El clásico fue en paz

Policía y Guardia Republicana calificaron como “positivo” el operativo que tuvo como principal hecho el hallazgo de un tambor de revólver y balas en la Ámsterdam

Los hinchas de Nacional salen de la Colombes, con la cabeza gacha por la dura derrota. Algunos entonan gritos de aliento, otros critican a sus jugadores. Los de las barras –los últimos en salir- guardan las banderas en un camión, y se van, en calma. Luego, es el turno de los aficionados carboneros, los ganadores del domingo. Cantan, comentan lo que acaban de vivir y recuerdan cuáles fueron las máximas goleadas que vieron en sus vidas, para dejar el Centenario en alegría y orden. Y por último, cuando ya no quedan simpatizantes, los efectivos de Policía y de Guardia Republicana llegan al sector de la América dirigidos por sus superiores, se paran en fila y marchan hacia sus ómnibus para dar por finalizada su tarea.

Ahora sí, el clásico terminó. Pasaron los 90 minutos de fútbol en la cancha y tras la evacuación del estadio se dio por culminado el operativo de seguridad implementado para el partido más importante del país.

“Realmente estamos muy contentos con el operativo y la jornada en el estadio, porque, más allá de los detenidos y el tambor de un revolver calibre 38 cargado y cartuchos calibre 22 que se encontró en un baño de la Ámsterdam, en definitiva, terminó sin incidentes”, dijo a El Observador el jefe de la Guardia Republicana, Robert Yroa, quien estuvo a cargo del operativo del clásico y durante la tarde circuló en una de las motos para ver “in situ” cómo trabajaban sus efectivos.

Arma y balas

Horas antes del partido, la revisación previa realizada por la Guardia permitió hallar el cilindro de un revólver y balas. “Los perros lo detectaron en un baño de damas, dentro de una media, debajo de una cisterna. El tambor basta solo colocarlo en el armazón y se transforma en un revolver 38. Y la munición 22, estaba para ser usada, porque estaba viva”, indicó Yroa, quien señaló que se investigaba para determinar cómo y cuándo se introdujeron. “Si se construía esa arma o se ingresaba una 22, había munición para ser usada por dos tipos de armas diferentes”, indicó.

Como ocurre en los últimos clásicos, los hinchas de ambos equipos llegaron al estadio por las vías indicadas para cada parcialidad. En la zona límite entre los accesos a la Olímpica y la Colombes, donde había un pulmón de unos 30 metros custodiado por tres efectivos policiales a caballo, algunos aficionados se animaron a pasar por terreno rival, pero sin inconvenientes.

En el último control para ingresar a las tribunas, en los cacheos, lo que más se le requisó a los espectadores fueron botellas de plástico de bebidas refrescantes, a pesar de que no estaban incluidas en la lista de objetos prohibidos, en la que se detalló que no se permitían las “bebidas alcohólicas” y “botellas de vidrio”.

Quien también siguió de cerca el operativo de seguridad fue el jefe de Policía de Montevideo, Mario Layera, que antes del partido estuvo frente al ingreso al palco de autoridades de la América. “Por ahora viene funcionando perfectamente. No ha habido mayores problemas. Hubo algún detenido por incidentes menores, por delitos comunes, que han sido trasladados a las comisarias, pero viene desarrollándose en forma normal todo el procedimiento”, dijo a El Observador al hablar sobre el procedimiento, previo al inicio del clásico.

Con alegría por un lado y tristeza por el otro, durante el partido en las tribunas todo se vivió con normalidad hasta el tramo final. En el entretiempo, la pantalla mostró tomas “en vivo” de algunos parciales. Luego, cuando promediaban los 30 minutos del complemento, se enfocó a hinchas de Nacional que quemaban objetos con colores de Peñarol. “Fue para hacerles sentir que los estábamos observando”, indicaron a El Observador responsables de las cámaras de seguridad del Estadio. Al ser consultados por el hecho de si al mostrar esas imágenes en la pantalla no se podía hacer reaccionar a los parciales mirasoles, indicaron que se priorizaba identificar a los que estaban alterando el orden.

En el sector tricolor también se encendieron bengalas, algo que no estaba permitido, y un puñado de hinchas bajó al talud y se colgó al tejido, para inmediatamente ser retirados por personal de seguridad del club.

En tanto, en filas carboneras, la nota la dio un hincha que logró meterse al campo de juego y corrió desde Olímpica a América para festejar el cuarto gol junto a los jugadores. Luego, fue retirado por uno de los futbolistas suplentes y salió escoltado por un efectivo policial.

“En definitiva, en el estadio, terminó todo sin incidentes y sin problemas”, dijo Yroa a El Observador. “Estamos muy conformes con el resultado, estuvimos con el jefe de Policía prácticamente toda la tarde y me decía que no había tenido reporte de incidentes mayores fuera del estadio”, agregó el jerarca, quien consideró que la tarea realizada este domingo puede marcar el camino de futuros clásicos en paz.


Populares de la sección

Acerca del autor

Comentarios