El bohemio sigue de copas

Wanderers le ganó a Zamora y a un viento imposible para seguir en la Sudamericana
"No seas malo viejo, este tipo está loco", grita un hincha a modo de lamento catártico cuando vio que el entrenador de Wanderers, Gastón Machado le daba indicaciones a Joaquín Vergés que se aprontaba para ingresar a la cancha.

El segundo tiempo ya tenía 27 minutos de un 0-0 forzado por las inclemencias del tiempo y con un Wanderers que sufría la presión de un rival eliminado con el empate. El manual de equipo uruguayo decía que había que defenderse, apelar a cambios defensivos y a reventar la pelota a cualquier lugar de Montevideo que quedara lejos del área propia.

Pero este Wanderers es porfiado, por suerte, y siempre quiere demostrar fidelidad a su idea. El ingreso de Vergés, buscando abrir la cancha y potenciar el juego de sus compañeros, era la prueba del convencimiento.

"Sabemos que en los últimos 20 minutos se nos van a tirar arriba y va a ser bravo aguantar", dijo el propio Machado a Referí un dia antes en el vestuario local, cuando el partido había sido suspendido por la alerta naranja.

La fuerza del viento a metros de la playa en el Franzini, la arena que volaba a gran velocidad y un frío insoportable hicieron mella en los jugadores que salieron a estudiarse en los primeros 20 minutos.
Wanderers respetó su figura y la apuesta a colocar volantes de buen pie para generar fútbol desde la zona media.

Santiago Martínez fue el fiel de la balanza ante la oferta de pases que intentaban generar Rodrigo Rivero, Matías Santos y Manuel Castro, con Sergio Blanco como pívot y Adrián Colombino ocupando todos los espacios de la zona medular.

Sin embargo, el viento hizo imposible que los jugadores pudieran rendir de acuerdo a su potencial y como muestra basta un botón.

En el primer ataque de Wanderers, la pelota salió atrás, el arquero Carlos Salazar intentó hacer un pase largo y la pelota terminó en la tribuna. No fue por impericia ni por falta de fuerza, el viento hacía lo que quería.

El primer tiempo tuvo al bohemio con el viento a favor pero la intensidad de Zamora no lo dejó hilvanar jugadas de riesgo.

Sebastián Contreras se multiplicó para hacer relevos y trasladar en una zona donde Wanderers construye su juego y le robó protagonismo a los locales.

Zamora tuvo en Yefferson Soteldo a un jugador desequilibrante, que intentó siempre romper líneas y habilitar a Richard Blanco, que alternó buenas y malas en un duelo aparte con Gastón Bueno.

En el complemento de un partido desvirtuado por las condiciones climáticas, Wanderers tuva la recompensa de tanto atrevimiento cuando, una pelota que nació en los pies de Santos, llegó a Vergés que esperó la llegada del Mago al área para dar la asistencia del único gol del partido.

El hincha que reclamaba cordura defensiva cerró los puños y gritó "Wanderers nomá" mirando al cielo, mientras el Franzini entraba por un minuto en calor gracias al festejo de los bohemios.

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