El ciclón que le ganó a la dictadura

San lorenzo logró volver a su lugar de origen en una gran muestra de amor, luego de que el gobierno de facto le obligara a vender los terrenos del viejo gasómetro por deudas como pretexto político

El sentir de un equipo de barrio que respira fútbol sufrió un golpe mortal, casi imposible de levantar para los hinchas de San Lorenzo, sino fuera por esa fe inquebrantable que los llevó a tener al hincha más famoso sentado en el sillón del Vaticano.

El 2 de diciembre de 1979, y agobiado por las deudas en medio de una dictadura militar que multiplicaba la inflación como súplicas realizaban sus hinchas, San Lorenzo aprobó la venta de su estadio al gobierno de facto. No fue un negocio convencional donde las dos partes salen victoriosas.

Fue una venta obligada, casi con el autoritarismo de quien solo puede asentir con la cabeza sin emitir sonido. Años después, esa estructura de madera que albergaba a 75 mil personas se ganó, por no tener un nombre propio, un lugar en lo más dulce de la memoria futbolera del Río de la Plata.

El viejo Gasómetro, denominado así por los dos enormes tubos de gas licuado que funcionaban en esa época, dio paso a un supermercado de dimensiones gigantes de la cadena Carrefour. Nada más alejado a un deporte de potrero como el fútbol. Pero el primer hipermercado instalado en Argentina tenía los billetes y, cuando ellos entran en escena, la pasión pide el cambio.

El último partido fue la foto perfecta de una película trágica. La despedida a un estadio que se había configurado como el más importante del país, desde su construcción en 1916, era una realidad. San Lorenzo estuvo a tono con la agonía y no pudo quebrar el cero en un triste empate sin goles ante Boca Juniors.

El estadio fue desmantelado como un castillo de naipes y los tablones que conformaban sus tribunas fueron vendidos y, en algunos casos excepcionales, regalados.

Jorge Bergoglio, el sacerdote argentino que es el actual Papa de la Iglesia Católica bajo el nombre de Francisco, y el conductor televisivo Marcelo Tinelli, actual vicepresidente del club, son algunos de los hinchas que cuentan con esos tablones históricos transformados en reliquias.

El 16 de diciembre de 1993 San Lorenzo inauguró su nueva casa, en el barrio Bajo Flores, luego de 14 temporadas sin hogar. El Estadio Pedro Bidegain, conocido de forma popular como Nuevo Gasómetro, distaba mucho de rescatar la esencia de su predecesor, ya que estaba enclavado en una zona que nunca había estado identificada con la historia del club.

Aunque trajo alegrías, como las obtenciones del Clausura 1995, 2001 y 2007, la Mercosur de 2001, la Sudamericana 2002 y el Torneo Inicial 2013, a los hinchas del ciclón les faltaba algo fundamental: el sentido de pertenencia.

Fue así que se comenzó a gestar la vuelta a Boedo. El 12 de abril de 2011, 20 mil hinchas del club marcharon hacia la legislatura porteña para cambiar el destino de San Lorenzo, amparados en el Proyecto de Ley de Restitución Histórica, impulsada por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires y aprobada por unanimidad en 2008.

Laura García Tuñón, la legisladora que levantó el proyecto, afirmó: “Esta no es la caravana de San Lorenzo, es la caravana de la justicia, y es necesario que San Lorenzo tenga nuevamente las tierras que le robó la dictadura militar. Esta Legislatura discute muchos proyectos, pero ninguno tiene tanto apoyo popular como este”.

Las movilizaciones se replicaron a lo largo de los años posteriores. El 8 de marzo de 2012, se dieron cita 110.000 hinchas para volver a pedir por la ley que, a esa altura, ya instaba a Carrefour a negociar un acuerdo en un lapso de seis meses para evitar una expropiación.

La cadena de hipermercados francesa cumplió y el pasado 4 de abril se firmó el convenio que establece la movilización del local comercial hacia una de las esquinas y la inauguración del nuevo estadio para 2018.

“Nunca pensé que me iban a aplaudir. Evidentemente, es el lugar de ustedes”, dijo el presidente de Carrefour, Daniel Fernández, el día de la firma del pacto en conferencia de prensa. Matías Lammens, presidente del club, agregó: “Es un acto de justicia. Nosotros sentimos que es nuestro”.

El cuervo vuelve a casa.


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