¿El declive de Nadal?

Rafa Nadal venía dando señales de remontada, pero cayó en primera ronda del Abierto de Australia dando otra vez preocupantes señales de estar en decadencia
El golpe fue especialmente duro. Porque tras un 2015 aciago, Rafa Nadal parecía repuesto. Había ganado una exhibición en Abu Dhabi, había llegado a la final de Doha, donde había caído con claridad ante Novak Djokovic. Pero estar a la altura del N°1 no era un objetivo, al menos por ahora. El objetivo era seguir construyendo confianza para acercarse, al menos en algo, a ser el tenista que alguna vez fue.

No lo ayudó el debut: en vez de algún jugador salido de la qualy, le tocó su compatriota Fernando Verdasco (45°) alguien que lo conoce mucho. Pero así y todo, la derrota 7-6 (8/6), 4-6, 3-6, 7-6 (7/4), 6-2 en primera ronda del Australian Open amplió las preguntas: ¿Estamos ente el declive definitivo de Rafael Nadal?

Es la segunda vez en la carrera del actual N°5, después de su eliminación de Wimbledon en 2013, que Nadal, de 29 años, no supera la primera ronda de un Grand Slam.

El Abierto de Australia figura entre los 14 Grand Slam que Nadal ganó en el curso de su extraordinaria carrera. Lo hizo en 2009. En sus últimas ocho participaciones, Nadal había llegado como mínimo a los cuartos de final.

"Es una derrota dura, dolorosa", reconoció Nadal. "Hace daño porque cuando uno no está bien es normal perder, pero cuando uno está bien no tiene que perder, o no debe", dijo recurriendo a esa sensación general: de que estaba empezando a levantar.

"No estoy contento con la manera que jugué. En el cuarto set no estuve tan mal, pero Verdasco fue mejor. Jugó mejor que yo, más agresivo, tomó más riesgos y ganó. Probablemente lo mereció. Es una dura derrota", señaló.

"El mayor problema era el primer set. En mi opinión él no estaba jugando tan bien y yo debería haber aprovechado eso, pero no lo hice", reconoció el cinco mundial.

El duelo que terminó con el adiós de Nadal en Australia duró cuatro horas y 40 minutos. No llegó a las cinco y 14 minutos que tuvo la batalla del 2009, en semifinales, uno de los mejores encuentros de su carrera.

Verdasco, que jamás olvidó aquella derrota del 2009, en uno de sus mejores momentos de su carrera, se tomó revancha siete años después. La agresividad que mostró en los momentos claves del partido y el físico, superior en el tramo final, llevó el éxito al madrileño, que en el quinto y definitivo set remontó un 2-0 en contra para sumar seis juegos seguidos y cerrar el partido. Y esa es otra de las señales preocupantes para Rafa: en una versión reducida de sí mismo, aquél físico arrollador ya no existe, y ya no lo ayuda en momentos clave, lo que lo llevó a perder el partido cuando estaba 2-1 arriba.

Nadal estuvo a tono en el arranque. No decayó a pesar de que Verdasco fue más fuerte en el primer set, que se apuntó gracias al desempate. El balear, más agresivo y con menos dudas en el saque, dio la vuelta a la situación y ganó las dos siguientes mangas.

Rafa revirtió un 2-4 como para evitar llegar al quinto set. Se situó con 6-5 pero Verdasco eludió la derrota. Ganó el juego, lo llevó al 'tie break' y alargó la batalla a la quinta y definitiva manga.

Nadal irrumpió en el set final con 2-0 y el saque. Pero entonces emergió Verdasco. Más agresivo descubrió la fragilidad en ese momento del balear, que perdió consistencia. Fue una caída progresiva del campeón del 2009, que perdió un juego tras otro incapaz de reflotar. Quizás haya sido un microcosmos de su increíble carrera.