El análisis táctico de la victoria de Peñarol

Peñarol mejoró en todos los rubros y El Observador pone la táctica mirasol bajo la lupa

Peñarol ganó tres puntos ante Defensor Sporting y la posibilidad de quedar como puntero en solitario del Torneo Clausura, algo que se cristalizó en base a una notoria mejoría colectiva.

Ante el retador más difícil en lo que va del torneo –antes se había medido con equipos complicados en el descenso como Juventud de Las Piedras, Tacuarembó y Cerro–, Peñarol demostró que, pese a ser un equipo en construcción, levantó su nivel.

Con el 4-4-1-1 como libreto, con Pacheco haciendo de conductor en la línea de volantes –dos internos de contención con características distintas y dos externos similares– y Zalayeta, Peñarol comenzó este torneo siendo fiel a su propuesta contundente y eficaz.

Así sentenció el debut ante Cerro por un 3-0 luego de sufrir en el primer tiempo y goleó a Juventud 4-1 cuando el rival hizo méritos para llevarse algo.

El empate ante Tacuarembó encendió las alarmas y Bengoechea hizo especial énfasis sobre el trabajo táctico.

En ese sentido, El Observador fue testigo de la novedad mirasol. Jorge Rodríguez y Jonathan Urretaviscaya cambiaron de banda buscando sorprender a Defensor Sporting en ofensiva y no ahogarse –siendo ellos el principal argumento en ataque– cuando los violetas presionaban en la medular.

Peñarol interpretó falencias y fortalezas propias para desnudar las carencias del equipo de Mauricio Larriera y el guion lo cumplió a la perfección.

El sistema táctico que utiliza Bengoechea parece rígido en teoría pero la movilidad constante es una marca registrada del entrenador.

Ante ese escenario, Pacheco se recuesta entre los volantes para entrar en contacto con la pelota y hacerse cargo del departamento creativo pero sin modificar el esquema, ya que uno de los extremos se suelta para acompañar a Zalayeta.

En el Apertura, la mitad de la cancha fue una zona crítica para Peñarol, ya que Píriz no estuvo bien acompañado y el equipo tuvo un déficit claro en la transición defensa-ataque.

Bengoechea le cambió la cara a la zona medular. Le quitó al Japo la responsabilidad de marcar, que ahora es de Aguiar, y rodeó a Píriz de hombres que saben manejar la pelota bajo presión.

Este equipo tiene una clara apuesta a jugar por las bandas y, en ese contexto, Urretaviscaya y Rodríguez son protagonistas.

Cuando Aguiar queda enganchado en una contra, uno de los zagueros salen a cortar, para no dejar expuesto a Píriz, de lo contrario, Peñarol presenta un monolítico bloque defensivo.

En un equipo que ataca por las bandas los laterales son claves y en ese sentido, el equipo mirasol tiene una clara tendencia a jugar más por derecha, conducta que influyó en el cambio de banda de Urretaviscaya.

¿Por qué? Porque el estado físico del ex Paços de Ferreira le permite hacer el ida y vuelta sin desgaste y porque Diogo no siente la marca, algo que desveló a Fossati.

A menor proyección, menor desgaste. Esa es la clave para Diogo, que igual se las ingenia para colaborar, al tiempo que Rodales sube y baja siempre con criterio.

De la teoría a la práctica, Peñarol mejoró sustancialmente, aunque aún le falta para alcanzar su mejor expresión colectiva.

Las claves tácticas de Peñarol:

1) Con Pacheco retrasado para elaborar juego, Peñarol apostó a la salida rápida por los extremos. Así pasó del 4-4-1-1 en el pizarrón al 4-2-1-3 en la práctica, con Zalayeta en posición de nueve y Urretaviscaya junto a Jorge Rodríguez como extremos. Abrió la cancha en velocidad y tuvo su premio.

2) Pese a que la contundencia es su principal mérito, a este Peñarol no se le caen los anillos si tiene que plantarse atrás y defender con nueve hombres. Los únicos sin responsabilidad defensiva fueron Marcelo Zalayeta (libre para lanzar) y Jonathan Urretaviscaya (para salir en velocidad).

3) Al igual que en 1999, 2010 y 2013, Peñarol tiene un volante central que juega. Esa función, antes ocupada por Pablo Bengoechea, Sergio Orteman y Carlos Grosmüller, hoy es de Luis Aguiar. Larriera puso a Mathías Cardaccio y Federico Gino para ahogarlo y Antonio Pacheco debió bajar metros.

4) Peñarol tiene como premisa abrir la cancha y atacar por las tres calles. La desventaja de este sistema es cuando el rival aprovecha los pasillos laterales que quedan a la espalda de los extremos. Sebastián Píriz y Luis Aguiar se turnan en los relevos, para que Rodríguez y Urreta suban tranquilos.

5) En el segundo tiempo, y ya sin Pacheco en cancha, Zalayeta cumplió el papel del capitán para retroceder y lanzar. El segundo gol de Peñarol nace de un lateral. Rodales hace el saque de banda en campo de Peñarol y Zalayeta, detrás de la línea media, pone en carrera a Urretaviscaya para el 2-0.

 


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