El costo de la ausencia de Recoba

Con los puntos que Nacional perdió cuando faltó el "20", el tricolor hoy no tendría que estar esperando que caiga Peñarol

Nacional lamenta los puntos que perdió sin Álvaro Recoba. El Chino faltó a tres partidos del Apertura de los que el tricolor cayó en dos, frente a El Tanque Sisley y River Plate. El primero de la serie, frente a Bella Vista, lo ganó agónicamente. Con esos seis puntos, hoy no tendría que rezar para que Peñarol se caiga.

Quizá, del que más se tiene que lamentar es del que perdió contra River Plate en el Parque Central, porque a esa altura Recoba ya estaba bien de la contractura pero prefirió no jugar para llegar un poco mejor al clásico.

Sin Recoba Nacional nunca encontró el ritmo. Gustavo Díaz probó con varias fórmulas sin él, pero ninguna le dio resultado. Matías Cabrera nunca se sintió cómodo en el equipo, Matías Sosa menos, Matías Vecino fue titular en la primera fecha y después jugó dos retazos de partidos, el último el sábado frente a Racing. Tres Matías no alcanzaron la categoría del Chino.

Frente a River el Chavo ensayó con Pablo Álvarez de volante, pero tampoco encontró el juego para que se lucieran los tres de arriba, que ese día fueron Adrián Luna, Sebastián Taborda y Gonzalo Bueno.

El clásico a veces enceguece. Jugar contra Peñarol (o frente a Nacional si es al revés) se acerca al éxtasis para los futbolistas. Ninguno se quiere perder la fiesta máxima. Incluso, hay quienes han jugado ese partido lesionados o por debajo de sus condiciones físicas.

Hay futbolistas que tienen la etiqueta de “jugadores clásicos”. Pasó siempre. En el primer semestre del año Alexander Medina sufrió una lesión el 13 de marzo, se perdió 10 encuentros y volvió a jugar media hora el 12 de mayo y fue titular una semana después contra Peñarol. El Cacique es de esos jugadores que no pueden faltar frente al tradicional rival.

Es más: antes del último clásico, Darío Rodríguez, Medina y Alejandro Lembo se hicieron sacar la quinta amarilla para cumplir la sanción en el juego anterior y poder estar sin complicaciones en ese partido de la fecha 11.

Recoba era la figura excluyente de Nacional que lideraba el Apertura cuando jugó contra Liverpool el 20 de octubre. Había participado en la mayoría de los goles del tricolor que hasta entonces acumulaba siete encuentros ganados,  un empatado contra Defensor (Recoba fue suplente) y uno perdido frente a Cerro en el Tróccoli.

La trascendencia del Chino resultaba clave. De postre, marcó en ese lapso dos goles olímpicos, frente a Fénix y Liverpool. Pero esa tarde frente a los negriazules sintió un dolor en el posterior y pidió el cambio.

No logró recuperarse para el siguiente juego que se disputó cuatro días después frente a Bella Vista. De todas formas, Nacional ganó. Apenas, pero ganó.

Díaz le brindó la oportunidad a Cabrera, quien perdió su lugar en el equipo cuando estuvo por irse a Italia. No rindió. Tampoco lo hizo el argentino Matías Sosa, a quien el técnico le dio varias oportunidades, pero desde hace tres partidos ni siquiera ocupa un lugar en el banco de suplentes.

Ese partido contra los papales lo ganó con un tiro libre de Andrés Scotti y otro de Taborda a seis minutos del final.

Una semana después frente a El Tanque Sisley, Recoba continuó con la recuperación y Nacional volvió a caer. Tampoco anduvo Cabrera y ni siquiera lo salvaron los dos goles de Bueno.

Para jugar contra River Recoba fue incluido en la lista de concentrados, de la que salió el día anterior al encuentro después de una charla con el entrenador. El Chino tenía el clásico entre ceja y ceja. Quería jugar ese partido sí o sí, sin tener en cuenta que antes había 90 minutos que podían ser claves.

Y lo fueron. Porque ganó el darsenero y esos puntos son los que ahora dejaron a los tricolores abajo de Peñarol. El costo de esperar a Recoba cuestan muy caros.


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