Distintos en la red

Luis Suárez para Barcelona y Edinson Cavani para PSG anotaron ayer, pero la diferencia en el presente de ambos es cada día más clara

Aparecen y matan, aunque viven presentes muy distintos. Luis Suárez y Edinson Cavani convirtieron ayer en las victorias de Barcelona ante Valencia y Paris Saint-Germain ante Niza para seguir como líderes en la Liga BBVA de España y la Ligue 1 de Francia.

Ambos comparten el departamento natal, el año de nacimiento, la selección nacional y una sedienta obsesión por el gol, que los llevó a jugar en equipos de élite.

Sin embargo, al presente de ambos los separa un océano.

Ambos conviven con estrellas que, además de ser el alma de sus equipos, son excelentes productos de marketing, como son Lionel Messi y Zlatan Ibrahimovic.

Eso hizo que la adaptación de Suárez y Cavani en Barcelona y PSG sea jugando fuera de puesto y ambos recostados hacia una banda.

Mientras Luis Enrique se dio cuenta que el potencial de Suárez estaba jugando de frente al arco, acomodó las piezas, rotó en el retroceso a Neymar y Messi y el ex Nacional apareció en todo su esplendor para llegar a 19 goles con la camiseta blaugrana, con el condimento de que cada vez que Suárez anotó, Barcelona no perdió.

Los números de Luis lo hacen un depredador del gol.

Con su doblete ante PSG en la Liga de Campeones y el gol de ayer en la victoria ante Valencia, Suárez firmó 12 goles en los últimos 12 partidos (19 en 34 encuentros).

La ayuda de Lionel Messi, con quien cada vez se entiende mejor, y la indicación de la Pulga al entrenador Luis Enrique, generaron un clima de confianza entre los goleadores que ya no dudan en asistirse cuando es necesario.

Guerra de egos aparte, Messi y Suárez alimentan una relación en base al juego, algo que no ocurre con Cavani e Ibrahimovic.

Luego de cumplir la suspensión que lo habilitó a jugar en Barcelona, Suárez tuvo una lenta adaptación y solo marcó tres goles en once encuentros, momento donde afloró su condición de asistidor.

Cuando los críticos españoles buscaron explicaciones por su falta de gol y se asombraban al no conocer la faceta del delantero que logró también ser el mayor asistidor en la Premier League, Suárez trabajó en silencio para encajar en la estructura del equipo y brillar en todo su esplendor.

Cavani es la cara opuesta.

Llegó a París con la etiqueta de ser un jugador apto para el sacrificio, tal cual muestra en cada partido de la selección uruguaya, y fue relegado a secundar a Ibra, hasta que su paciencia expiró.

Pese a haber discutido de forma pública con su entrenador, Laurent Blanc, Cavani solo logró jugar en su posición con Ibra lesionado o suspendido.

“Jugará en la posición central que más le gusta, en donde se siente más cómodo”, declaró el martes Laurent Blanc, previo al juego ante Barcelona por Liga de Campeones, pero Piqué, Mascherano y Ter Stegen le arruinaron la fiesta.

El bálsamo llegó ayer cuando el equipo de Cavani, jugando como referencia de ataque con Ibrahimovic suspendido en la grada, venció 3-1 a Niza como visitante con dos goles de Javier Pastore y uno de penal del uruguayo.

Cavani se mostró participativo por todo el frente de ataque y gozó con la libertad de encarar a los zagueros rivales en velocidad, algo que no puede hacer jugando contra una de las líneas con el sueco en cancha.

Por el bien de Uruguay en la Copa América, donde Cavani será referente y Suárez lo verá por televisión, ojalá las cosas cambien.


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