Egidio y 10 más

El mediocampo, sector históricamente fuerte en la celeste donde Arévalo Ríos queda como único bastión del proceso, enfrenta un profundo recambio

El Ruso fue tantas veces criticado que su salida pasó totalmente desapercibida. Claro, la gente se deslumbraba con el enorme esfuerzo de Arévalo Ríos. No era para menos, Egidio era el gladiador predilecto. 

Pero aquello que pasaba desapercibido, con el tiempo se convirtió en una ausencia difícil de disimular. Es que Diego Pérez, al margen de que para algunos se equivocaba seguido a la hora de pasar la pelota, era el socio ideal de Egidio. Lograron un complemento que sorprendió hasta al propio entrenador Óscar Tabárez. 

Lo que pocos veían era que el Ruso tenía la voz de mando a la hora de tirar la presión. y la ejercía como pocos. Táctico por excelencia para cubrir espacios, era una rueda de auxilio justa y necesaria. 

Pero el paso del tiempo determinó su salida y con ello la búsqueda del socio ideal para Egidio. No resultó una tarea sencilla. El primer intento fue para un suplente natural para el puesto como Walter Gargano. Pero curiosamente en el partido debut del Mundial de 2014, contra Costa Rica, el Mota estuvo más errático que el Ruso Pérez en los pases. Y perdió el lugar. 

Se probó con Nicolás Lodeiro como doble cinco. Cumplió bien en varios partidos porque tiene la virtud de leer bien el juego. El tema es que se desgastaba demasiado desde el punto de vista físico. 

En determinado momento, por el nivel que mostraba cuando jugaba en Lazio, el técnico Tabárez pensó en Álvaro González. Pero el tema es que el Tata es más de ida y vuelta y no tan estático. 

Entonces, en lugar de jugar con dos volantes centrales, el DT se inclinó por modificar su diseño y paró a Egidio delante de la línea de cuatro defensas. Fue entonces cuando Tabárez se decidió por un hombre que no formó parte del proceso y que rompe con la idea del DT de apostar a jugadores jóvenes: Carlos Sánchez, quien hoy se perfila como el compañero de Egidio. 

Pero el tema es que Arévalo y Sánchez tienen determinada edad y a Tabárez le gusta ganar tiempo y mira el recambio generacional en un país donde no existe la cantidad de jugadores de otros. 

Y el tema es ese: cuando falte Egidio, o cuando por razones de edad se termine su ciclo, ¿quién? 

En las últimas citaciones Tabárez dio indicios convocando a Guzmán Pereira. El ex 5 de Wanderers conoce del tema. Jugó y juega en un equipo que lo tiene como punto de referencia a la hora de salir con la pelota jugada como la Universidad de Chile. Y eso permite tener un jugador que gana en seguridad. 

Queda la clara sensación de que por ahora es la primera opción. Diego Arismendi, que estuvo en el proceso de amistosos, quedó fuera de la lista preliminar. Los que quedan son de andar por las bandas o tal vez no sientan la función del 5. Ellos son Camilo Mayada, Tata González, Matías Corujo, Carlos Sánchez, Lodeiro, Cebolla Rodríguez y Gargano. 

El tema es que la posición de Egidio no es una más. Hay que tener ascendencia sobre compañeros y rivales. Voz de mando. Saber manejar las situaciones que plantea un partido. Tener aceptado un alto grado de sufrimiento. 

Sobre todo, en la mitad de la cancha (un sector que hace a la identidad celeste), Uruguay no ha logrado el recambio de la defensa y la delantera, y no tiene jugadores de nivel europeo como en otras líneas. Junto a las ausencias de Lugano, Forlán y la sanción a Suárez, será uno de los puntos más importantes a disimular.


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