El butaquista, una cultura que se impone

Pese a que los socios ingresan gratis y los dueños de butacas aportan por mes al club, los hinchas albos quieren tener su lugar exclusivo

Hoy el socio de Nacional quiere su lugar en el Parque Central: por esa razón, a pesar de que los socios ingresan gratis, aspiran a disfrutar el fútbol a su manera, con sus amigos, su familia. Quieren llegar en la hora y tener su lugar reservado”, dijo Aldo Villar, Jefe del Departamento Comercial de Nacional, para explicar el fenómeno de la venta de butacas en el estadio de los tricolores, a pesar de que los hinchas tienen libre acceso para los partidos de local.

Cuatro semanas después del inicio de la campaña para renovar las butacas y para adquirir nuevas, hasta ayer el club había renovado el 85% de las 5.600 plazas que había comercializado en agosto del año pasado.

Villar, que hace cinco años compró butaca por primera vez, cuenta su propia experiencia. “El primer año te conocés con el que se sienta al lado, delante o atrás, porque son siempre los mismos y a medida que avanza el tiempo y compartís casi semanalmente con las mismas personas en el mismo lugar del Parque Central generás otros vínculos. Al segundo año empezás a hablar y al tercero ya te reunís para hacer comidas. Eso sucede cada vez más a menudo en el quincho del tenis”, explicó.

La venta de butacas promovió por un lado la fidelización de los hinchas, mayor control sobre quienes concurren al Parque Central y por ende más seguridad en las tribunas, y se estableció en las tribunas José María Delgado y Atilio García (América y Olímpica del Estadio Centenario) un ambiente más familiar.

“Hace cinco años, cuando compré la primera butaca, mi hijo tenía un año, ahora, que tiene seis ya estoy pensando en comprar la suya, porque me acompaña a todos los partidos. Eso hace que cada día la demanda sea mayor, porque querés ver el partido con algún otro familiar o amigo”, explicó, desde sus propias vivencias Villar, el encargado de ejecutar el plan que revolucionó la cultura de los hinchas de Nacional y que hizo del Parque el templo de los parciales.

Esta movida de butaquistas y palquistas (los socios que arriendan los 68 palcos del Parque Central), es una práctica extendida en los países del primer mundo en el que la mayoría de las localidades de los estadios deportivos están prevendidas antes del inicio de la temporada. En Uruguay es toda una novedad que implementó el presidente Ricardo Alarcón y que se impuso como un estilo para los tricolores, que impulsa desde diciembre Eduardo Ache, el actual titular albo. Desde la reapertura del Parque Central, el 9 de marzo de 2005 bajo la presidencia de Ache, los hinchas de Nacional generaron con su estadio un sentimiento de pertenencia único e incomparable.

Las primeras acciones las realizaron en 2007, cuando comenzaron a comercializar butacas en el sector bajo de la tribuna José María Delgado.

“Las tribunas del Parque Central eran todas de hormigón, pero a partir de ese momento se comenzaron a colocar las primeras butacas en el sector central. Al principio no existía la cultura del butaquista, pero una vez que se vendieron todas se colocaron más en la misma tribuna y luego se extendió a la Atilio García”, explicó.

Actualmente el escenario de los tricolores tiene capacidad para 26.500 espectadores, informó Villar. Hay 10.000 butacas a la venta cada temporada.

Los butaquistas, que deben ser socios del club, compran un abono que les permite tener libre acceso a una butaca del Parque para cada uno de los 15 partidos que Nacional jugará de local. Los que compran en enero, tendrán libre acceso para los partidos del segundo semestre de la temporada. Cuando Nacional traslada su localía al Estadio Centenario, en un clásico o en algún partido de copas internacionales, estas personas tienen asegurado su lugar en la tribuna. Villar recordó que este año los socios de Nacional ingresan gratis y si deciden concurrir todos las entradas se agotan con ellos. Además de butacas, Nacional tiene en el Parque Central 68 palcos arrendados y una lista de más de 200 socios en lista de espera para disponer de uno, precisó Villar.


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