El balance de Seven de Punta: gran crecimiento

El torneo de Old Boys recuperó brillo y nivel de competencia para afianzarse como pieza clave del nuevo circuito americano

Un torneo que respondió a las expectativas, con buenos partidos y un salto hacia adelante en el nivel de competencia: la 28ª edición del Seven de Punta del Este cumplió con los objetivos en su vuelta al Campus de Maldonado, como para saldar con buena nota su "prueba" ante Sudamérica Rugby, con quien Old Boys compartió la organización al ser el torneo parte del Circuito Sudamericano.

En el global, el club azulgrana volvió a dar un ejemplo de esfuerzo, trabajo y resistencia para sacar una excelente edición del Seven. El club tuvo que luchar en todos estos años para poder mantener el torneo a flote, ante los costos que insume cada vez en mayor medida el rugby internacional. Y no solo lo logró, sino que mutó: cuando tuvo que dar un paso atrás y volverlo un torneo con más ambiente de club, no tuvo más problema en hacerlo. Pero cuando vio la oportunidad de volver a crecer y hacerlo internacional, se puso a trabajar con la URU y con Sudamérica Rugby y robustecieron la lista de inscriptos como ocurrió este año.

No solo eso: mostraron que Punta del Este puede volver a ser el torneo más importante de América, algo que en los últimos años había ganado el Seven de Viña del Mar. Lo mejor es que ambos también verificaron que pueden trabajar juntos y ser las piedras fundamentales de un Circuito Americano que solo puede seguir creciendo.

En cuanto a lo específicamente rugbístico, el Seven de Punta tuvo la mejor final posible. Los dos amplios favoritos, Argentina y Fiyi, jugaron un partidazo, que ganaron los albicelestes justo en el cierre. El torneo tuvo la gran y positiva sorpresa de Colombia venciendo a Canadá y Brasil, la ratificación de que Chile está haciendo bien las cosas. También, las dudas sobre Brasil y el inicio de un proceso para Uruguay, con la palabra paciencia como base.

En cuanto a los clubes, Córdoba Athletic festejó el bicampeonato en una final cordobesa ante La Tablada, mientras que Carrasco Polo y Trébol fueron las dos positivas sorpresas llegando hasta la final de Plata.

El campeón

Argentina tuvo un balance redondo. El head coach del Seven, Santiago Gómez Cora, trajo a Punta del Este un equipo joven, con alguna experiencia en el Circuito (Lautaro Bazán Vélez, Christian Ozadzcuk) y otros haciendo sus primeras armas. ¿El objetivo? Sacar nota de quiénes pueden estar a la altura de las próximas dos etapas del Circuito, en Wellington y Sidney, a final de enero. Y el equipo no solo cumplió, sino que en la final ante Fiyi dio una prueba de personalidad

Argentina navegó plácidamente hasta la final. Se sacó de encima la primera fase con tres victorias (incluida una ante Uruguay 31-7), 15 tries a favor y dos en contra. Y luego siguieron marcando el paso antes de llegar a la final, con victorias 25-5 ante Canadá y 33-0 ante Chile.

Se encontraron con un Fiyi que también venía comiéndose los niños crudos, incluidas goleadas 50-5 y 45-0 ante Canadá y Estados Unidos, y hasta dando la sensación de que no se estaba exigiendo a fondo. Los isleños tuvieron una estrategia similar a la de Argentina: traer jugadores del plantel ampliado del Circuito, buscando quienes podían estar a la altura de las próximas etapas. Y la final seguramente le haya dejado muchas conclusiones a los entrenadores. De las buenas y de las no tanto.

Fiyi dominó el arranque del partido, con tries en las dos primeras jugadas y un ritmo acalambrante.

Pero Los Pumas 7s lograron dar vuelta la historia, en base a que pasaron a controlar el ritmo. Sin correr ni arriesgar como su rival, pero agotando el lado, trabajando en los rucks, forzando a los fiyianos a trabajar y tacklear.

Así lograron absorber una desventaja inicial de 0-14 para ganar 22-21 de manera agónica, igual a como los argentinos se habían llevado la Américas Pacific Challenge, en el Charrúa y en XV, unos meses antes. Fue un justo premio.

Colombia, la revelación

Los Tucanes colombianos fueron la gran sorpresa del Seven de Punta del Este. Llegaban como la cenicienta del torneo, y candidatos cómodos a ocupar el último lugar. Más bien, el objetivo era sumar experiencia a partir de las derrotas que todos pensaban que obtendrían.

Sin embargo, ya desde el primer partido –derrota 0-33 con Fiyi– mostraron muchas virtudes que las ratificarían luego con varios batacazos. En la primera jornada vencieron 19-17 a Canadá, que aunque vino con un equipo desarrollo es participante del Circuito Mundial y era amplísimo favorito. Tras perder 28-5 con Chile en el cierre de la primera fase, el domingo estuvieron a punto de dar otro golpazo: cayeron 14-12 con Estados Unidos, en un partido en el que le anularon un try válido, y tuvo una última opción que fue anulada por un penal colombiano. Pero no se quedaron allí: en semis de Plata derrotaron 19-5 a Brasil, otro que aparecía como favorito a vencerlos. Perdieron la final de Plata con Uruguay 24-5, pero eso no quita ni una coma de lo que fue una actuación sorprendente y esperanzadora.

Colombia mostró buenos conceptos de juego, y algunas individualidades ideales para este tipo de juego: buenos tamaños, correcta conducción y letal velocidad para definir. Es una ratificación de que el Seven permite acortar distancias de manera mucho mayor que en el XV, y un aliento para el resto de los países de la región, que si trabajan con seriedad y regularidad se pueden entreverar con los de arriba. Eso, para el desarrollo del Circuito de Seven, es fundamental.

Si Colombia fue la gran revelación, fue preocupante lo de Estados Unidos, Brasil y sobre todo Canadá. Los canadienses apenas le ganaron 14-12 a Brasil, y sufrieron goleadas ante Argentina (0-33) y Fiyi (5-50). Al igual que Estados Unidos –que apenas le ganó a Uruguay, lo que le permitió un buen cruce en cuartos– dejaron un saldo preocupante con participación de sus segundos equipos.

Los Teros, mucho por crecer

Los Teros completaron un campeonato con luces y sombras. El balance en lo numérico no fue bueno, ya que terminó quinto, y segundo detrás de Chile entre los cuatro equipos que pelean la clasificación a los torneos del Circuito Internacional, superando a Colombia y Brasil. De esa manera, tendrán que recuperar posiciones en Viña del Mar, para superar a los trasandinos y lograr meterse en los sevens de Vancouver y Las Vegas, a los que clasifica el mejor de los cuatro. De ser segundo, de todos modos, se clasificará a la Qualy de Hong Kong, a donde van los dos mejores del Circuito Sudamericano.

De todos modos, en el global, el balance no es tan malo como marcan los números. El objetivo del nuevo cuerpo técnico de Francisco Bulanti y Miguel Risso fue armar un grupo nuevo, con muchísima juventud y casi nulos antecedentes en seven. Lo que se vio en la cancha fue lógico: un equipo que fue evolucionando a lo largo del torneo y mostró su mejor cara sobre el final.

En la serie, los celestes cayeron con claridad ante Argentina (31-7), perdieron 26-5 con Estados Unidos un partido en el que cometieron varios errores y debió ser más parejo, y le ganaron de atrás a Brasil 19-5 en el cierre de la primera jornada, en una prueba importante ya que de perder iban a quedar en situación muy comprometida en el Circuito.

El sábado cayeron ante Chile 19-12, en un partido en el que regalaron un tiempo –terminó 0-12 abajo– y luego no les dio el tiempo para remontar. Los Cóndores demostraron estar más sólidos y la expectativa de Uruguay será seguir evolucionando como equipo la semana que viene en Viña.

En semifinales Los Teros VII derrotaron a Canadá 17-14 en la última jugada del partido, mostrando otra vez personalidad para ir a buscar, y cerraron el torneo cumpliendo con el favoritismo al superar 24-5 a Colombia.

Lo mejor de Uruguay fue la evolución de varios jugadores a lo largo de los dos días. Lo mismo deberá verse la semana que viene en Chile para intentar achicar la brecha con los locales que vienen con un equipo bien trabajado.

Otro cuartetazo cordobés

El torneo de clubes fue por segundo año consecutivo para Córdoba Athletic, tras ganarle la final a La Tablada de Córdoba, por 28-7. El ganador, liderado por el Puma olímpico Fernando Luna, No mostró problemas a lo largo de los dos días de competencia, con 19 tries a favor y cinco en contra.

En cuanto a los uruguayos, lo mejor fue lo de Trébol y Carrasco Polo, que llegaron hasta semifinales de Oro y se cruzaron en la final de Plata, que ganó el sanducero 22-10.

Trébol no había clasificado directamente al Seven de Punta del Este, ya que había sido cuarto en el Circuito Nacional, pero aprovechó la invitación que recibió a último momento y se mostró muy sólido, dejando por el camino a Entre Ríos, Liceo Naval y Old Boys.

El caballito, por su parte, dio la gran sorpresa al superar en cuartos de final a Moby Dick, uno de los favoritos. Fue con el mérito además de jugar un partido más que su rival, ya que al ser segundo de su serie tuvo que jugar a octavos de final.

En la definición, Trébol hizo pesar su mayor descanso –había evitado jugar los octavos de final al ser primero- y sacó dos tries de diferencia. Polo reaccionó, pero el partido se terminó definiendo con tres tarjetas que recibió el caballito en el cierre.

El Circuito se expandirá a Norteamérica

El presidente de Sudamérica Rugby, Marcelo Rodríguez, anunció que el Circuito Sudamericano, que este año tiene como etapas Punta del Este y Viña del Mar, se ampliará en su próxima edición a América del Norte. En ese sentido, Rodríguez destacó que comenzará en diciembre con dos etapas –Estados Unidos, Canadá y México son candidatos–, y luego vendrá a Punta del Este y Viña del Mar. Además, destacó que se trabajará en pasar de ocho a 12 selecciones, para integrar nuevos equipos en desarrollo.

La alianza entre Sudamérica Rugby y Americas Rugby North es clave no solo en el seven: se está dando de gran manera en el XV –la Americas Rugby Championship que empieza en un mes o la Pacific Challenge, que también tendrá en 2017 su segunda edición–, con un objetivo final que parece lejano, pero totalmente factible: que a partir de 2020 o a más tardar en 2021 América tenga una segunda franquicia americana en el Super Rugby, acompañando a Jaguares, integrada por jugadores de todo el continente.




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