El botija que llegó a impulso de hincha

El floridense Leandro Barcia vino a la capital a estudiar Ciencias Económicas pero antes se jugó la ficha de su vida: probarse en el club de sus amores, Nacional; quedó y el domingo sorprendió a todos con sus goles

Cuando Leandro Barcia comenzó a planificar lo que pondría en su bolso para venir a hacer la facultad a Montevideo, además de los libros, la ropa y alguna vianda, el joven –que el domingo calmó el dolor de Nacional de la derrota clásica con dos goles ante Cerro– y que por aquel entonces tenía 18 años, dejó un espacio para sus zapatos de fútbol.  

Era el verano de 2011. Había terminado el liceo y se había consagrado campeón de la Liga de Florida con River Plate, club en el que hizo formativas. Y, como sabía que su nueva vida iba a ser en la capital, decidió jugarse una ficha, quizás la ficha de su vida: ir a probarse a Nacional, club del que es hincha, él y toda su familia.

“Venía a estudiar Ciencias Económicas y me vine a probar. Tenía ganas de ver cómo me iba en el fútbol de Montevideo, porque siempre había jugado en el interior”, contó Barcia a El Observador en Los Céspedes, donde ayer fue el más solicitado por la prensa.

“Me vine con el bolsito, solo, como muchos acá. Creo que en Nacional eso es algo a destacar: no importa si venís con representante o no, tratan a todos por igual”.

Para llegar a los tricolores, tuvo que buscar el contacto con alguien del club que le abriera la puerta. “Me trajo Bernardo Silva, un tío mío, y Pepe Mendizábal, un amigo. Pero me acompañaron, nomás”, aclaró. “Conseguí el teléfono de Rudy Rodríguez y vine”.

Sus ganas e ilusión de vestir la camiseta de sus amores, hicieron que todo se moviera hasta conseguir la prueba. “Fue todo mérito de él, fue siempre él quien quiso ir a Nacional”, indicó Mendizábal a El Observador.

“Estábamos en la playa, le surgió la posibilidad de ir y yo solo lo llevé. Fue a sacarse la espina de probarse en Nacional”, agregó.

Las pruebas para aspirantes, en las que participan varios jugadores, se hacían los jueves; pero Rodríguez le permitió a Barcia comenzar a moverse con los futbolistas de la Cuarta del club, el lunes previo, para así adaptarse al fútbol capitalino.

Los nervios de ir a practicar por primera vez a Los Céspedes hicieron que el joven se olvidara de los championes para entrenar en el gimnasio, por lo que Mendizábal tuvo que prestarle los que llevaba puestos. “Luego, hicieron un picado y ya hizo dos o tres goles”, recordó. “Él ha hecho todo en base a sus ganas”, comentó quien lo acompañó aquel día.

Esos fueron sus primeros goles en los tricolores, donde luego quedaría para ser goleador y campeón en Tercera; debutar en Primera de la mano de Gerardo Pelusso hace tres fechas y de marcar por primera vez en la principal categoría bajo las órdenes de Álvaro Gutiérrez este domingo, cuando hizo los dos primeros goles en la victoria 3-1 contra Cerro.

Tras su gran actuación en el Tróccoli, el delantero vio crecer su popularidad en pocas horas. “Recibí muchas llamadas de aliento y de felicitaciones, de gente de Nacional, amigos, familiares y la verdad que he estado bastante más solicitado que lo normal”, expresó.

El delantero, que vive con su novia, manifestó que en su familia, con padres y madres en Florida, hay “doble alegría”, ya que todos son bolsos. También contó que su hermano está en el viaje de Ciencias Económicas y que a la distancia se las ha ingeniado para ver sus partidos. “Está en Vietnam y nos hablamos seguido, está al tanto de todo”, señaló.

Como esperaban él y sus padres, también está estudiando Economía, la razón por la que se vino a Montevideo, aunque ahora los libros están  en segundo plano. “Estoy cursando, no con el ritmo de un estudiante normal, porque el fútbol me saca mucho tiempo”.

Barcia es consciente que sus goles ante Cerro contribuyeron para empezar a pasar página de la dura derrota en el clásico, pero resaltó la entrega de todos los jugadores. “Sé que salimos de una situación muy complicada. Hoy fueron mis goles, pero hay que destacar el trabajo del equipo. Si Nacho (González) no me metía el pase, o el Pacha (Espino), no hubiera sido posible”, comentó.

Como todo delantero, señaló que lo que más le gusta es hacer goles. “Vivimos un poco de eso, porque al que no los hace se lo critica mucho”. Para satisfacer esas ganas, tiene su receta: “Trabajar mucho en definiciones y en los ataques y contragolpes, estar muy atento y concentrado”.

Además, trata de aprender de un jugador que hace unos años supo estar donde hoy está él y con quien algunos ya comparan su arranque: Luis Suárez. “Lo miro mucho. Como delantero es el referente que tengo”, señaló. Consultado sobre cómo imaginaba sus próximos años, señaló: “No pienso en el futuro. Vivo el día a día y trato de afianzarme en Nacional”.


Fuente: Sebastián Amaya @sebaamaya

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