El Bikila uruguayo: tiene 68 años y corre descalzo

Walter Icardo participa de las carreras de calle sin calzado, como lo hacía el campeón olímpico
En la última Maratón de Montevideo, Walter Icardo superó a muchos corredores, pero uno de los que quedó por el camino le levantó los brazos y le dijo, "no me haga eso". Es que Walter Icardo, Chiche para los amigos, tiene 68 años y corre descalzo. Seguramente su compañero de carrera quemaba kilómetros sobre la última versión de algún calzado de marca. Así como el etíope Abebe Bikila fue campeón olímpico de maratón en Roma 1960 compitiendo sin calzado, así también Icardo suele participar en las carreras de calle ya que tiene su propia teoría de por qué es mejor andar de esa forma.

Su historia es rica desde todo punto de vista. Jugó de entreala (volante) derecho en Villa Española, trabajó en Funsa, estuvo siete años preso durante la última dictadura militar y hasta el año pasado concurrió al Instituto de Profesores Artigas, donde cursó profesorado de Filosofía. Además es carpintero, amante de la idiosincrasia del pueblo indígena tarahumara de México (considerados los mejores corredores del mundo) y fan del checo Emil Zatopek, uno de los grandes atletas del siglo XX, campeón olímpico en Londres 1948 y Helsinski 1952 y creador del "intervalo activo", lo que hoy los corredores llaman "pasadas".

Su amor por las carreras empezó durante la recuperación de una operación de meniscos. Primero caminando, después corriendo. Luego, un compañero de Funsa lo invitó a las competencias de la Agrupación de Atletas del Uruguay (AAU): "Él era mayor y en los primeros seis kilómetros le sacaba ventaja. Pero en el séptimo ya lo escuchaba que venía cerquita. Es que para correr distancias largas se necesita mucha disciplina, no hay que salir a lo loco", dice desde la experiencia.

¿Y por qué corre descalzo? "En la planta de los pies tenemos una serie de receptores nerviosos. Correr descalzo mejora la supinación y la pronación. Además te va diciendo. Por ejemplo si te duele la rodilla derecha, el pie solo empieza a acortar el paso de ese lado. En cambio el calzado es un yeso que le ponés al pie porque lo estructura de una forma que le quita flexibilidad".

Es por eso que, en caso de correr calzado, los mejores son los más gastados, dice Icardo y muestra dos pares de raídas zapatillas: "A veces cuando corro con championes no termino las carreras. No piso igual. El pie busca la firmeza del suelo, entonces cuánto más alto es el champión más golpea y lastima la articulación. Descalzo voy acariciando el suelo".

Tira esa frase y enseguida recomienda el libro Nacidos para correr, de Christopher MacDougall, donde se cuenta la historia de la tribu tarahumara, que ha desarrollado técnicas para correr cientos de kilómetros.

En las primeras páginas cita un proverbio del Tao Te Ching: "El mejor corredor no deja huella", y es una de las preferidas de Icardo: "Los tarahumaras son indios mexicanos que el narcotráfico desplazó a la montaña, viven entre rocas. Entonces corren y cazan ciervos corriendo, no los matan de un flechazo. Lo empiezan a correr hasta que lo cansan, porque tienen un método para correr. Se desplazan a gran velocidad". Este año, una corredora tarahumara, María Lorena Ramírez, se hizo mundialmente conocida tras ganar una carrera de 50 kilómetros en sandalias.

Acostumbrado a que le pregunten siempre lo mismo, Icardo muestras sus pies, sin lastimaduras, sin callos, aunque recuerda algún que otro contratiempo. "Corro por avenida Italia para entrenar y una vez me clavé un pincho, como un clavo; me lo saqué y seguí corriendo. Como al mes no me cerraba la herida, mi señora empezó a buscar y tenía un plástico adentro". En el Parque Roosevelt, "hay unos tronquitos que se mimetizan con la naturaleza y de repente le pegás un dedazo y te duele todo, pero igual hay que seguir".

Entrenó el dolor y el sufrimiento durante los años de encierro político. Entonces pertenecía al MLN y al sindicato de Funsa: "En la cárcel yo tenía que salvarme y hacía cualquier cosa. Corría, hacía gimnasia. Estás en una celda de 3x2, todo el día encerrado y tenés un recreo de 45 minutos, cuando tenés. En San Ramón me daban media hora para estar al sol y me dejaban en un lugar donde los milicos jugaban a la pelota de mano, entonces yo corría ahí. En invierno en la celda no tenés calefacción ninguna y tenés que caminar en tres metros, ida y vuelta".

Hoy corre dos o tres veces por semana, según el tiempo y el calendario de la AAU. En las carreras, cuando va descalzo lleva el chip de controlar el tiempo en una cinta elástica que se coloca en la pierna. También utiliza un reloj: "Como ando en seis el kilómetro (seis minutos por kilómetro), alguno va preguntando, me fijo y si van 24 minutos sé que vamos en el cuarto kilómetro, quedate tranquilo. Lo controlo para eso, para saber cuánto me falta".

Y el Bikila uruguayo sigue adelante. Metiendo pata en las carreras de calle de la AAU.


Sus consejos para correr


* "Lo mejor del entrenamiento es salir todos los días que puedas y si no tenés ganas de correr, caminá, hacer algo".


* "Hay que empezar dando una vuelta a la manzana antes de bañarse. No te bañás si no das una vuelta a la manzana, cuando querés acordar estás dando dos, tres, cuatro o cinco, porque el mismo cuerpo te va pidiendo".


* "Cuando se corre hay que estudiar. Aprender anatomía y fisiología, saber cómo funciona el organismo. Te sirve para mil cosas. Aprender la calidad de los alimentos".


* "Respirar bien, respirar de manera consciente. Y tomar agua".


* "Hay que buscar la forma de generar el vínculo de los chiquilines con el deporte, hacer un llamamiento a los profesores de educación física de las escuelas para que hagan más competencias escolares, falta más la vinculación entre una escuela y otra, motivarlos".




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