El catenaccio de JR

Carrasco sorprendió con un planteo defensivo que le dio resultado para seguir en la copa
Había dicho que iba a tratar de sorprender y vaya que lo hizo. Juan Ramón Carrasco realizó un cauteloso planteo en su visita a la Universidad de Chile y defendió con gran altura el 2-0 que había logrado en la ida en Maldonado, para meter a River Plate en la fase de grupos de la Copa Libertadores y dejar afuera a un equipo de primer nivel.

La costumbre de sus propuestas ofensivas en lo previo hacía pensar que los darseneros saldrían a jugarle de igual a igual a la U en busca de un gol que liquidara la serie, pero JR, como había anunciado, sorprendió.

¿Qué hizo? Puso una línea final con cuatro zagueros centrales. En la ida había parado solo a Ronaldo Conceicao junto a Darío Flores y los laterales. En Santiago, puso a Flores, Christian González, Ronaldo y Agustín Ale, cuatro torres que estuvieron infranqueables y que hicieron el juego que están acostumbrados: sin pasar al ataque en ningún momento para evitar posibles huecos y cubriendo el ancho del área cuando había centros.

El sistema utilizado por Carrasco continuó con otra novedad. Giovanni González y Diego Rodríguez, quienes habían sido los laterales en Maldonado, se adelantaron y jugaron en la línea de volantes, por derecha e izquierda, respectivamente, como laderos de Ángel Rodríguez, quien quedó como 5 en el medio.

Ellos fueron los primeros encargados de salir a marcar cuando los volantes de la U llegaban con la pelota por sus sectores. Además, también se acoplaron a la línea de cuatro final para cerrar los costados cuando los chilenos avanzaban más metros, tanto para cubrir a los defensas en el dos uno, como para no dejar espacios que invitaran al cambio de frente.

Más adelante se ubicó Fernando Gorriarán, a modo de enganche, y arriba estuvieron Michael Santos y Nicolás Schiappacasse, quienes también hicieron un gran desgaste para marcar y que también lograron tener algunas jugadas de peligro para los rivales.

El dibujo de JR dio resultado. El equipo trasandino prácticamente no pudo pisar el área darsenera y con el correr de los minutos fue entrando en la desesperación al ver como se le esfumaba la copa. Además, en las pocas veces que patearon al arco, Nicola Pérez reaccionó en gran forma.

"Hicimos un partido inteligente porque sabíamos que la U iba a salir a buscar la diferencia desde el primer minuto. Se respondió con mucha concentración y cuando tuvimos la pelota tuvimos oportunidades", dijo Carrasco tras el partido.

Ese fue otro factor clave en el partido disputado en Santiago: la concentración para no perder nunca el orden propuesto por su DT y la inteligencia de un partido copero, en los que a veces hay que recurrir a distinta mañas para enfriar el trámite o cortar el juego del equipo rival.

Con su planteo, Carrasco demostró una nueva faceta como entrenador. Lejos de ser el técnico que en sus inicios solo pensaba en el arco de enfrente y en hacer más goles que el rival, con el correr de los años ha dejado esa obsesión para ponerle más énfasis a la defensa, algo que en otros tiempos hubiera sido impensado para él.

Si hasta Rosario Martínez, un técnico de la vereda de enfrente en lo que a estilos se refiere, lo felicitó tras el triunfo "por defender la historia del Fútbol Uruguayo".

"Habíamos hecho un buen campeonato local, convirtiendo muchos goles, pero nos habían convertido muchas veces; era el talón de Aquiles", dijo JR tras ganarle la serie a la Uchi sin recibir goles en los 180 minutos de juego.

Si bien lamentó no anotar en Santiago, lo que cortó una racha de 17 partidos en los que había marcado goles –desde que asumió en el Apertura–, Carrasco destacó lo logrado. "Nos sentimos orgullosos; teníamos que dar la nota a nivel internacional", dijo el entrenador, que podrá seguir dando la nota en la Copa Libertadores.



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