El contrato de TV, la clave del nuevo gobierno de Conmebol

Un tema que quema en Sudamérica también será clave en el gobierno de Domínguez
En agosto de 2014, cuando Napout ascendió a la presidencia, se lo vio como una movida de los "nuevos" en contra de los "viejos". En la práctica, Napout le ganaba la pulseada a Figueredo, y lo sacaba del medio. Lo reemplazó en mayo en Ejecutivo de FIFA, un cambio que ya estaba previsto y que se terminó dando con el uruguayo detenido por la policía suiza un día antes del congreso.

Tras el Fifagate, Napout también habló de transparencia y cambio. Una pregunta clave de ese momento fue si estaba dispuesto a dar de baja los lazos con las empresas involucradas en el Fifagate. No pudo hacerlo para la Copa América de Chile (que siguió bajo la égida de Datisa, aun con sus dueños presos), pero lo rescindió para las copas América siguientes –el contrato era hasta 2023–.

La siguiente pregunta pasaba por las copas Libertadores y Sudamericana, pretendidas desde hace tiempo por el empresario Francisco Casal, quien incluso promovió la denuncia penal en 2013 por la que hoy Figueredo está preso en Uruguay, y que empezó a arrinconar a los dirigentes sudamericanos. Napout amagó con ir para ese lado –en julio de 2015 dijo a Referí que Casal era una persona "seria" y que buscaba hacer negocios con él–, devolviéndole los derechos de estática de la Sudamericana que Figueredo le había sacado. Pero ese acercamiento se hizo trizas cuando en noviembre Napout sostuvo el vínculo con Fox EEUU, pero con una nueva estructura jurídica, sin las empresas investigadas, asesorado por un estudio de abogados estadounidenses que sostenían que quitar a Fox del negocio podría acarrear juicios millonarios. El quiebre fue público cuando en setiembre Casal dijo: "La mafia sigue enquistada en Conmebol".

Pero más allá de esa medida clave para el futuro, era el pasado lo que tenía comprometido a Napout. Seis meses después de la primera redada del FBI, era el paraguayo el que caía en una segunda, con el resto de los dirigentes sudamericanos de la época –con excepción del presidente de la AUF, Sebastián Bauzá–, muestra de que la renovación no había ido muy lejos.

Llegó el interinato de Valdez, que tampoco dio de baja el contrato. Luego vino la reunión de creación de la Liga Sudamericana de clubes para reclamar dinero y transparencia. En el entorno de Valdez están convencidos de que esa reunión tuvo el visto bueno de Casal. "Si piensan rescindir el contrato con Fox en una semana están mal de la cabeza", explicó por esos días una fuente cercana al presidente de AUF.

Ahora asume en Conmebol un dirigente cercano a Napout. La gran duda es hacia dónde se dirigirá en el tema más sensible para el organismo en los últimos años.

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