El coleccionista de historias

Alejandro Valenzuela ganó 14 títulos en siete temporadas con Al Sadd; recordó para El Observador anécdotas de su carrera

Llegó en diciembre de 2005 a las tierras áridas de Catar junto a Jorge Fossati para hacerse cargo de Al Sadd. Supuestamente iba por seis meses, pero al ser campeones y ganar todo, se quedaron tres años. Luego de un breve periplo por Liga de Quito, Inter de Porto Alegre y Al Shabab de Arabia Saudita, volvió en enero de 2011 a Catar y no se fue más. Ya son siete temporadas en este país.

Pero en los últimos días tuvo una gran noticia. La Asociación de Fútbol de Catar lo contrató para ser preparador físico de la selección olímpica que buscará un lugar en los Juegos de Río 2016. Por estos días disputó el primer amistoso en el vecino Baréin.

Alejandro Valenzuela es todo un personaje. Todos lo quieren, lo saludan, tienen un buen recuerdo suyo. Tiene muy buena relación con jugadores del proceso de la selección nacional hasta 2005 y dos por tres habla con lo que él llama los Diegos: Forlán –el que más se conecta-, Godín y Pérez.

La clasificación a los Juegos Olímpicos de Río 2016 se va a jugar en Doha y allí clasificarán tres selecciones asiáticas. Para ello hay que trabajar muchísimo porque el nivel continental es alto. Más allá de esto, su contrato con Al Sadd continúa hasta mayo de 2016, aunque por ahora solo trabajará con la selección olímpica.

“Es más complicado trabajar con botijas que con mayores”, explica Valenzuela a El Observador en su hermoso apartamento en Doha que da al Golfo Pérsico.

El Profe, como le dicen todos, comenzó a trabajar en 1991 primero con Óscar Paglia y luego con Fossati en la cuarta y quinta de Peñarol. De un día para el otro lo subieron a Primera en 1992 cuando Washington Cataldi contrató al yugoslavo Ljubomir Petrovic, quien meses antes había sido campeón de la Copa de Campeones de Europa con Estrella Roja de Belgrado. Cosas insólitas. ¿Quién podría pensar en los tiempos que corren que un grande del fútbol uruguayo podría contratar hoy al técnico campeón de la pasada Liga de Campeones?

Petrovic pidió que ascendieran a Valenzuela y empezaron a trabajar juntos. El Profe recuerda que “estuvo 105 días en Uruguay”. “Vio un solo entrenamiento de Peñarol antes de asumir y dijo: ‘Ese es el mejor jugador que tienen en el plantel’”, dice Valenzuela. ‘Ese’ era Paolo Montero, pero los dirigentes le dijeron que no lo iba a poder utilizar porque ya estaba vendido a Atalanta de Italia.

Valenzuela no se define como un motivador de jugadores. “Soy un hombre que me pongo metas”, afirma con convicción. Y recuerda: “Yo vivía en Pando, cerca de Los Aromos y pasaba con un Fitito 600 –que lo tenía atado con alambres– por la calle de piedra y pensaba: ‘Algún día voy a estar ahí’”.

Con el paso del tiempo logró llegar a Peñarol. “Me fui perdedor en 1992 y dije: ‘Un día voy a volver’ y volví y fui campeón de parte del quinquenio en 1996”.

Las frases de Napoléon

Recuerda una anécdota de su primer partido en su regreso a los aurinegros. “Jugábamos un amistoso en el Campus de Maldonado con Ilhwa Chunma de Corea del Sur. Veníamos en plena pretemporada y tenía miedo de que los futbolistas salieran con todo a jugar y que las cargas pudieran lesionarlos. Entonces les dije: ‘Muchachos, Napoleón decía una frase muy inteligente: ‘Vístanme despacio que estoy apurado’”, les comentó a los jugadores.

Peñarol ganó aquel partido y entonces el capitán, Pablo Bengoechea, hoy entrenador, le indicó: “Profe, esa frase de Napoleón es ganadora. A partir de ahora, siempre tiene que decirnos alguna”. Y Valenzuela recuerda entre sonrisas que “¡tuve que salir a comprarme tres libros de la vida y frases de Napoleón!”

Peñarol ya estaba clasificado a la siguiente ronda de la Copa Libertadores. Le quedaba el último partido como local contra Universitario. Esa noche, el profe no dijo su frase de Napoleón. Terminó el encuentro y Bengoechea se fue a jugar con la selección. No le dijo nada. Pero al regreso, cuando se lo cruzó, fue lo primero que le indicó: “Profe, mire que no me olvidé que en el partido que perdimos, no nos dijo nada de Napoleón”. A partir de allí, nunca se olvidó de las citas del emperador francés.

Feliz tras perder con Guardiola

Con Fossati pasó años como preparador físico y lo respeta muchísimo. El grado de confianza entre ellos daba para que el profe metiera a veces algún bocadillo. Un día con Al Sadd en Japón en el Mundial de Clubes antes de jugar ante Barcelona de Guardiola, el DT entrenaba córners a favor. “Eso habla muy bien de Jorge porque confiaba en sus jugadores que iban a enfrentar nada menos que al entonces mejor equipo del mundo y por eso pensaba en el arco de enfrente”, explica.

No obstante, con esa confianza que tenía con Fossati, en plena práctica Valenzuela se le acercó y le dijo: “Jorge, no entrenes córners a favor que mañana en el partido no vamos a tener ninguno”.

“Y fue así”, recuerda el profe. “Perdimos 4-0, no tuvimos ni un córner a favor. Pero, ¿sabés una cosa? Fue el partido que más disfruté en mi vida. Sabía que íbamos a perder, pero es increíble que puedas disfrutar perder por el juego maravilloso que te plantea el rival, en este caso, dirigido por Guardiola”.

Consultado acerca de su peor partido desde que es preparador físico no duda: “El vestuario más triste que vi en mi vida, en 23 años de trabajo, fue el de Sídney cuando Uruguay quedó eliminado por penales ante Australia del Mundial de Alemania 2006”.

El profe Valenzuela no se da por vencido. Como cuando era un botija y pasaba con el Fitito 600 por la puerta de Los Aromos. Es que como él mismo dice: “el primer órgano a entrenar es la mente”.

Su relación con Raúl y la idolatría con Guardiola

En Al Sadd preparó físicamente durante dos años a Raúl, la excelsa figura que deslumbró con el número 7 de Real Madrid.

“Es muy profesional. Siempre trabajaba más de lo que yo quería. Tiene muchos problemas en la columna”, admite el profe.

Con Al Sadd fue a los dos homenajes que le hicieron a Raúl. Primero fue Schalke 04 de Alemania. Poco después, Real Madrid se dio cuenta de que no lo habían homenajeado y entonces también organizó un partido ante el equipo catarí.

“Contra Real Madrid jugó un tiempo con cada equipo. El primero lo jugó con ellos y nos hizo un gol. Cristiano Ronaldo le dio la número 7 y él jugó con la 11 como titular”, recuerda.

Valenzuela lee todos los libros de fútbol, motivación y activación del deportista que puede. Solo de Guardiola y Mourinho tiene más de 10.

“Antes me gustaba más Mourinho, pero ahora el mejor para mí es Guardiola. Lo vi trabajar aquí en Catar y es algo increíble. Me reuní y hablé un rato con él. Es un grande”, dijo el profe.

“Mi sueño era estar en un Mundial y estuve en la puerta dos veces: con Uruguay y con Catar. Ahora, mi meta es entrar a los Juegos Olímpicos de Río 2016. Sería un sueño poder estar en la ceremonia inaugural –con otra bandera que no es la de mi país– pero que deportivamente es un lujo”, agregó.


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