El club de los longevos

Blatter, que dejará su cargo a los 79 años, pertenece a una raza de dirigentes aferrados al cargo
El nombre ya es reconocido mundialmente. Su cara también. El legado, muy dudoso. Joseph Blatter dejará la presidencia de FIFA a los 79 años, de los cuales ha pasado 40 en la Federación Internacional de fútbol, y lo hará bajo una investigación por corrupción que ya se devoró a varios dirigentes.

Blatter permaneció en el cargo desde 1998, confirmando así una dinastía comparable con varios dirigentes de otras disciplinas deportivas que también se aferraron a su lugar pese a la comodidad financiera y la mella física que otorga el paso del tiempo.

Blatter, un jugador de fútbol amateur sin ningún destaque, logró una larga trayectoria pública, basada en la habilidad de atravesar tormentas y acusaciones, como la atribución del Mundial de 2022 a Catar, incluyendo la dimisión del autor del "informe Garcia" al no estar de acuerdo con las conclusiones presentadas por la FIFA tras su exhaustiva investigación.

Ingresó a FIFA en 1975 como director de los programas de desarrollo, fue nombrado secretario general en 1981 y, convertido en delfín del brasileño Joao Havelange, Blatter accedió a la presidencia en 1998.

A partir de ese momento se puso como meta hacer conocido su nombre y figura. De ahí que visitó la Casa Blanca, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York y brindó con generales y mandatarios.

Cuando accedió a la FIFA, la Federación Internacional sólo contaba con una decena de empleados y tenía su sede en un pequeño edificio de Zúrich. El año pasado, FIFA anunció que contaba con 1.432 millones de dólares en caja, algo impensable en aquel entonces.

El desarrollo del fútbol en Asia le debe mucho, igual que el hecho de que África pudiera vivir en 2010 su primer Mundial, con Sudáfrica como organizador.

Pero en estos años también se ganó enemigos y estuvo en el ojo del huracán como cuando dijo que en el fútbol no había racismo y que bastaba con "darse la mano" al final de un partido o cuando imitó a Cristiano Ronaldo con gestos militares en una intervención pública tras la cual tuvo que disculparse, después de enfadar al astro luso y a Real Madrid.

Como superviviente nato, Blatter, camino de los 80 años, ganó las elecciones en FIFA pese a los escándalos de corrupción y solo el encarcelamiento de varios de sus colegas lo hicieron bajarse del trono.

De Diack a Samaranch, nadie se quiso ir

Al igual que Blatter en FIFA, Lamine Diack en atletismo, Hein Verbruggen en el ciclismo o Juan Antonio Samaranch en el olimpismo, todos asumieron longevos liderazgos en sus instituciones.

Diack fue presidente de la Federación Internacional de atletismo (IAAF) durante 15 años y anunció que no se presentará a la reelección en agosto.

El senegalés fue campeón nacional de salto de longitud e internacional con la selección de fútbol de su país, además de construir una carrera política siempre vinculada al deporte.
Fue el primer vicepresidente de la IAAF y asumió el cargo tras la muerte del italiano Primo Nebiolo en 1999.

El caso de Verbruggen es similar ya que presidió desde 1984 la Federación Internacional de Ciclismo Profesional y luego la Unión Ciclista Internacional (UCI) desde 1991 hasta su salida en 2005, además de presidir la comisión de coordinación de los Juegos Olímpicos de Pekín-2008.

Otro viejo dinosaurio del fútbol fue Joao Havelange, el impulsor de Blatter. El dirigente brasileño fue presidente de la FIFA entre 1974 a 1998 y fue el encargado de llevar los Mundiales a mercados hasta ese momento exóticos como Estados Unidos, Corea del Sur y Japón, además de incrementar la cantidad de equipos de 16 a 32.Al igual que Blatter, Havelange acumuló denuncias de corrupción.

En el deporte motor nadie puede mover de su lugar a Bernie Ecclestone, el gran dueño del circo.
Con 84 años mandó en una categoría que últimamente estuvo al borde de la quiebra -las escuderías Marussia y Caterham bajaron la cortina-, y nadie se atrevía a disputarle el poder. Ecclestone dio un paso atrás luego de ser investigado por un proceso de corrupción en Múnich, que le costó el pago de 100 millones de euros.

Juan Antonio Samaranch es el único dirigente de esta lista ya fallecido. Murió en 2010 con 89 años y estuvo al frente del Comité Olímpico Internacional entre 1980 y 2001.

El español fue, según su sucesor Jacques Rogge "el dirigente más influyente del COI" desde Pierre de Coubertin, su fundador. Si bien firmó millonarios contratos de patrocinios con grandes multinacionales y relanzó el deporte olímpico como marca mundial, también fue marcado por la atribución de forma corrupta de los Juegos de Invierno a Salt Lake City (Estados Unidos) y por los escándalo de dopaje, sobre todo el del velocista canadiense Ben Johnson en los JJOO de Seúl-1988.

Con la salida de Blatter, el club de los longevos perderá uno de sus miembros más selectos.

Fuente: El Observador y Agencias

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