El crudo testimonio de Regueiro: "Estuve en un pozo sin salida”

El delantero rescindió con Racing para recuperarse de la depresión que lo aqueja tras la muerte de cuatro familiares

El futbolista uruguayo Mario Regueiro rescindió este martes su contrato con Racing Club de Avellaneda, con el objetivo de volver a Uruguay tras un cuadro de depresión que vivió a raíz de la muerte de su hermana y de tres sobrinos en diferentes hechos ocurridos en los últimos meses.

En entrevista con Fox Sports Radio de Argentina, el ex delantero de Cerro, Nacional y la selección uruguaya habló de los difíciles momentos que vivió. “Estoy bastante bien de ánimo, pero viví dos difíciles años a nivel familiar. La muerte de mi hermana me noqueó", expresó el delantero, que agregó que fueron los médicos y su señora los que lo “ayudaron a salir de la depresión”.

“Estuve en un pozo sin salida, recién ahora estoy recuperando la alegría”, confesó el jugador, que durante el tiempo que siguió jugando “sentía que era un fantasma adentro de la cancha".  "Pasé momentos bravos, salía de mi casa y tenía miedo. Todo el tiempo tenía ganas de llorar, ahí me di cuenta que algo me pasaba". "No estaba bien, la gente que me conoce me decía que era un fantasma", dijo.

Además, el delantero expresó que "sería una linda revancha volver a ser feliz en una cancha por todo el dolor que pasé", y que  “sería un lindo homenaje para mi hermana".

“Estaba mal, es como decía el psiquiatra, una depresión profunda. Veía todo malo. Aceptaba cuando decían que no era el mismo, me hacía cargo. Toda la gente lo ha entendido, ha respetado el silencio y les agradezco de corazón”.

“A mí me dolía y me daba bronca. ¿Porque me paso a mí caer en la depresión y no poder explicarle a mi hijo por qué no estoy jugando? Era complicado explicarle por que llegué a esta situación”, agregó el ex tricolor.

Regueiro dijo que ha logrado salir de lo más profundo de su depresión, pero que quiere volver a Uruguay para estar con su familia. “Ahora las cosas me las tomo con más tranquilidad. No estoy apurado como antes. Estos cuatro golpes que he tenido en la vida me han servido para ver y disfrutar la vida desde otro lado, que no me había dado cuenta de esas cosas. Lo de mis sobrinos y mi hermana me han dado fuerzas para salir adelante. Mi cuñado me decía, ‘lo que me costó 35 años en armar lo perdí en siete meses’, que era la mujer y mi hija. Y se levanta todos los días para seguir viviendo. Mi mama, que ha perdido tres nietos y una hija en poco tiempo y la quiere pelear. Me sirve para que yo meta mi granito de arena y tire para adelante, la vida te saca algunas cosas y te devuelve otras. Disfrutar el día a día, a mis hijos, a mi señora, y hacerle el homenaje a mi hermana, y jugar con mis hijos, porque la enfermedad no me dejaba jugar”.

“Volver a Uruguay es lo que me pide mi corazón. No fue una decisión fácil, tengo a los nenes en el colegio, está como la herida abierta en ese sentido, no fue fácil explicarle a los nenes. El corazón me lo está pidiendo, que me acerque, que este en el día a día en mi país, en mi casa, están todos los seres queridos ahí. Eso me da también tranquilidad y un poco de calma a mi cabeza. Quería irme bien del club”, agregó.

Consultado sobre si lo que le pasó puede servirle a otras personas que atraviesen la misma situación, Regueiro indicó: “La última vez que estuve en Uruguay antes que muriera mi hermana no pasé a visitarla. Ahora me doy cuenta lo que es una depresión, ella estaba muy mal. Yo estaba un poco esquivándole al tema, no podía verla así. Le dije a mi madre que iba a pasar y no pasé, al otro día me vine para Argentina. Cuando volví fue que pasó lo que pasó. Me sentí culpable. Son cosas que decís, ‘lo dejo para mañana’, y me ha ayudado para hacer las cosas que tengo que hacer, porque ese mañana nunca llegó”.

Regueiro también dijo que en los peores momentos “me iba a llorar, a sacarme toda la angustia en una capilla en la calle Rivadavia. Me sentaba solo. Pero no enojado. Lo de mi sobrino se vería venir, si vos no caminas derecho en la vida tarde o temprano terminas donde terminas o terminas en la cárcel. Eso lo tengo muy claro y se lo digo a mi hija: ‘Si vos agarras el camino que debes, quedate tranquila que en la vida te va a ir bien’. La familia sabía cuáles eran los dos caminos. Lo de mi sobrina sí fue un palo duro porque fue un accidente de moto”.

“Me fui encerrando, pero le pedía a Dios salud para mi familia. Con lo de mi hermana iba, me encerraba a llorar y volvía a mi casa. Capaz que en un hombre queda feo decir que lloraba, pero no me cuesta y no me hace nada decir que iba a llorar. Nunca me enojé con Dios. Pasaron esas cosas, y hay que hacerse fuerte par lucharla por los que quedan vivos”.

Además de agradecer a la gente de Racing, Regueiro reiteró sus ganas de volver al fútbol. “Acá estoy, con ganas de volver a sonreír, de volver a vivir, porque no tenía vida. Y con ganas de entrar a una cancha y volver a ser el mismo que era, y darle el homenaje que se merecía mi hermana, para que ella se sienta feliz en el lugar que esté. Voy a seguir jugando porque es una revancha que me debo a mi mismo. La voy a tener, para volver a sentirme importante en un equipo”.


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