El caballero del fondo

Carlos Valdez se ganó el apoyo de toda la afición carbonera, y también el 86% de los votos de los periodistas que lo eligieron como el mejor

Todo empezó con un gol en contra en setiembre de 2002. Fue su debut en Primera con Nacional en el Franzini ante Defensor Sporting, cuando solo tenía 19 años. Esa misma tarde, Nacional –con Daniel Carreño como DT– ganó 3-2. De a poco comenzó a ser gran figura en los tricolores y un referente de la zaga junto a Andrés Scotti. Tan bien le fue que consiguió dos Uruguayos.

Eso despertó el interés de Treviso de Italia, que se lo llevó al calcio.

Estuvo durante varios años en el fútbol italiano, alternando entre la A y la B, pero jugando siempre. En 2004 esperó en el banco de suplentes ante Bolivia en La Paz con Fossati como DT, pero no pudo debutar. Con la celeste jugó su primer partido en un  amistoso ante Inglaterra en 2006 cuando dirigió Gustavo Ferrín. Su buen desempeño en la zaga hizo que el técnico de la selección se fijara en él no solo para la Copa América 2007, sino también para el proceso de las Eliminatorias para Sudáfrica 2010.

Valdez es uno de los jugadores con perfil más bajo del fútbol uruguayo, pero también del que hablan maravillas todos sus compañeros y exfutbolistas que compartieron minutos con él.

En 2011, por temas personales, quiso volver a Uruguay. Diego Aguirre –técnico aurinegro de entonces– buscó la forma de acercarlo a Peñarol. Pero tenía la difícil misión de esperar su reacción teniendo en cuenta su pasado en el eterno rival.

¿Cómo convencerlo de que viniera a Peñarol? Le pidió a Darío Rodríguez, en ese momento defensa titular en Peñarol y compañero del zaguero en la selección, y en poco tiempo, Valdez quien no fue prioridad por esos días para Juan Ramón Carrasco en Nacional –prefirió a Flavio Córdoba– firmó contrato con Peñarol.

La hinchada lo recibió con aplausos, sobre todo cuando vio lo que el zaguero dejaba en la cancha, el esfuerzo que prodigaba y los quites simples, y a la vez fundamentales, que hacía. Estuvo cerca de ganar la Libertadores en 2011 y este año se consagró campeón uruguayo con Peñarol.

Es el caballero del fondo, ganador de tantas batallas.


Fuente: Marcelo Decaux @mardecaux

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