El complicado momento de Urrutia: en serio riesgo su futuro en EEUU

El 2017 está en jaque al bajarse el equipo Schmidt Peterson de la IndyLights
Mario Rosa @mrososa
Hace unos 10 días era un rumor. El lunes 14 de noviembre se transformó en una noticia que sacudió al piloto uruguayo Santiago Urrutia: el equipo Schmidt Peterson Motorsport comunicó oficialmente que se baja del campeonato de la IndyLights 2017 por falta de pilotos.

El equipo con base en Indianápolis cuenta con tres monoplazas y solamente a esta altura del año tiene confirmado –sin completar el presupuesto– a Santiago Urrutia.

Sam Schmidt apostaba a contar con otros dos pilotos jóvenes para acompañar a Urrutia en el campeonato 2017 y hacer experiencia junto al uruguayo.

Pero eso no se concretó, en un panorama que luce complicado en términos generales: no sobran pilotos con presupuesto holgado ávidos por hacer camino al andar. La economía está dura en todas partes.

Pero la decisión de Sam Schmidt complicó más la ya delicada situación del piloto coloniense, quien antes de esa mala noticia veía como se pasaban los días del penúltimo mes del año sin poder llegar siquiera al 50% del presupuesto necesario para competir en igualdad de condiciones en la IndyLights 2017 de los Estados Unidos.

Ingresar a la categoría este año fue relativamente simple. La beca generada por lograr el campeonato 2015 de la categoría Pro Mazda le reportó una plataforma económica que solucionó en tiempo y forma el presupuesto.

Negociar de cero
Pero para 2017 Urrutia salió a negociar de cero. La beca de Mazda se esfumó en la última vuelta del año por aquel juego de equipo de Carlin en el que Félix Serralles se dejó pasar por Ed Jones en la última vuelta de la última etapa del torneo, que se disputó en Laguna Seca el 11 de setiembre, y así el nacido en Emiratos Árabes Unidos se quedó con el título relegando a Urrutia al segundo lugar.

Sin beca, la que le correspondía solamente al ganador del certamen, el presupuesto se le hizo cuesta arriba al uruguayo.

Porque una cosa es ir a buscar equipo contrarreloj pero con todo el presupuesto en la billetera y otra muy, pero muy distinta, ir a buscar equipo a último momento sin llevar la billetera abultada. Todo lo contrario.

Por estas horas y tras un viaje relámpago a Estados Unidos, Urrutia busca desesperadamente una opción para ir por lo que le quedó pendiente este año: el título de la Indy Lights.

Tres posibles opciones
Urrutia analizó el mapa de butacas disponibles y los equipos Juncos y Pelfrey, son dos factibles opciones.

Juncos quiere al coloniense desde el 2015 tras su gran campaña en la Pro Mazda y Pelfrey por una cuestión lógica: con ellos se proclamó campeón en esa categoría.

Sin embargo, en Juncos tiene prioridad el brasileño André Negrao. Si no arregla, entonces el piloto uruguayo tiene al menos una chance allí. Pelfrey está igual que Schmidt: no tiene cerrado con ningún piloto.

Una tercera opción es Belardi. Tiene dos pilotos confirmados y aunque este año compitieron con dos monoplazas, pueden armar un tercero.

Pero el presupuesto es el que pone el semáforo en rojo.

Si surgiera una de esas butacas, hay que firmar de inmediato y para ello es necesario comprometerse a un presupuesto que el joven piloto en este momento no tiene.

Junto al ingeniero
Urrutia cuenta con el apoyo de Sam Schmidt para buscar las mejores opciones e incluso existe la posibilidad de que si el uruguayo llega a un acuerdo con un equipo, le acompañe el ingeniero de pista con el que trabajó este año en Schmidt Peterson Motorsport.

Si fuera por la sintonía de este profesional con los restantes equipos, Belardi sería lo mejor. Se conocen.

Pero no está fácil. Si hay equipo o si no hay equipo, Urrutia lo definirá esta semana.

Y mientras cruza los dedos para que se encienda la luz verde.

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