Después del temporal, salió el sol para Peñarol

Luego de una semana muy complicada, al menos en lo deportivo, el equipo se despertó

Después de una semana caldeada desde lo institucional en la que debió capear el temporal –no el que se registró el jueves sino el del domingo de la semana pasada cuando un barra fue herido de dos balazos en la Tribuna Ámsterdam– y de emitir el enésimo comunicado del año, en este caso, reconociendo que "facilita el acceso de parciales que colaboran con seguridad" con lo que admite que no se cumple el protocolo como dice el gobierno y publicó Referí, Peñarol volvió a jugar a puertas cerradas, pero jugó su mejor partido de este torneo.

El trabajo de Fernando Curutchet intenta mostrar su impronta. A veces lo consigue y en otras, las zozobras se ven en la última línea en la que tomó una decisión histórica al sacar del equipo nada menos que al capitán, Carlos Valdez, quien desde hace varios partidos no justifica la titularidad.

"La verdad es que Sud América nos controló en algunos momentos del partido. En el segundo tiempo fuimos contundentes", dijo el DT de Peñarol luego del triunfo ante Sud América de atrás.

Su principal virtud fue darse cuenta que la mitad de la cancha, tal como la había mandado al terreno, no había funcionado en el primer tiempo y que el colombiano Miguel Murillo parecía en otra dimensión.

Entonces se pueden destacar algunos puntos interesantes que mostró el técnico y también el equipo.

1) Arreglar sobre la marcha.

Siempre es de inteligentes darse cuenta de los errores cometidos y en el mismo momento en que se juega un partido, poder enmendarlos. Eso lo hizo Curutchet luego de un primer tiempo laxo y en el segundo se vio el Peñarol que seguramente él quiere.

2) Las virtudes del DT.

Curutchet paró en la primera parte a tres volantes más de marca que mixtos con Nicolás Freitas por el centro –no jugaba desde el 19 de abril en aquel 4-3 para despedirse de la Copa Libertadores ante Sporting Cristal y el sábado terminó con hielo en las dos pantorrillas por el esfuerzo que realizó en los 71 minutos que disputó–, Nahitan Nandez por derecha y Guzmán Pereira por izquierda. Esos tres volantes "de marca", no marcaban casi nada. Entonces el técnico aplicó una variante decisiva para el complemento: entró Nicolás Albarracín para jugar como volante externo por izquierda, Nandez lo hizo ahora de forma externa por la derecha y Diego Rossi, quien había jugado delante de esos tres hombres y se mostraba perdido, pasó a hacerlo de punta. Eso le cambió la cara al equipo y al juego que comenzó a desplegar.

3) El nivel de Junior Arias.

El delantero fue la figura de la cancha. Jugó mejor incluso que aquel día que convirtió sus primeros dos goles con la mirasol en el pecho ante Danubio. Porque no solo fue un azote en todo momento –hasta cuando las cosas no salían–, sino que colaboró con pases muy importantes y que hacían daño a la defensa rival. Así, por ejemplo, llegó el tercero de Diego Rossi, tras una notable habilitación.

4) Rossi nunca desentona.

No es que el Polilla Da Silva no lo quisiera utilizar en este torneo, sino que en la enorme mayoría de los encuentros, estuvo de viaje con la selección sub 20.

Curutchet apeló a él por primera vez y el juvenil también fue determinante. Mostró ida y vuelta, sobriedad a la hora de pasar la pelota y buen pique. Si Peñarol sabe aprovecharlo en un futuro, seguramente saque muy buenos réditos.

5) Nandez quiere volver.

El pozo futbolístico en el que había caído Nahitan Nandez luego de haber alcanzado el clímax al defender a la selección nacional incluso por estas mismas Eliminatorias para el Mundial de Rusia 2018 y de que se cayera la posibilidad del pase a un equipo europeo tras emitir el pasaporte comunitario, parece haber quedado atrás.

Ya ante Villa Española –casualmente, también a puertas cerradas– había sido la figura de la cancha. Contra Sud América, luego de un primer tiempo en el que no mostró lo suyo, recibió una "paralítica" que lo dejó casi rengo pero apareció con todo en ese segundo tiempo gracias al aire que tuvo para picar por derecha. Justamente de un centro suyo tras un desborde llegó el 2-1 a cargo de Nicolás Albarracín.

6) La zurda de Albarracín.

Muchas veces a este volante se le han dado posibilidades de ser titular y no siempre anduvo o, al menos, no contagió con su juego.

En la semana que terminó entrenó entre los 11 varios días, pero al final, Curutchet se inclinó por Murillo para cambiar la figura táctica. Con su ingreso en el complemento, Peñarol fue mucho más rápido por las bandas, tuvo mayor precisión con pelota y en velocidad. Anotó el segundo y metió un pase exquisito para el último a cargo de Nicolás Dibble.

7) Recuperó la confianza.

Esa palabrita fue la más utilizada por Curutchet cuando se hizo cargo del equipo. Claro que una cosa es hablar y la otra es poder demostrarlo. Y el sábado el equipo la recuperó. El hecho es mantenerla, algo que no es para nada sencillo menos en este Peñarol del sube y baja, de la enorme irregularidad.

Así es el presente de este Peñarol. Entre vaivenes, quiere aparecer de a poco.


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