelli tomó la conducción de la selección uruguaya este año donde la dirigió en el Sudamericano (ver nota aparte).

Por eso no se cansa de agradecer en la entrevista. A la Federación que confió en él, al pueblo uruguayo. Y a Atenas, por supuesto. Al club, a los jugadores y a los dirigentes. La humildad le brota en las palabras.

Un sábado al mediodía estaba en su casa y el teléfono sonó. Eran los primeros días de noviembre y Atenas le ofrecía la conducción técnica. Aceptó como por acto reflejo.

“Llevaba dos meses sin entrenar y sentía un vacío, me faltaba la adrenalina de los partidos”, cuenta. Y no es verso.

“Fue extraño el debut. Llegué el lunes al mediodía y el martes de noche estaba dirigiendo. No conocía el nombre de mis jugadores ni el de los rivales. Por suerte ganamos”, dice.

Fue el 4 de noviembre ante Goes (67-52). Y fue el triunfo que enderezó el vuelo de las alas negras que traían una racha de solo dos victorias en siete juegos y que ahora, de la mano del argentino, suma siete victorias en nueve encuentros disputados.

“Estamos bien, pero este presente no me confunde”, afirma.

“Lo más difícil está por venir y tenemos que seguir mejorando para estar a la altura en esos momentos que van a ser los playoffs”, explica.

A Capelli le gusta la liga local. Le atrae el calendario y la dinámica de la competencia. Más allá de que proviene de un ámbito más competitivo y más profesional.

Se sorprende de que la Liga Uruguaya no logre expandirse por el interior.

“Allá (en Argentina) 500, 600 kilómetros no son nada y acá veo que decís 200 kilómetros y te dicen, ‘pah, es mucho’”, expresa con una mueca propia de alguien que no logra entender una cuestión tan simple. 

Pero su cuestión es la adaptación: “Todavía nos falta incorporar cosas, pero estamos demasiado bien para el poco tiempo que llevamos de trabajo”.

En Atenas encontró un plantel con potencial. “Hay equipos muy consolidados con trabajos de años, tanto en sus cuerpos ténicos como en sus jugadores”. Malvín es su ejemplo. Sin mencionar la palabra lo viste de candidato. ¿Y Atenas? “Mejorar” es verbo y predicado.

“Queremos competir cuando lleguen las instancias definitivas”.

La ilusión del Barrio Sur se defiende a lo Capelli.


Populares de la sección

Acerca del autor

Comentarios