Eficacia local al 100%

Nacional demostró en Rivera que tiene plantel para mantenerse invicto en el Apertura y levantarse del porrazo que sufrió entre semana por la Libertadores

Nacional se pegó un porrazo la semana pasada frente a Zulia por la Copa Libertadores y los fantasmas comenzaron a sobrevolar al equipo. Porque le había ganado a Lanús de local, porque el conjunto venezolano no es de los más conocidos, porque jugaba en el Parque Central, porque estaba invicto este año. Y perder, después de jugar un muy mal primer tiempo, hizo mella en lo anímico.

Sin embargo, el sábado en Rivera Nacional demostró que tiene un buen plantel y que en el ámbito local es de los mejores. Se levantó del tropezón, venció a El Tanque Sisley y tiene el puntaje ideal. Ganó los cinco encuentros del Apertura que jugó hasta el momento; debe dos, que son frente a River Plate (se jugará el miércoles 29 de marzo) y el clásico contra Peñarol, programado para el miércoles 5 de abril.

¿Que El Tanque no es medida? ¿Que es un equipo armado con retazos de otros equipos? Y sí, pero en el fútbol uruguayo nadie puede subestimar a nadie. Ni siquiera Nacional y Peñarol.

Para no desgastar a los titulares habituales, Martín Lasarte hizo seis cambios con respecto a la alineación que empezó frente a Zulia. Salieron Diego Polenta (lesionado), Álvaro González, Gonzalo Porras, Tabaré Viudez, Sebastián Fernández y Kevin Ramírez; y entraron el juvenil Agustín Rogel, Rafael García, Santiago Romero, Brian Lozano, Martín Ligüera y Rodrigo Aguirre.

Más allá de las variantes obligadas en la zona defensiva, varió la línea de ataque comandada por Hugo Silveira. Si bien generó ocasiones en la primera parte y pudo haber convertido un gol, hubo jugadores de pobre desempeño.

Ligüera no estuvo claro con la pelota y lo sintió el equipo. Lozano perdió confianza y salvo un remate desde afuera del área tras un enganche, no le salió casi nada bien. En ese entrevero, Aguirre tampoco aportó mucho por izquierda.

El único que se salvó fue Silveira. Como dijo Lasarte después del partido, el delantero "es cada vez más jugador". Ya no vive exclusivamente en el área esperando una pelota aérea, sino que sale, desborda, mete centros, juega con los dos perfiles.

En los primeros partidos del torneo, Aguirre y Ligüera habían sido claves para dar vuelta trámites complicados. Pero el sábado no pudieron desnivelar desde el principio.

De todas formas, Lasarte tenía a los titulares en el banco y fueron los que le pusieron el sello a la victoria. Especialmente Fernández y Viudez. Al primero le cometieron una infracción cerca del área grande y el segundo metió el tiro libre tras una débil defensa del golero Gonzalo Salgueiro. Ramírez no pudo demostrar frente a su gente todo lo que progresó porque se lesionó rápidamente.

Y otro aspecto importante: la seguridad de Esteban Conde. El golero siempre tiene atajadas fundamentales para rubricar las victorias. Frente a Racing recibió un gol de tiro libre similar al que hizo Viudez en Rivera y después tuvo mala suerte con una pelota de Trindade que se le cerró por el viento, pero el sábado atajó un cabezazo abajo muy difícil y sobre el final alcanzó a manotear un centro que se desvió peligrosamente en el camino.

Así, Nacional sumó tres puntos más en el fútbol de entrecasa, en el que no pierde desde el 20 de noviembre de 2016 cuando cayó 3-2 frente a Defensor Sporting en el Franzini. Luego encadenó ocho victorias (incluido el clásico que ganó en los "escritorios").

Se refrescó del mal momento de la Copa y ahora tiene una semana para preparar, con cara feliz, el próximo partido.

En Sanidad: Polenta y Ramírez

1- El capitán Diego Polenta no integró siquiera el banco de suplentes. El zaguero no se pudo recuperar del golpe en la rodilla que sufrió en el partido contra Zulia por la Libertadores. Integró la delegación pero no estuvo a la orden de Lasarte porque antes del partido fue probado, pero no aguantó.

2- Kevin Ramírez terminó el partido con "una torcedura grande", según dijo Lasarte al cabo del encuentro. El futbolista se torció el tobillo izquierdo unos minutos después de haber ingresado. Cuando terminó el partido la sanidad lo vendó dentro de la cancha y después se retiró con mucha dificultad.


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