El barrio está de fiesta

Welcome presentó las obras de su remozado escenario con una alta inversión y con los vecinos como protagonistas sociales
Polvo por todos lados, rodillos que se secan por un lado y otros que bañan las paredes, olor a pintura y gestos que cualquiera atribuiría a los nervios, pero que los protagonistas lo asumen como la ansiedad propia de trabajar contrarreloj.

El fotógrafo abre una puerta con la leyenda "La posibilidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida sea interesante" y varias personas se alertan como perros de caza. Nadie quiere que la sorpresa para el barrio se filtre.

Hay obreros y también dirigentes, todos con el overol puesto y, entre ellos, se destaca la figura de Wilfredo "Fefo" Ruiz.

El presidente de Welcome, histórico jugador del equipo de la calle Frugoni, hace una seña amistosa mientras habla por teléfono.

Cada minuto vale oro y la lona estática con el logo de las empresas que apoyaron la remodelación no está pronta.

"Esto es una locura, pero una locura linda porque todo esto nació como un sueño de amigos que tenemos en común la pasión por este club desde que somos niños. Mi viejo, en el cielo, debe estar orgulloso de todas estas obras. Welcome es un club de barrio y vamos a darle al barrio todo lo que se merece, queremos estar a la altura. Hay gente que se puso la obra al hombro y está 16 horas acá adentro", afirma Ruiz, que entró al club para picar la naranja a los 7 años, en 1968, y debutó en 1976 con el plantel principal.

"Todo esto nació como un sueño de amigos que tenemos en común la pasión por este club desde que somos niños. Mi viejo, en el cielo, debe estar orgulloso de todas estas obras. Welcome es un club de barrio y vamos a darle al barrio todo lo que se merece; queremos estar a la altura".

"Queremos hacer que el club vuelva a recuperar la grandeza, porque a Welcome lo hace grande su historia y estamos en ese camino", agrega el Fefo, que en su carrera como jugador también jugó en Aguada, Peñarol, Nacional y Neptuno, además de pasar por los dos equipos grandes de Bahía Blanca en Argentina y una experiencia en el básquetbol de Brasil.

Una cancha renovada, con el piso a nuevo y los cimientos mejorados, una tienda de indumentaria oficial del club, butacas para los socios que compren la anualidad, un cardio-gimnasio modelo y vestuarios hechos a nuevo, completan el menú de las remodelaciones que hasta ayer eran secretas y que tuvo una inversión cercana a los U$S 200 mil.

El deporte muchas veces es tirano y la pelota no conoce de esfuerzo.

Por eso el objetivo no es ser campeón ahora, por más que se reconoce que la inversión invita a soñar con clasificar a la pos-temporada.

Para Ruiz, la movida social es clave para recuperar la gloria del club y el barrio: "Si hay algo de lo que estoy convencido, porque la vida me lo enseñó después de tantos años, es que el deporte educa en valores; por eso apuntamos a que el club sea una plataforma social abierta para el barrio. Queremos que la gente venga, se haga socia, pueda disfrutar del club y nos ayude a autosustentarlo".

"Este club le dio al mundo el único uruguayo NBA (Esteban Batista) y queremos volver a esa senda", insiste el presidente. Hay razones de sobra para soñar.

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