El arbitraje uruguayo entra en zona de riesgo

Desde ahora y hasta 2016, Uruguay perderá a Silvera, Ubriaco y Vázquez –porque llegan al límite de edad–, y las nuevas generaciones, que aún no están listas, se quedan sin referentes

El fuego de la eterna polémica se reavivó. Bastó con que Jonathan Fuentes expulsara mal al golero de Peñarol, Enrique Bologna, el sábado, y que Rafael Orfila se equivocara reiteradamente  el domingo en contra de Nacional para que los árbitros vuelvan a estar en el paredón de los acusados.

Sin Darío Ubriaco lesionado, con Martín Vázquez y Fernando Falce en el exterior, con la imposibilidad de nominar a Roberto Silvera –los cuatro de mayor renombre– y sin el recambio aceitado, la etapa crítica que vive el referato quedó al desnudo el fin de semana.

Después del retiro de Jorge Larrionda en diciembre de 2011, quedó flotando la sensación de que se produciría un descenso en el nivel  del arbitraje local. Y eso ocurrió, con el correspondiente rebote en la competencia internacional, porque Larrionda era el abanderado del arbitraje nacional, que estaba en los mundiales y en las principales competencias.

En 2012 y en este 2013, a nivel internacional la Confederación Sudamericana se apoyó solo en Silvera, Ubriaco y Vázquez. El resto no es considerado. Los números reflejan la realidad: en la Libertadores de 2012, Ubriaco dirigió 8 partidos (el más importante una semifinal), Vázquez y Silvera 6, y Prudente 2. De 142 partidos disputados en esa edición de la Libertadores, los uruguayos solo dirigieron 22. En la Copa Sudamericano 2012 se jugaron 78 partidos y los uruguayos arbitraron solo seis (Vázquez 2, Prudente 2, Ubriaco 1, Fedorczuk 1).

Entonces la grieta entre los mejores y los que vienen desde abajo es cada vez más grande, porque Fedorczuk (36 años), que es internacional desde 2011, recién empezó a salir a dirigir al exterior.

¿Por qué no se produce el proceso de recambio? ¿Cuándo deben ser designados los nuevos árbitros? ¿Se les debe asignar partidos de mayor exigencia?

El integrante del Colegio de Árbitros, Ruben Meneses, explicó a El Observador: “Uruguay tiene un problema en el proceso de recambio. En el año 1992 se amortiguó y no se sintió porque aparecieron (Gustavo) Méndez y (Jorge) Larrionda”. Y graficó con un ejemplo la situación que vive el Colegio para designar árbitros: “El fin de semana juegan Racing-Juventud (un partido clave por el descenso); si le damos el partido a un muchacho joven y le va mal, no lo levantamos más. Además, a eso se suma que la B está pareja”.

Meneses desnudó una realidad que se avecina y que puede profundizar el problema: “De acá a 2016 se van Vázquez, Ubriaco y Silvera y no quedó nadie, no tenés referentes. A fin de año, por edad, se van Fernando Ríos (línea), Marcelo Costa (línea) y Fernando Cabrera (árbitro de primera categoría), entonces subís a tres y abajo queda un agujero”.

Entre los motivos que esgrimió Meneses para explicar esta situación figura el hecho de que este año no se dictaron los cursos para árbitros (ver nota aparte) y no surgen nuevos valores.

Sobre los errores que cometen los árbitros, que son parte de una actividad dirigida por seres humanos, Meneses, explicó: “Hay carencias para entrenar, pero lo real es otra cosa que es peor, y es que tenemos fútbol profesional con árbitros de Primera que no son profesionales, o internacionales que trabajan 10 horas y no tienen la misma preparación que un plantel de fútbol. No se puede hacer un trabajo táctico en cancha para marcarle al juez te equivocaste en esto, acá te paraste mal. La FIFA trabaja así para los mundiales, en la cancha, pero aquí no lo podemos hacer”, acotó Meneses.

Bajo estas condiciones se mueve el referato nacional. Con referentes que se retiran y con una camada nueva que no tiene todavía la piel curtida para las grandes ligas, pero tendrán que hacerlo, porque en 2016 serán los mejores árbitros en Uruguay.


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