Despertó a ritmo de vértigo

En 30 minutos, River Plate le hizo cuatro goles a Rampla Juniors y logró su primer triunfo en el torneo

Media hora de juego le bastó a River Plate para aplastar a Rampla Juniors y golearlo por 4-0 en el Saroldi, en el que fue el primer triunfo de los darseneros luego de su caída en el debut ante Atenas y el empate ante Wanderers en el clásico.

“Hoy hay que ganar”, había gritado un hincha de los locales  cuando su equipo salió a la cancha y las palabras parecieron haberse metido en la cabeza de los jugadores de Almada que comenzaron el partido con todo.

Ni bien arrancó el encuentro, River mostró sus armas: velocidad de sus puntas, desbordes de sus volantes externos y proyecciones rápidas desde su cancha para tomar a la defensa rival desbalanceada. 

Rampla salió dormido, con problemas para controlar y ni siquiera poder cortar las cargas darseneras, como si no supiera la propuesta que desde hace buen tiempo pregona el DT darsenero. Y a los cinco minutos, el conjunto local ya estaba arriba. Tras llegar al área rival con muchos jugadores, Leandro Rodríguez tomó la pelota y definió cruzado para abrir el marcador.

El partido siguió al ritmo de vértigo de River, que aprovechó los contragolpes a la perfección. El segundo gol fue un claro ejemplo: tras un córner rojiverde, el golero Olveira –de gran tarde–tomó la pelota, sacó rápido para Gorriarán quien, sin marca, cruzó la mitad de la cancha y habilitó a Flores por la derecha; luego, vino el centro, la tomó Techera y definió para vencer a Long. Iban 11 minutos. Los tres hombres que deja arriba Almada cuando tiene un tiro de esquina en contra le dieron resultado en esa acción.

El encuentro comenzó a liquidarse temprano. Los picapiedras intentaron habilitar a Dzeruvs con pelotas a las espaldas de Ale y Marques, pero el golero darsenero le ganó el duelo al atacante en toda la tarde.

River seguía enchufadísimo y llegaron más goles. El tercero fue tras una buena tapada de Long, que, tras dar rebote, no pudo despejar un centro y Leandro Rodríguez la empujó. Y el cuarto cayó luego de un largo pelotazo en el que los zagueros picapiedras –demasiado lentos ante los bólidos darseneros– perdieron la pelota, para que Santos definiera ante la salida del arquero.

Sobraron 60 minutos en los que los locales sacaron el pie del acelerador, lo que generó algunos reclamos de Almada y de los hinchas insaciables, esos que siempre quieren más goles. Rampla intentó, pero el partido ya era historia para la dársena.


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