El círculo vicioso aurinegro

Peñarol lleva años sentado en una calesita que gira, gira, gira y siempre termina pasando por el mismo lugar; contrata jugadores en cantidad y mira poco a su cantera

Un partido del campeonato no habilita al drama. Es cierto que la gente se fue con una bronca indescriptible y despotricando contra el técnico por el golero y contra los dirigentes por las contrataciones. Suele ocurrir cuando se pierde un partido como el del domingo. La gente es así. Y, al margen de que seguramente Peñarol terminará peleando el campeonato, la amargura disparó todo tipo de comentarios.

Desde hace tiempo Peñarol suele transita por el mismo lugar. Peñarol está sentado en la calesita desde hace años. Gira, gira, gira y siempre termina pasando por el mismo lugar.

Temporada a temporada contrata entre ocho y 10 jugadores. El año futbolístico lo inicia un entrenador y generalmente lo termina otro. Cada técnico que viene debe iniciar un proceso de adaptación al club. Ello determina que no conozca a los jugadores de las formativas. Entonces la calesita gira, gira, gira y pasa por el mismo lugar. Es un círculo vicioso.

El inicio del nuevo ciclo no fue diferente. Llegaron 10 jugadores. Es cierto que Peñarol está obligado a ganar el torneo porque así lo marca su historia. También es verdad que el grado de paciencia es menor. Pero vale preguntarse si vale la pena el costo.

¿Cuánto vale este plantel de Peñarol? No debe ser barato. Es numeroso y con hombres de categoría. ¿Vale la pena endeudarse por un Campeonato Uruguayo?

Desde hace un tiempo algunos dirigentes hablan del trabajo en formativas y la apuesta a los juveniles. Pero lo curioso del caso es que Peñarol va a buscar a los juveniles de otros equipos.

Tome nota: Santiago Silva (desembarcó luego de un problema con Danubio); Rodrigo Pastorini (Danubio); Cepellini y Federico Rodríguez (ex Bella Vista que pasaron por la sede a ponerse la camiseta), Milito Silva (otro de la franja que no jugaba en Europa) y ahora Sebastián Gallegos, que se formó en Danubio.

Esto determina que cuando aparece alguien del club se quiera ir y opte por el préstamo para mostrarse porque no tiene lugar.

Sebastián Sosa tuvo que mostrarse en Central Español para que le brindaran una chance en el arco.

Para colmo cuando le aparece un golero como Leandro Gelpi, que por algo fue a los Juegos Olímpicos, lo tapan con un argentino que estuvo a punto de irse a la B en la vecina orilla. Y eso irritó a la gente ayer.

¿No hay en Peñarol un botija para morder la pelota en el mediocampo, que terminan contratando jugadores de afuera?

El 10 de febrero de 2002 el actual presidente Juan Pedro Damiani declaró en Sport 890: “No hay culpables, somos todos culpables. Los hinchas, los jugadores, los dirigentes, llegó el momento de no prometer grandes cosas sino ser sustentables, que es ser realistas, generar señales claras de lo que queremos para el club. Es vital la formación de jugadores, nos dimos cuenta que trajimos jugadores y eso no ha servido. Vamos a apostar a una cosa distinta, hay que ser sincero y decirle a la gente que vamos a trabajar abajo. No se puede seguir endeudando el club”. Sin embargo, el club sigue embarcado en la misma calesita.


Populares de la sección

Acerca del autor

Comentarios