El arte del fútbol

Nacional sigue poniendo piedra sobre piedra para construir una sólida estructura futbolística que explica su segundo lugar en la tabla; River fue un gran rival que solo perdió en el resultado

En tiempos en los que la ansiedad de la tribuna empuja a resolver todo con vértigo innecesario, promueve saltear etapas sin aceptar que después de la primera fecha viene la segunda y no la decimoquinta, Nacional reafirmó su concepto de que con muy buen fútbol, con mucha actitud, concentración y fidelidad a la propuesta del entrenador, recorre el Apertura de la mejor forma. Por esa razón el domingo, en la victoria 1-0 ante los darseneros, disfrutó otra vez de una buena tarde, de esas que le permiten a los hinchas relamerse por tanto fútbol, por las buenas intenciones con el balón, por la proyección de los laterales, porque desterraron los pelotazos y solo admiten jugar al pie para llegar al arco rival.

Si bien los aplausos se los llevó Nacional, en ese espectáculo que fue el partido que disputaron en el Parque Central, River Plate completó la escena perfecta. Porque los dos hicieron del fútbol un arte y cuando cualquier deporte se interpreta de esa forma, poco más se puede pedir.

El gran ganador, aunque luego en la conferencia de prensa les brindó todo el crédito a sus jugadores, fue el entrenador Rodolfo Arruabarrena, que planteó en la cancha una buena estrategia, ejecutó en gran forma los cambios y los jugadores respondieron con la convicción que necesita cualquier estratega para desarrollar su proyecto. En este contexto, el lugar que le tocó a Guillermo Almada no fue el del perdedor, sino también de un ganador que no disfruta porque el cruel exitismo no lo admite, pero que se pudo ir tranquilo porque su equipo realizó un gran planteamiento.

Con Calzada por De Pena en la formación inicial, Nacional ganó contención, Arismendi se sintió más arropado y los tricolores tuvieron durante todo el partido el equilibrio que exigían las circunstancias. Los albos cerraron las bandas. Le costó a River dañar por donde habitualmente lo hace, al mismo tiempo que Pablo Álvarez y Juan Manuel Díaz jugaron en gran nivel, especialmente el primero, con singular protagonismo en ofensiva. Además, Nacho González le puso al juego de los albos la pausa, la calidad y el pienso que necesitaba para aprovechar con el fútbol a un toque los espacios que el propio fútbol de los darseneros brindaba.

Es por esa razón que Nacional y River Plate protagonizaron un partidazo. Desde el arranque, cuando al minuto, un centro de Álvarez, que pasó por Nacho González y que Alonso no pudo empujar a la red porque le quedó entre el pie y la cabeza, y no supo transformar en gol.

River respondió con lo suyo. A los 3’, Gabriel Marques quedó mano a mano con Bava y definió como la mayoría de los futbolistas, al cuerpo del golero.

Con la intensidad propia de un partido entre dos de los equipos que juegan mejor fútbol, a los 10’ Nacho González estableció la diferencia que terminó siendo definitiva. En la misma jugada, que comenzó con un centro de Álvarez, Morro García definió como Marques pocos minutos antes y salvó Frascarelli, pero en el rebote, Nacho puso a la orden del gol toda su versatilidad para definir.

Después del gol, el partido mantuvo la buena estética en el juego, aunque sin el mismo vértigo sobre los arcos, porque Nacional se hizo de la pelota y le quitó a River la chance de ponerle velocidad al fútbol.

En el arranque del segundo tiempo se lo perdió Santos para la visita y a los 53’, en un contragolpe, otra vez avisó River, aunque la acción fue invalidada por posición adelantada.

A los 66’, tras gran jugada de Díaz y Nacho González, Frascarelli le sacó un gol a Alonso. Y a los 69’, Bava desvió un remate de Allaniz y Díaz cerró justo a Janderson Pereira.

A esa altura, Almada había apostado con los cambios (Allaniz, Leandro Rodríguez y Montelongo) a sumar en su afán por lograr el empate. Sin embargo, Nacional volvió a recuperar la pelota. Alonso se lo perdió otra vez, ahora a los 71’.

En el final, como para ponerle el broche de oro a un buen partido, Arruabarrena mandó a la cancha a Rafael García para asegurar el triunfo.

De esa forma, Nacional firmó ante River Plate un triunfo de valor superlativo por la forma en que jugó, por la actitud de los jugadores, por la concentración que tuvo el equipo albo durante todo el partido y porque bajó a uno de los mejores del campeonato. Nacional sigue por buen camino, pero por ahora es solo eso. Que no es poco en un torneo tan irregular.

 

Nacional 1 – River Plate 0

Cancha: Parque Central
Árbitro: Darío Ubriaco
Asistentes: Mauricio Espinosa y Raúl Hartwig
4° Árbitro: Yimmy Álvarez

Nacional: Jorge Bava; Pablo Álvarez, Andrés Scotti, Ismael Benegas y Juan Manuel Díaz; Maximiliano Calzada, Diego Arismendi, Álvaro Fernández e Ignacio González; Iván Alonso y Santiago García. Director Técnico: Rodolfo Arruabarrena

River Plate: Damián Frascarelli; Luis Torrecilla, Cristian González, Flavio Córdoba y Lucas Olaza; Janderson Pereira, Gabriel Marques y Claudio Inella; Cristian Techera, Michael Santos y Diego Casas. Director Técnico: Guillermo Almada.

Cambio en Nacional: 64' Lucas Cavallini por Santiago García, 83' Carlos De Pena por Ignacio González y 88' Rafael García por Álvaro Fernández

Cambios en River Plate: 61' Martín Alaniz por Luis Torrecilla, 64' Leandro Rodríguez por Michael Santos y 69' Bruno Montelongo por Janderson Pereira

Gol: 10' Ignacio Gonzàlez (Nac)

Amonestados: I. Alonso (Nac) y C. González y L. Torrecilla (Riv)

 


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