Drama épico: los Patriots ganaron el SuperBowl

Vencieron 28-24 a los Seattle Seahawks, en un partido que tuvo todo: show, drama, héroes inesperados y mucha emoción

De un lado, un equipo que viene de atrás y gana. Una leyenda que tiene la chance de pasar al bronce, pero a la que nada le sale, hasta en el momento más difícil empieza a hilvanar jugadas y a inspirar con su ejemplo. Otro veterano al que golpean, una, otra y otra vez, hasta que tambaleándose logra el objetivo.

Del otro lado, un joven capaz de casi todo, que asombra por su arrojo. Un desconocido que nunca había atrapado un pase, y que en la hora señalada se convierte en leyenda. Otro que agarra un pase imposible, cuando la jugada parecía terminada.

Todas las narrativas de la típica película heroica estadounidense se cumplieron en este SuperBowl. Y por eso las pantallas de ESPN y FoxSports atrayeron tanto recién llegado, una vez que terminó el partido del Sub20. Pero al final, la historia heroica que selló el partido fue una que nadie esperaba: un novato, Malcom Butler, intercepta un pase para New England Patriots cuando Seattle, a falta de 20 segundos, tenía en sus manos el triunfo y el Superbowl, pero decidió no usar al mejor jugador en la cancha.

New England Patriots se consagró campeón del Superbowl, con un heroico 28-24 ante los últimos campeones Seattle Seahwks, en un partido que tuvo a todos al borde del asiento durante las cuatro horas de espectáculo, que incluyeron un espectacular show de Katy Perry.

Fue cabeza a cabeza, con un gran arranque de los Patriots de Tom Brady, la leyenda que a los 37 años consiguió su cuarto Super Bowl y entró al podio de los grandes junto a Terry Bradshaw y Joe Montana, lo que le permitió ponerse 14-7 arriba.

Pero luego fue el momento de Seattle, que jugó un muy mal primer tiempo pero cuando más lo necesitaba encontró a su mariscal Ruseel Wilson, primero con un pase de 50 yardas y luego otro más corto de anotación. Pero fue el otro protagonista lo curioso: Chris Matthews, un segundón que no tenía jugadas esta temporada, pero apareció para llevar el partido al descanso 14-14, pese a que New England había hecho todo el esfuerzo.

El segundo tiempo empezó con la segunda intercepción de Brady, como para asegurar que no era su noche. Y todo pasó a ser lentamente de Seattle, que lucía orgullosamente a Marshawn Lynch, esa bestia que derriba tackles y no para de correr. Seattle se iba 24-14, y dejaba todo en manos de un milagro de Brady.

Y ocurrió. Porque aunque el mariscal no tuvo una de sus noches legendarias –el MVP sonó más a homenaje que a otra cosa- se levantó de sus cenizas e inspiró a sus compañeros, que pusieron el pecho a las balas. Shane Vereen ganó metros por todo lados, Julian Edelman quedó abollado por los golpes e igual acumulo primeros y dieces, y Danny Amendola se encargó de recibir el pase de touchdown. Y luego fue otro de Edelman, para lograr la remontada 28-24. En total, Brady acertó 10 de 12 pases en ese último cuarto. Cuando se lo necesitaba, apareció como un grande, para dar vuelta la historia.

Entonces vino el drama. La serie ofensiva de Russell Wilson, lo más parecido a una de esas patriadas de fútbol uruguayo cuando el capitán agarra la pelota, manda a todos al frente y lanza el bombazo. Un par de pases largos incompletos, y luego el casi milagro: pase de 39 yardas a Jermanine Kearse, al que se le cae la pelota, le rebota en la pierna y la agarra antes que toque el suelo, en una jugada insólita pero real.

Y llegó el momento decisivo: Seattle con 20 segundos por jugar, una yarda por recorrer y el mejor corredor de la liga pronto para hacer lo suyo, hacer el towchdown y dejarle menos de 15 segundos a Brady para un milagro loco. El juego en estado de drama puro, tal como cuenta las películas, tal como suele pasar en este deporte increíble.

Pero el DT Pete Carroll mandó otra jugada: un pase por aire, para asegurarse correr en la tercera y cuarta. ¿Resultado? Pase de Wilson e intercepción de Butler para sellar la increíble victoria de New England Patriots.

“Es ajedrez con vida”, le había dicho el relator de ESPN Álvaro Martin a El Observador. Pero no. Fue un drama épico, adentro de una cancha de fútbol americano.


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