El arte de defenderse con la pelota

Nacional jugó muy buen primer tiempo con Álvaro Recoba como estandarte, aunque no anduvo bien en la retaguardia

Los amantes no necesariamente del cine sino de la ceremonia de entrega de los Oscar –que no quiere decir lo mismo–, normalmente están familiarizados con que a la hora de entregarse el premio a la trayectoria (llamado Oscar Honorífico), siempre aparece un personaje veterano quien hizo mucho por el séptimo arte.

Entonces todos los presentes empiezan a pararse cuando aparece la estrella y de a poco lo reciben todos de pie. Es un homenaje.

El domingo, a los 87 minutos, sucedió exactamente lo mismo, solo cambió el escenario. Se iban poniendo sucesivamente de pie todos los hinchas (todos) de Nacional de la Tribuna José María Delgado en homenaje a lo que había sido el partido del Chino Recoba, quien salía de la cancha.

Es que el ídolo de la hinchada jugó notablemente a su manera. Sin moverse demasiado, conociendo quizás sus limitaciones físicas, fue trascendente con toques, pases al vacío, pisadas.

Nacional jugó un gran primer tiempo en el que aprovechó todo su oficio como equipo.

Dio una clase de cómo defenderse con la pelota. Es que cuanto más tiempo un equipo mantenga el balón en su poder, menos daño puede hacerle el rival.

El conjunto tricolor mostró la sana intención de tocar, tocar y tocar: 15, 20 veces viendo la pasividad de Cerro Largo que se limitaba a esperar, no salía a buscar ni presionaba.

Así, Nacional fue buscando los espacios sin desesperarse, se acercaron al arco rival y empezaron a liquidar el partido.

La tocan todos. Los volantes no tienen prurito de pasarla atrás a los zagueros para salir jugando.

El pelotazo es mala palabra y así los hace jugar Gustavo Díaz quien hace muy poco que se encuentra en el club.

Ante defensas muy cerradas, la única herramienta que existe es entrar en pared. De esa manera se complica al adversario que espera con muchos hombres atrás.

Entonces, cuando Nacional mandó sobre la pelota, manejó los tiempos y tuvo al Chino Recoba de titiritero como hombre que manejaba magistralmente los hilos –sin dudar siquiera–, los goles llegaron prácticamente solos, también aprovechando errores rivales.

Después del 2-0 tranquilizador se pudo ver una jugada fantástica en la que participó prácticamente todo el equipo. Iban 31 minutos y la pelota iba y venía en poder de los celestes tricolores. El balón derivó en Calzada quien levantó un centro desde la izquierda y Medina se lo perdió solo de cabeza. Fue un lujo, algo realmente raro de ver en el fútbol de entrecasa.

Claro que Nacional no fue un ballet. No fue “Recobadependiente” y tuvo a un Adrián Luna más encendido que nunca, jugando su mejor encuentro desde que defiende estos colores y, todavía, anotando.

Muy diferente fue a la hora de defender. Habrá que ver qué puede suceder cuando los albos enfrenten a un rival de fuste, que tenga más peso específico en materia ofensiva y que sepa definir mejor, porque la pasividad de la defensa por momentos fue exasperante y contrastó totalmente con lo que mostraba el equipo en general.

De esa forma, el arquero Jorge Bava fue determinante con dos tapadas cara a cara contra Horacio Peralta, sacándole dos goles hechos. Por eso y solo por eso, no fue todo muy bueno para los dirigidos por Díaz.

Igualmente, el mensaje futbolístico que mostró Nacional fue muy interesante, una apuesta que de pulirla, será muy difícil tirarla abajo


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