Diego Silva, perdido en Laos

Las vivencias de Diego Silva en un país espiritual donde la getne se conforma con poco
Espiritualidad es la palabra con que define al país. Paz y tranquilidad dominan la erscena en las calles. Ahí donde la gente se agolpa en una especia de carro para comer. Nadie tiene apuro. Nadie se hace mala sangre. No tienen nada pero lo tienen todo: felicidad. Y en ese lugar, perdido en el mundo, entre Camboya, Vietnam, Tailandia, Birmania y China, hay un uruguayo jugando al fútbol.

Bastó poner un pie en el aeropuerto para que Diego Silva se hiciera a la idea de lo que le esperaba. "Sentí un calor terrible, me sofocó. Como 40º", expresó a Referí. Jamás imaginó que en poco tiempo cumplirá dos años en Laos, un país perdido en Asia.

"Yo no tenía ni idea lo que era Laos. Pero me vine. Me encontré con un lugar seguro, sin grandes edificios, es como un pueblito muy tranquilo donde la gente vive a un ritmo muy particular que te va atrapando y te hacer ver las cosas de otra manera", reveló.

Los primeros días los pasó en un hotel hasta que los dirigentes del club Lanexang United le consiguieron un apartamento.
"Ahí empecér a vivir la vida real. Salir a la calle. acostumbrarme con la comida, manejar la plata, tratar de aprender algo del idioma para poder comunicarme. Y como a todos me pasó de comprar cosas equivocadas. Como por ejemplo comida con picante que no la pude comer".

Silva contó a Referi: "Acá son comunes unos mini mercaditos donde se vende comida y la gente va y come ahí. Está lleno de gente, comen parados. Hay por todos lados y no entendés cómo hacen para meter tanta gente en un lugar tan chiquito".

A la hora de hablar de excentricidades, el exdelantero de River Plate de Uruguay reveló: "Lo más extraño que comí fue rana y me resultó normal. Se podía decir que me gustó. Me han dicho de probar arañas pero no me animo.En las últimas vacaciones fui a Tailandia y vi de todo. En la calle te venden gusanos y unos insectos raros que la gente compra y come como si nada".

Como todo país asiático, en Laos la base de la comida es el arroz.
"Te lo sirven con lo que quieras: carne, pollo o cerde. Y viene con verduras. Se come mucho arroz y picante. Las salsas son tremendas. Yo no pude pasar ninguna. Acá tenés que salir a negociar y regatear el precio. Todo se negocia. Y de pronto compraste algo a 10 pesos y a los 2 metros lo compras por cinco".

Una características que le llamó la atención a Silva es la actitud de la gente.
"Laos es un país muy espiritual. Acá te relajas de mente y cuerpo y todo es muy light. Vivir diariamente acá te relaja un poco porque no se lleva una vida muy activa. Yo vivo en la capital y no hay mucho para hacer. Vivo solo porque es complicado traer a la familia. Primero que es lejos y además los pasajes son caros.

A la hora de los entrenamientos el club dispone de una camioneta para llevar a todos los extranjeros. Cuando termina la tarea diaria los devuelve a cada uno a su casa.
"No hay mucho tránsito. En el centro a determinada hora hay mucha gente pero no hay aglomeraciones", comentó.

El delantero agregó que jamás se subió a un ómnibus en Laos.
"Hay muy pocos ómnibus y los taxis no los ves en la calle, los tenés que llamar. El transporte preferido son los tuc-tuc que es una motito que tiene adherida la parte de atrás de una camioneta abierta y te llevan. El precio hay que negociarlo. Acá todo se ratea".

Anécdotas

La gente
Mucha paz
"¿Cómo es el nivel de vida? Se conforman con poco y viven felices y sin estrés. La paciencia es una característica. Acá la gente tiene mucha paz, es tranquila. Y vivir acá te hace cambiar la cabeza. De pronto uno se hace mala sangre por cosas que no valen nada. No se te pasa por la cabeza que te quieran robar. Es imposible. Para que tengan una idea, si te olvidás del celular en la mesa de un bar y volvés, lo vas a encontrar ahí o de lo contrario te llaman para avisarte que te olvidas del teléfono. Y de noche podés andar caminando por las calles sin ningún tipo de temor", comentó Silva.

Costumbre

Regatear
"A la hora de comprar todo se negocia, se regatea. De pronto compraste algo a 10 pesos y a los dos metros te piden cinco pesos".

Prensa propia

Hacerse conocer
Diego Silva reconoció que en Laos no hay mucha prensa y que se las debe ingeniar con las redes sociales para que no lo olviden. "Futbolísticamente es una liga nueva. La gente consume fútbol inglés y tailandés. No hay mucha prensa y va poca gente a la cancha. Hay partidos que van cinco personas. Nuestro equipo por suerte es grande y va más gente. Quedan 10 fechas y la idea es ganar el torneo para clasificar a la Copa Asia y poder mostrarme. Acá estoy como perdido, vivo perdido en Laos. Hasta la prensa me tengo que hacer porque caso contrario nadie se entera que estoy acá. Todo es a pulmón".

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