El cambio social y cultural de las selecciones juveniles uruguayas

El molde de los futuros Celestes comienza a forjarse en el trabajo de Alejandro Garay, quien impulsó el cambio en la matriz
Alejandro Garay, entrenador de la selección sub 17 de Uruguay, exfutbolista al que una lesión de rodilla lo alejó de las canchas a sus 28 años, sanitario, ex utilero de la Orquesta Filarmónica del Sodre y archivista, es un libro abierto. Por su propia historia –que empezó a escribir en un hogar muy humilde hace 58 años–, y por la de los demás, que acompañó con singular apostolado.

"Mirá", dice, y pone en guardia al periodista. "La cancha de fútbol es la vida en miniatura: está el inteligente, el sacrificado, el habilidoso, el ventajero, el oportunista, el laburante, y si manejamos bien el poder de la pelota, podemos ayudar muchísimo", define para dejar sentada su impronta.

Entre trabajo y trabajo como sanitario, asistió a todos los cursos de formación en fútbol que se le cruzaron en la década de 1990. Entonces estableció un gran vínculo con Daniel Enríquez, quien en el año 2000 lo llevó a Nacional, donde se iniciaba un proyecto de juveniles que tenía como objetivo revolucionar el sistema de formación de futbolistas, en un país en el que el único valor en la cancha pasaba por encontrar la próxima joya. El resto se descartaba.

El destino le había reservado un lugar especial y la suerte le tocó dos veces, como define. La suerte tiene nombres: Dante Iocco y la generación 1987 de Nacional, la de Luis Suárez, Cauteruccio y Fornaroli. "Después de varios años fuera del fútbol, estaba trabajando con Wilmar Cabrera, Perdomo y Revelez, participando en ese proyecto sensacional. Y por otro, por esa generación que recibí con 12 y 13 años y con la que apostamos desde el primer día al cuidado de los chiquilines, atender la vida integral y del futbolista. Eso marcó una forma en el proyecto. Enríquez se dio cuenta enseguida y me apoyó siempre". Desde 2010, Garay integra el staff de las selecciones juveniles y tras tres procesos con la sub 15, actualmente dirige a la sub 17.

Juveniles: 25 años después

Garay tiene su propia definición sobre la matriz en juveniles: "Las aspiraciones de los futbolistas mutaron. Los juveniles de la década de los 1980 querían trascender en Uruguay, jugar en un equipo grande y llegar a la selección. Por allí pasaban sus aspiraciones. En los primeros años de 1990 su objetivo era jugar en Primera y salir al exterior, a Argentina, para alcanzar cierta gloria. Ya no pensaban en pasar por los grandes ni la selección. En los últimos años de 1990, de Primera querían saltar a Europa para hacer dinero. Ahora, en otra etapa de esa mutación, hay elementos que nosotros no podemos manejar, entonces los preparamos en el poco tiempo que los tenemos para hacer un paneo de a lo que se van a enfrentar. En la actualidad con 14, 15 o 16 años los están señando, los llevan a Europa y los traen. Los tientan".

Vaya a "reflexionar"

El entrenador implantó la cultura y el compromiso como ancla para el desarrollo. La actividad de los juveniles está regada con idas al cine, al teatro, a la biblioteca. Participan en actividades solidarias, al tiempo que dedican tres horas diarias al entrenamiento de fútbol con reglas estrictas, con el respeto como bandera.

Cada maestro con su librito, y a la hora de formar, el entrenador aplica su fórmula: "Soy de los que creo que el banco de suplentes ayuda muchísimo a corregir. Si el chiquilín tiene pasión y le gusta jugar, sin castigarlo, que pague un precio por cosas que hizo y que no se ajustan a una norma que uno consensúa con el resto del grupo".

Por esa razón la "reflexión" forma parte de su estrategia de formación. "Ellos me tienen que entregar todos los meses el boletín de calificaciones. A veces es necesario mandarlos a 'reflexionar' por un mes. ¿Qué implica eso? Se van un mes a sus clubes para levantar las notas, y luego vuelven.

También, en otros casos van a 'reflexionar' en el banco de suplentes. Y hubo otros jugadores que por alguna situación 'reflexionan' mientras sus compañeros viajan al exterior a jugar algún amistoso".

Cinco historias

El trabajo de Garay con el fútbol es a tiempo completo. El martes pasado, a las 8 de la mañana, estaba en un liceo por uno de sus jugadores. "Me llamó la adscripta porque uno de los chiquilines de la selección estaba al borde de las faltas. La casa de su novia está de camino al liceo, entonces se quedaba en lo de ella y no iba a estudiar. Es un buen chico, pero le faltan límites", explica.

"Una vez tuve un problema serio de violencia doméstica con un chico. Al primero que llamó el chiquilín fue a mí, porque estoy a las órdenes de ellos. Como no tenemos asistente social en la selección, hablé con una de las psicólogas y fuimos a verlo. La situación fue embromada. Terminamos a la cuatro de la mañana en la seccional. Pero es lo que tenemos que hacer".

"También hay de las otras historias, que cada vez son más. 'Pajarito' Brugnoli intentó ser futbolista y hoy es médico en el Torque. O, por ejemplo, Ismael Pereira, generación 1996, estuvo en la sub 15. Estudia fisioterapia, ya es kinesiólogo y está haciendo todo para seguir en el fútbol, ya no como jugador pero en otro lugar".

El gerente general de Porto Seguro, Fernando Viera, también quiso ser futbolista. "Lo tuve en juveniles. Hace poco me lo encontré y me dijo: 'Pelado: aprendí con vos que si uno es perro, tiene que ser perrito de raza; si es albañil, tiene que ser finalista; siempre hay que apuntar a lo mejor'. A ser el mejor en lo que sea. En síntesis, eso es lo que querés transmitir a los chiquilines. Si son futbolistas sería ideal, porque cumpliste tu doble misión, de formarlos para la vida y para el fútbol, pero lo más importante es lo primero". Por ello, la matriz de los juveniles cambió la forma y el futuro se ve diferente.

MENOS DE CONTEXTO CRÍTICO

Garay entiende que en Uruguay, promovido por lo que exige el juego actual, se está implantando un nuevo modelo de futbolista. Quien sostiene su crédito exclusivamente a partir de la habilidad con la pelota ya no sobrevive. "Cada vez salen menos jugadores de contextos críticos, ahora los que tienen una carrera más extensa y trascienden son de clase media. Mantenerse en alta competencia es el resultado de muchas actividades, no solo de su capacidad técnica y física. Deben saber alimentarse, conocer la forma apropiada de descansar". No obstante, considera que "el fútbol sigue siendo una tabla de salvación para los más carenciados, pero aquellos que no están sólidos no llegan a competir al alto nivel, solo protagonizan un pasaje fugaz".

El fútbol también es cultura, solidaridad, comprometerse con el otro. "Con los chiquilines de la selección vamos al cine, al teatro. Cuando tratamos el tema de las adicciones fuimos a ver Rescatate en el cine. Tenemos actividades culturales que salen de los esquemas. Con las selecciones juveniles vamos a la Feria del libro, y ellos leen en voz alta. Tenés que escucharlos y ver cómo se superan. Si atrás hay un buen futbolista, mejor, pero debemos lograr las mejores personas".


EL CHIVITO CON LUIS SUÁREZ

La generación 1987 de Nacional, en la que estaba Luis Suárez, lo marcó a fuego y fue el disparador para mucho de lo que vendría en su carrera. "Un día Luis estaba 'reflexionando' en el banco por algo. El partido con Wandereres estaba 0-0, y me pide para entrar. Le dije: 'Bueno, dale. Si hacés un gol de chilena te pago un chivito al plato en Tres Cruces'. Descargá con Fornaroli y ¡hace un gol de tijera! Y en el festejo del gol vino hacia el banco y me decía: 'Me vas a pagar el chivito'. Todavía le debo el chivito (se ríe). Pero no fue el único. Lo mismo me pasó con 'Nico' Lodeiro".



CINCO DEFINICIONES DE GARAY

CELULAR
"Es muy fuerte su influencia en la vida actual, pero debemos aprender a dominarlo. Acordamos con los jugadores que cuando suben al ómnibus que nos lleva al Complejo lo dejamos en el segundo asiento y lo reciben cuando regresamos, al llegar a avenida Italia y Comercio. Tampoco se utiliza en el comedor ni en actividades comunes, y cuando estamos concentrados o en algún campeonato, a la hora 23 los capitanes recogen todos los teléfonos de los integrantes del plantel y los guardan hasta el otro día. Es para que descansen mejor".

REDES SOCIALES
Hemos tenido dificultades, por ello intentamos hacer un trabajo de educación, porque muchas veces no ven la dimensión que puede alcanzar colgar una foto. Les explicamos que hoy comienzan a ser modelos a seguir y deben ser un ejemplo. Que sepan que una vez que suben una foto que los puede comprometer, ya no tendrán control sobre esa imagen ni habrá marcha atrás".

TATUAJES
"Lo hablamos porque está relacionado a la higiene. Que el futbolista se tatúe se transformó en cultura. No le decimos que no lo hagan, sí le sugerimos y le intentamos hacer comprender que lo que se tatúan en la piel es para toda la vida. Que cuando lo hagan, lo piensen. Hemos tenido buenas repercusiones".

CARAVANAS
Se acostumbraron a que no las pueden utilizar en entrenamientos, en partidos, en la concentración ni en el ómnibus camino al complejo AUF. No fue por imposición, sino después de hablar sobre las formas y los hábitos. Con el corte de pelo tienen libertad para elegir, pero cuando la situación amerita también les sugerimos. Previo al Sudamericano de Colombia, donde jugamos con altísimas temperaturas, el médico nos explicó la importancia de que los futbolistas no se cortaran el pelo porque era una protección en la cabeza, por el calor. ¿Sabés cuál fue el resultado? Durante todo el torneo no se cortaron el pelo, asumieron el compromiso porque entendieron la importancia. Nada de lo que proponemos se impone, sino que se educa, se forma".

ENTRETENIMIENTO
"En la concentración hacemos representaciones teatrales. Formamos grupos de cuatro o cinco jugadores, y cada uno de ellos canta, baila, imita, lee, toca la guitarra. No sabés lo que nos divertimos. En el Sudamericano de Colombia perdimos 6-0 con Brasil y había que levantar a aquel grupo. Unos días antes del debut los escuché cantando A Don José, entonces se me ocurrió que previo al partido siguiente de Brasil, con Argentina, cantáramos todos con el acompañamiento de dos guitarras. Aquello fue impresionante, conmovedor, y un punto de inflexión".

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