El amo de casa

Estados Unidos le ganó a Ecuador tras notables 60' iniciales y un toque de fortuna al final
Estados Unidos se clasificó este jueves a las semifinales de la Copa América Centenario tras ganarle 2-1 a Ecuador en un partido que se le complicó sobre el final pero en el que fue superior en el balance general.

El entrenador del organizador del certamen, Jürgen Klinsmann, planteó un partido inteligente. Sabedor de que el potencial de Ecuador estaba en el despliegue ofensivo de sus extremos –Antonio Valencia y Jefferson Montero– modificó su estructura 4-3-3 para jugar con un 4-4-2 que llevó a su equipo a mostrar una postura más defensiva a la exhibida en la fase de grupos.

La premisa de Estados Unidos fue controlar el potencial ecuatoriano para después atacarlo. Y qué bien hizo ambas cosas.

Porque en la primera mitad, el equipo no permitió acciones de riesgo sobre el arco de Brad Guzan y a partir del control defensivo fue pura explosión a la hora de pasar al ataque.

Con pelotazos largos, los dueños de casa fueron desnudando las flaquezas de una defensa ecuatoriana demasiado frágil.

Y cuando Estados Unidos adelantó el bloque con intención ofensiva encontró la apertura del marcador. Iban 21 minutos y Clint Dempsey saltó, tras una muy buena combinación, entre zaguero (Arturo Mina) y lateral (Juan Carlos Paredes) para estampar el 1-0 con un excelente golpe de cabeza.

Dempsey dio un recital en el comando del ataque. Sin la velocidad de sus laderos, supo retroceder en el campo, abrir huecos y asistir con gran visión de campo.

Así los de Klinsmann estuvieron a punto de ponerse 2-0 cuando Alejandro Bedoya pisó el área solo, pero su remate de zurda fue contenido por Alex Domínguez.

El toque de alerta para los locales llegó en el tiempo agregado del primer tiempo cuando uno de sus volantes centrales, el capitán Michael Bradley, fue presionado y pasó mal un balón atrás. Ecuador llegó así a su única chance de gol en el el período inicial con una corrida de Michael Arroyo, bien resuelta por el Guzan.

Arroyo, el media punta del sistema 4-2-3-1 que utiliza Gustavo Quinteros, ejecutó su rol defensivo con empeño: vedar la organización de juego de Bradley. Cumplió con su cometido, pero ni con ese punto a favor Ecuador pudo minimizar el dominio que los locales ejercieron en los primeros 45'.

El partido cambió en el arranque del complemento cuando Antonio Valencia se hizo expulsar de una manera irresponsable al pegarle un patadón a Bedoya, impotente por la pegajosa marca del estadounidense.

Pero tan infantil como su actitud fue la de Jermaine Jones quien le pegó un cortito en la cara a Arroyo en el entrevero post-infracción y también fue expulsado.

En el desconcierto que se generó Estados Unidos sacó mejor partido porque en otro centro cruzado, Dempsey se la puso a Gyasi Zardes al segundo palo y este solo tuvo que empujarla para el 2-0.

Ecuador reaccionó cuando Walter Ayoví pasó al medio. Una asistencia suya –en jugada de pelota quieta– ambientó el descuento de Arroyo.

Después, los de Gustavo Quinteros echaron el resto. Con intensidad y amor propio. Les faltó suerte y puntería. Si lo hacían antes era otra historia.

La oficial, la real, fue la historia de Estados Unidos. Mucho mejor los primeros 60 minutos del partido. Por eso está en semis.

La marca

Estados Unidos solo había clasificado una vez a semifinales de Copa América. Fue en Uruguay 1995 donde terminó cuarto.

Muchas bajas

No todas fueron rosas en la clasificación. Por acumulación de amarillas se perderán el duelo de semifinales Alejandro Bedoya y Bobby Wood. Por expulsión


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