El cambio que hizo Cuevas para ganar en césped

En la mejor actuación de su carrera sobre césped, cuevas ya está en semifinales; cambió de estrategia y tuvo resultados
A Cuevas le sonríe el césped. El uruguayo está mostrando el mejor tenis de su carrera en esa superficie, tradicionalmente la más difícil para los tenistas latinoamericanos, casi siempre criados sobre polvo de ladrillo. Mostrando mucha actitud, concentración y sobre todo un juego excelentemente adaptado a la superficie donde le toca jugar, el uruguayo ya concretó la mejor actuación de su historia en el pasto.

En un dramático partido, Cuevas se llevó la victoria ayer ante Marcos Baghdatis 6-4, 4-6, 7-6 (8) en los cuartos de final del ATP 250 de Nottingham tras 2:28 horas de juego, por lo que alcanzó su primera semifinal de un torneo sobre césped en su carrera. Antes había derrotado al local Daniel Evans (95) en tercera fase, y a Stephane Robert (81) en segunda. La primera no la jugó por ser el cabeza de serie N°2.

Luchador
El uruguayo levantó un match point en contra con el partido 4-5, y luego un 0-4 en el tiebreak, que le dejaba servido en bandeja el triunfo ante el chipriota. Peleando cada punto, en particular uno memorable con el servicio de Baghdatis cuando estaba 1-4, Cuevas recuperó y dio vuelta el score, y lo terminó definiendo.

El salteño volvió a mostrar un gran saque y muy rápido juego de pies, ambos puntos clave a la hora de jugar sobre césped. Así construyó una trabajada y enorme victoria ante el 40 del mundo, con mucho mayor experiencia que el uruguayo en canchas rápidas.

El saque marcó el partido. Cuando logró ser sólido con el servicio, Cuevas dominó el juego, y aún cuando no lo hizo, logró saques ganadores o aces para salir de aprietos. Fue en los momentos en que el saque no era sólido, que Baghdatis apretó y complicó al uruguayo, hasta llevarse el segundo set, tener varias opciones de break y hasta el match point en este noveno game del segundo set. En total, Cuevas tuvo menos aces (11) que los días anteriores, cuando hizo 20 y 13, aunque le costó más acertar su primer servicio (60%). Cuando lo acertó, tuvo buenas cifras con el primer saque (73%), aunque en el debe quedó el porcentaje de puntos con el segundo servicio (46%), muestra de que cuando bajaba la velocidad del saque quedaba muy expuesto. Pero además, en la devolución estuvo otra clave: pese a que le costó pelearle el saque a Baghdatis en varios momentos, atacó con agresividad en momentos clave, con una derecha que se ha ido convirtiendo en un arma tan o más importante que su revés.

El cambio de estrategia

La actuación del salteño no es casualidad. Cuevas aplicó este año su experiencia en el circuito, para elegir el mejor equilibrio posible entre competencia y descanso. Esa parte de la vida competitiva del tenista que no se ve, pero que es casi tan importante como los partidos que se ganan y los puestos que se suben en el ranking.

En 2015, Cuevas no paró. Tras caer en tercera ronda de Roland Garros jugó interclubes en Europa, y luego los torneos de Halle, Nottingham y Wimbledon. Luego volvió al polvo de ladrillo para jugar en Bastad y Hamburgo, y de ahí se fue a Washington para el inicio de las giras sobre cemento, y luego a los Masters 1000 de Toronto, Cincinnati y el US Open. Casi sin pasar por casa, ganó 6 partidos y perdió 9, aunque el balance está equilibrado por los dos torneos de cancha lenta: 4-2 en polvo de ladrillo y un pobre 2-7 en canchas rápidas. Tras perder en segunda del US Open y jugando mal, Cuevas explotó: "Estoy aburrido de perder. Tengo que descansar y volver con un poco de energías. Me siento sin energías", dijo en aquel momento.

La experiencia le sirvió a Cuevas, que este año armó su temporada de forma diferente, al priorizar los torneos de puntuación grande (Masters 1000 y Grand Slams) y descansando tras Roland Garros, para volver a Europa recién para el último torneo antes de Wimbledon. No tuvo buenos resultados en polvo de ladrillo, recordatorio de que la planificación no siempre se traduce en puntos, pero la estrategia sí se le está dando en la superficie menos esperada. No es garantía de buenos resultados en Wimbledon, pero sí la tranquilidad de una elección bien hecha.

"Me sirvió para aprender a no hacerlo de nuevo", explicó a Referí a principios de este año sobre su larga gira de mitad de año. "No voy a ir al césped tanto tiempo antes, pero lo que hice el año pasado me sirve para saber desde el primer día lo que tengo que buscar en la nueva superficie. Sirve para no llegar a último momento con dolores, para el físico, para la cabeza, para la energía que uno tiene dentro de la cancha. Eso fue lo que me pasó en el US Open: no estaba con dolores pero no tenía la energía necesaria", agregó. Como para agregar motivación, este año hizo la gira junto a su esposa y su pequeña hija.

Hoy, por semifinales, el salteño enfrentará a Gilles Muller (41 ATP), un gran sacador y especialista en canchas rápidas, que ayer venció en cuartos a Igor Dogopolov (32). Será otra dura prueba para seguir viendo la evolución de Cuevas.


90
Puntos. Con la victoria Cuevas ya sumó 90 puntos, aunque se le irán 20 del año pasado. Además, al entrar dentro de los mejores 18 resultados del año, se le van 45 de Barcelona 2016, por lo que, hasta ahora, tiene sumados 25 puntos. De ser campeón sumaría 185 puntos, y podría subir hasta alrededor del puesto 22.

La historia de Cuevas en césped

2016: 3 ganados, 0 perdidos
2015 1 ganado, 3 perdido
2014 0 ganados, uno perdido
2009 tres ganados, dos perdidos (cuatro qualy)