Destrozado por la guerra, Irak delira con la sub20

En un mes con 761 muertos en atentados, el país celebra en las calles gracias al fútbol: este domingo los hinchas de la selección sub 20 festejaron en la calles

La selección de fútbol Sub-20 de Irak, rival de Uruguay el miércoles en las semifinales del Mundial de la categoría en Turquía, "ha devuelto el orgullo" a la nación, celebran los hinchas, en un país sacudido regularmente por atentados, a menudo contra este deporte.

Los 'Leones de Mesopotamia' han hecho que los iraquíes se sientan orgullosos, "algo que los políticos son incapaces de hacer desde hace años", estima Yassin Alabd, de 46 años, que siguió por televisión la victoria contra Corea del Sur el domingo en un final agónico, que terminó con una tanda de penales, con 5 a 4 para los iraquíes tras un vibrante empate 3-3.

Irak es por el momento la revelación del torneo en Turquía, pero no lo tendrá nada fácil contra el equipo uruguayo, en unas semifinales que completa el duelo entre Francia y Ghana.

La clasificación a semifinales del Mundial Sub-20 fue celebrada el domingo por la noche en las calles del país de Oriente Medio.

"Había mucha gente ayer por la noche y la gente se puso a cantar y a bailar en el momento de la victoria", cuenta Ahmed Razaq, de 25 años y responsable del bar 'Jungle Night', donde se pudo seguir el partido a través de una cadena de televisión por satélite.

Más de 250 personas, hombres jóvenes en su mayor parte, llenaron el lugar para ver un partido que en el país sólo se podía seguir en una cadena de pago. Reuniéndose en este lugar asumían el riesgo de un posible atentado.

"Esos últimos meses, cada vez más cafés como el mío han sido objeto de atentados con bomba. A veces hasta dos o tres cafés por día", cuenta Razaq, que admite estar "realmente preocupado" a pesar de la presencia de policías y de agentes de seguridad, encargados de controlar a cada persona antes de entrar.

"Claro que me preocupa" la idea de pasar la noche en el café siguiendo el partido, señala por su parte Fahad, de 19 años, un vendedor de cigarrillos. "Pero eso no va a impedir que vuelva" para seguir el encuentro del miércoles contra Uruguay, verdugo de España (1-0 tras prolongación) en los cuartos.

El domingo, "todos estaban en la calle, reían, cantaban y lucían la bandera nacional. No sólo eran los jóvenes, también había familias", subraya Fahad, que espera que "Dios quiera que ganemos el miércoles" y que eso contribuya a hacer más felices a sus vecinos.

"Me dejó muy contento vencer a Corea del Sur. Nuestro equipo apenas tiene medios", cuenta por su parte Ahmed Mohammed, de 23 años, que cerró su tienda el domingo por la noche para unirse a la fiesta popular, que se extendió hasta más allá de la medianoche.

El lunes, los iraquíes intercambiaban mensajes de felicitación en la red social Facebook, mientras que los periódicos, como Al Destour, se dejaban llevar por la euforia diciendo que "Los Leones se habían comido a Samsung".

La victoria sabe todavía mejor teniendo en cuenta que Irak vive desde hace años al margen de las grandes competiciones de fútbol.

En marzo, la Federación Internacional de Fútbol (FIFA) había autorizado a Irak a organizar partidos amistosos en su territorio y las selecciones de Siria y Liberia han podido jugar en Bagdad, pero la pasada semana, ante una nueva ola de atentados que afectó especialmente a estadios de fútbol, la FIFA volvió a prohibir a Irak jugar como local.

En total, unas 50 personas han perdido la vida en los últimos meses en al menos diez ataques relacionados con el fútbol en Bagdad o sus alrededores y en el norte del país, según un recuento de la AFP.

El entrenador del equipo de fútbol de Erbil, el croata Rodion Gacanin, prefirió incluso presentar su dimisión, antes que tener que ir a Bagdad u otras ciudades del país en plena ola de atentados.

Los atentados.

El pasado viernes en un atentado suicida en el norte de Bagdad 14 personas murieron y 31 resultaron heridas. El sábado, al menos seis civiles, entre ellas cuatro miembros de una misma familia, murieron y dos policías resultaron heridos en varios ataques registrados en diversas zonas de Irak.

Este domingo, el sonido de las sirenas fue reemplazado por las bocinas, y los gritos fueron de alegría y no de pánico. Las calles de Bagdad se llenaron de hinchas que encontraron en la hazaña de sus juveniles un motivo para festejar por un rato, olvidando la ola de atentados que en el último mes de junio registró que al menos 761 personas, 207 de ellas agentes de seguridad, han muerto y otras 1.771 han resultado heridas por actos de violencia en todo el país.

Con banderas de su país, saltando, cantando y aplaudiendo, con autos y motos haciendo sonar sus bocinas en una caravana, los iraquíes festejaron a lo grande en las calles de la capital y se olvidaron de la violencia de su vida cotidiana.

Los diarios iraquíes también han destacado el triunfo del equipo de Hakeem Al Azzawi, por lo que se ve puede apreciar en las fotos de los portales.

Ahora los iraquíes se medirán ante los juveniles de Uruguay, en busca de un triunfo que le dé un poco más de alegría a su pueblo.


Fuente: Francis Curta-AFP desde Bagdad

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